Las estaciones del ferrocarril minero: Manantiales (VII)

Con varias viviendas y amplísimos talleres a su alrededor, era una de las de mayores dimensiones y tenía como cometido el cambio de locomotoras para paliar el desgaste del viaje entre Huelva y Riotinto

La Estación de Manantiales, junto a la que había viviendas y amplísimos talleres, está situada a medio camino entre Huelva y Riotinto. Su cometido era el cambio de locomotoras en el recorrido del viaje.

En concreto, la Estación de Manantiales era el final de las locomotoras que venían desde Minas de Riotinto, con dirección al Puerto de Huelva.

Ubicada a un kilómetro al sur del puente Manantiales, la estación del mismo nombre estaba a la mitad del recorrido ferroviario entre Riotinto y Huelva. Está formada por media docena de casas y por la propia estación, separadas entre sí por algo más de un centenar de metros, viviendas que se encuentran en estado ruinoso.

Se trató, en definitiva, de un punto estratégico del itinerario de la línea ferroviaria entre Huelva y Riotinto, pudiéndose ver, en ocasiones, el cruce de dos convoyes. Incluso, está considerada como una de las mayores dimensiones de todas las estaciones de este ferrocarril.

A pesar de su importancia histórica y patrimonial, la zona ha sido objetivo del espolio en muchas ocasiones, por lo que en muchos de sus tramos de vías han desaparecido, estando sus construcciones, en muchos casos, en estado de abandono.

Un lugar para recordar, dado su papel fundamental en la actividad minera de la Cuenca y de toda la provincia de Huelva de otro tiempo.

Las estaciones del ferrocarril minero en la Cuenca: Berrocal (VI)

Siguiendo con nuestro recorrido por las estaciones de ferrocarril, esta semana nos paramos en Berrocal, donde todavía pueden verse los restos de las casas del ferrocarril que un tiempo discurrió por el municipio

Siendo un lugar habitual para el paseo y para el senderismo de los habitantes de la zona, el entorno de la línea del ferrocarril minero es un espacio muy característico de la idiosincrasia de la Cuenca Minera, puesto que nos regala bellas estampas, naturaleza y, por supuesto, edificios ingleses.

Un itinerario en el que pueden verse restos romanos, prueba de la rica historia minera. A lo largo del recorrido, todavía pueden observarse algunas edificaciones que quedan en el lugar, como sucede con la Casa de la Estación, una construcción que permanece en estado de abandono, lo que no impide que sea un espacio que llame mucho la atención dentro del paisaje.

tren minero por berrocal dos

Un tipo de edificios que fueron construidos por los mismos trabajadores del ferrocarril minero.

Una línea ferroviaria que obligó al diseño del Puente Berrocal sobre la carretera de Zalamea la Real-Berrocal, una construcción de un sólo ojo y de unos ocho metros, construido por estribas de mamposterías y un tramo de hierro. Se encuentra enclavado en el término municipal de la localidad berrocaleña.

En definitiva, uno de los espacios más bellos del entorno de la Cuenca Minera.

Las estaciones del ferrocarril minero en la Cuenca: La estación de Naya (III)

Aunque se encuentra en ruinas, esta semana recordamos la estación de ferrocarril de La Naya, adscrita a la aldea del mismo nombre, un poblado que surgió precisamente al amparo de la construcción del tren

Perteneciendo al término municipal de Minas de Riotinto, ‘La Naya’ era el poblado minero más meridional. Una aldea que se construyó a partir de la compra de la mina por parte de los ingleses en 1873, en una finca que tenía este mismo nombre, ‘La Naya’, adquirida este mismo año por la compañía británica, por la Riotinto Company Limited.

En un principio, la finca fue utilizada por la empresa como lugar de aprovisionamiento y logística de los operarios que, precisamente, construían el ferrocarril. Sin embargo, en 1876, este espacio ya se había dotado de viviendas y de una cantina para el avituallamiento de los empleados residentes en Naya.

Un poblado que, a partir de aquí, fue creciendo, hasta el punto de que, en abril de 1883, se aprobó la construcción de 100 casas. Luego, en 1889 se construyó una ermita, un pequeño templo de una sola planta junto a la que se instaló un matadero.

Un desarrollo que se debió principalmente al paso por la zona del ferrocarril, pero también porque se encontraba muy cerca de las áreas de procesado y fundición de mineral, por lo que muchos trabajadores adscritos a estos departamentos, como zarandas o lavadoras, residieron en La Naya.

Las viviendas de los obreros tenían una sola planta con tres o cuatro habitaciones. Unas casas de unos 45 metros cuadrados construidos, que solían contar con una puerta y una o dos ventanas.

A este tipo de viviendas se unieron a partir de 1922 casas para los jefes de las minas, de estructura similar, pero ya con baño incorporado.
Un poblado o aldea que contó con su propia estación de ferrocarril. Una construcción de la que, desgraciadamente, en la actualidad, sólo se conservan sus ruinas, ubicadas cerca de Zarandas.