El Castillo de Buitrón, un yacimiento almohade en la aldea zalameña

Declarado Bien de Interés Cultural en 1985, este recinto fortificado de la Edad Media se construyó en el punto más alto de la Sierra de los Bueyes y viene a reivindicar la importancia económica de Zalamea

Situado cronológicamente en la Edad Media, El Buitrón cuenta con unos interesantes restos arqueológicos que nos trasladan a la época almohade en la provincia de Huelva. Un lugar fortificado cuyo origen está relacionado con la actividad minera en la zona, dedicada principalmente a los sulfatos de hierro, caparrosa y acemes para la producción de tintes y colorantes.

Unas minas que originariamente fueron explotadas por los romanos, para extraer hierro, aunque después también se obtuvieron metales preciosos, como plata y oro. Una actividad minera que cesó el siglo pasado, cuando ya se había estudiado otras posibilidades, como el zinc, cobre y plomo.

Su ubicación está en el cerro más alto de la Sierra de los Bueyes, teniendo, como apunta el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), “un perfecto control visual sobre el entorno circundante, y sobre otros recintos fortificados islámicos: al Suroeste Sierra León, al Este el Castillo de Palanco; al Oeste El Morante, el Cabezo del Andévalo y la Cerca Alta; al Suroeste se encuentra el Alfayat de la Peña y al Noreste el yacimiento de Cogullos”.

Desgraciadamente, su estado de conservación es bastante bajo, puesto que se encuentra muy deteriorado. Pero, sin embargo, los restos existentes permiten observar el trazado, tamaño y morfología del recinto fortificado, quedando, incluso, fragmentos de muros de hasta 2 metros de altura. En concreto, en la actualidad, sólo se conservan algunos tramos de los lienzos de la muralla perimetral.

En cuanto a su estructura, se pueden destacar algunos datos, como que el recinto tenía una planta ovalada, con unas dimensiones de 125 metros en el eje este-oeste y de 45-35 metros en el eje norte-sur. Su altura original sería de hasta 3,50 metros, estando construido en muros de mampostería de piedra.

En su interior se vislumbra, entre otras edificaciones, una torre defensiva, que podría llegar a tener 12×12 metros, y diversas habitaciones. Al castillo se accedía por la zona oeste.

Un monumento que, dado su interés, está inscrito como Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1985.

Fotos: IAPH y todopueblos.com