Elaboran una nueva investigación sobre la «masacre» de la cárcel de Salvochea

Los investigadores Gilberto Hernández Vallecillo y Alfredo Moreno Bolaños sostienen que los asesinatos fueron perpetrados por el Comité de Defensa de la República y no por la aviación franquista

Dos investigadores locales de la Cuenca Minera de Riotinto, el campillero Gilberto Hernández Vallecillo y el riotinteño Alfredo Moreno Bolaños, han elaborado una nueva investigación sobre los famosos hechos ocurridos el 25 de agosto de 1936 en la cárcel o depósito municipal de El Campillo, llamado entonces Salvochea, donde fueron asesinadas 11 de las 26 personas que se encontraban encarceladas.

Hernández Vallecillo y Moreno Bolaños consideran, en virtud de este nuevo estudio, que lo sucedido en la cárcel salvocheana no fue consecuencia de un bombardeo de la aviación franquista, como sostienen otras investigaciones publicadas, sino una «masacre» promovida por el Comité de Defensa de la República (C.D.R.), que se había creado nada más estallar el golpe de estado, el 18 de julio, y tenía su «principal núcleo» precisamente en la antigua Salvochea, tal y como ha explicado el propio Moreno Bolaños en declaraciones a TINTO NOTICIAS -El Periódico de la Cuenca Minera de Riotinto-.

«Es cierto que el 25 de agosto hubo un bombardeo en Salvochea, pero por la mañana y en una zona muy alejada de la cárcel, donde estos hechos tuvieron lugar sobre las cinco de la tarde», sostiene el investigador riotinteño, autor del libro ‘Génesis del Anarquismo en Minas de Río Tinto’, donde se abordan, entre otros muchos aspectos, los famosos sucesos ocurridos el 4 de febrero de 1888 en el antiguo pueblo de Riotinto y que han pasado a la historia con el nombre del Año de los Tiros.

Con este nuevo estudio, Hernández Vallecillo y Moreno Bolaños dan por buena, por tanto, la tesis que siempre defendió el franquismo y que fue seguida por muchos de los familiares de las personas asesinadas, refrendada también en el libro ‘El Campillo. De la independencia a la democracia’, publicado por la Universidad de Huelva en 2007 por encargo del Ayuntamiento de la localidad y escrito por los historiadores María Dolores Ferrero, Cristóbal García y José Manuel Vázquez Lazo.

Doce años después de aquella publicación, con la que el Consistorio campillero quiso conmemorar el 75 aniversario de la emancipación de la localidad, que se constituyó como municipio en 1931 con el nombre de Salvochea, los dos investigadores locales se basan en varias fuentes documentales, como las Actas Capitulares (AMEC), los documentos sumariales de los procesos judiciales (AMHDH) y otros documentos de índole variada en el Legajo Taylor (AHMFRT), así como en la transmisión oral, la hemerografía y testimonios de familiares de los asesinados y de algunos de los presos que salvaron su vida.

Todo ello ha sido utilizado por Gilberto Hernández Vallecillo y Alfredo Moreno Bolaños para la elaboración de un texto que formará parte del nuevo libro que ambos autores ya tienen casi finalizado y que esperan publicar en breve con el nombre de ‘Memoria Vindicada. 1936-1939. Estudio de la Memoria Histórica en la Cuenca Minera de Río Tinto. A la luz de las fuentes documentales’.

No obstante, a la espera de que la obra vea la luz, ambos investigadores han querido adelantar, para los lectores de TINTO NOTICIAS, este capítulo de la obra, al que Hernández Vallecillo y Moreno Bolaños han titulado con el nombre de ‘El estigma rojo de la Cuenca Minera de Río Tinto: Salvochea, Agosto 1936’, que puede leerse íntegramente a través de esta publicación, donde también se detallan los nombren de los asesinados y supervivientes de aquel suceso y de los acusados, procesados y condenados como autores de los mismos.

El estigma rojo de la Cuenca Minera de Río Tinto: Salvochea, Agosto 1936

La Cárcel o Depósito Municipal, fue testigo de una actuación cruel con vecinos de Salvochea (El Campillo), bien por ser de diferente índole político al que gobernaba por entonces en dicho pueblo, bien por circunstancias de estatus social y sobre todo y lo más referido en declaraciones, por rencillas de la “Huelga Revolucionaria de 1934” que pasaron factura en gran parte a los detenidos. Nada más estallar el golpe de estado el 18 de Julio de 1936, se formó el llamado Comité de Defensa de la República (C.D.R.), las detenciones y represalias por parte de los componentes de dicho Comité no se hicieron esperar y se inician dichas actuaciones a partir del día 19 de Julio y continuaron hasta el día 25 del mes de Agosto con el execrable final de 11 asesinados, 5 heridos, 6 ilesos y 4 liberados. Algunos fueron puestos en libertad por diferentes criterios y pocos días después de sus detenciones respectivas, éstos fueron: Demófilo Ojeda Delgado, Rafael Ramírez Mellado y Vicente Mezquita Guiteria; por otra parte debido a la edad, Ceferino González Martínez lo retienen con arresto domiciliario, aunque el caso de Demófilo no es compartido por un informe localizado en el Legajo Taylor (AHMFRT), donde se le cita en una lista del día 8 de Septiembre de 1936 y dentro de los “Salvados de la misma. No obreros”.

Son detenidos y asesinados el día 25 de Agosto de 1936: Manuel Centeno Martín. Natural de Minas de Río Tinto (Huelva), nace el 18 de Junio de 1893, Listero en Corta San Dionisio, causa laboral en R.T.C.L. el 3 de Agosto de 1920, cuatro días después marcha a Cuba, donde permaneció hasta Julio de 1922. Casado con Lucía Pereira Vega, natural de Llerena (Badajoz) con quién tuvo tres hijos llamados Manuel, Federico y Cándido. Desde el 10 de Septiembre de 1927 y hasta causar baja en Julio de 1936 fue Escribiente y Practicante del Departamento Médico. Juez Municipal en Salvochea que interviene en la confección de los Partes de Defunción de los cinco fallecimientos por los bombardeos que sufre Salvochea el día 20 de Agosto de 1936, que son atendidos por él y como Secretario Benedicto Mojarro Márquez; tanto uno como el otro, en esa fecha se encontraban detenidos en la cárcel por el “Comité de Defensa de la República” de la mencionada población desde el día 25 de Julio; Manuel fue asesinado y el Benedicto salió ileso; los dos huían de la propia cárcel el día 25 de Agosto. En el parte de defunción figura como “Practicante de Medicina”.

Dalmacio del Águila Aguilar. Nacido en Trebujena (Cádiz) el día 12 de Noviembre de 1901, hijo de Antonio del Águila Núñez – Maestro de Escuela en El Campillo – y de Isabel Aguilar; se casó con Carmen Cornejo Cardoso de Minas de Río Tinto con quien tuvo a su única hija llamada Manuela del Águila Cornejo nacida el día 29 de Junio de 1935. El día 2 Octubre de 1916 comienza a trabajar a la edad de 15 años en el departamento de Almacén nº 2 de la Río Tinto Company Limited, estando domiciliado en El Campillo en la calle Padre Marchena nº 9. Tras un permiso concedido de 25 días el 13 de Febrero de 1922 no se reincorpora, dedicándose parece ser a la venta ambulante en El Campillo; con fecha 16 de Enero de 1930 firma un nuevo contrato para trabajar en San Dionisio Alfredo y con el puesto de trabajo de “Zafrero”, aún está soltero y con 28 años de edad, con domicilio en la calle Kennedy nº 9; al no existir documentación alguna más sobre su continuidad laboral en la Compañía, entendemos que el mismo día causó baja. En el parte de defunción figura que era “Industrial”.

Ramón Delgado Cortés. Natural de Minas de Río Tinto (Huelva), nace el día 22 de Marzo de 1896. Casado con Afrodisia Ballesteros González de Galaroza (Huelva), sin descendencia. A la edad de 10 años inicia su trabajo en R.T.C.L. en San Dionisio. En 1919 causa baja y marcha a trabajar a Minas de Herrerias (Puebla de Guzmán, Huelva); y no vuelve a trabajar en la Compañía Británica hasta 1929, reiniciando su actividad como Peón en el Departamento de Conservación Casas, recomendado por James Baird. Por Agosto de 1933 reside en Salvochea en la calle Cánovas nº 4, fecha en que solicita una plaza como Guarda Jurado, y donde al mes siguiente contrae matrimonio con Afrodisia. Compatibiliza su trabajo de Alguacil del Juzgado Municipal de Salvochea con el de Peón en Surtido de Aguas de R.T.C.L. En Abril de 1934 es transferido a Central Eléctrica, permaneciendo en este Departamento hasta el final de su vida laboral, es decir hasta el 17 de Julio de 1936. En el parte de defunción figura que era “Jornalero”.

Francisco Garrido Jiménez. Nace en Valverde del Camino (Huelva), el día 11 de Abril de 1888, casado con Adelina Delgado Berrocal con quien tuvo tres hijos: María, Catalina y Antonio, según consta en el documento C-5 de fecha 4 de Octubre de 1928 de su expediente personal , domiciliado en El Campillo (después Salvochea) en la calle Carlos V nº 10. Comienza a trabajar en R.T.C.L. el día 17 de Febrero de 1902 en Corta San Dionisio, cuando vivía en Minas de Río Tinto en la calle Bermeo nº 9. También formó parte de los Departamentos Corta Filón Sur y Vías Mina. El 26 de Febrero de 1929 causa baja por causa desconocida, cuando ejercía de Fogonero de 2ª con un jornal de 6 pesetas/día; más tarde se conoce que le ofrecieron trabajo en Ávila, donde marchó en el mismo mes de Febrero, donde permaneció hasta Septiembre de 1930. Cuando se constituyó la “Aldea de El Campillo” como pueblo y con el nombre de “Salvochea”, consigue trabajo de Guardia Municipal en Septiembre de 1931. El día 25 de Enero de 1920, Francisco sufrió un accidente cuando trabajaba de “Guardafrenos” en Corta Atalaya; como consecuencia de un descarrilo chocaron unos vagones donde iba él y como resultado del choque le fueron “amputadas las falangetas de los dedos 2º, 3º, 4º y 5º de la mano derecha y las 3ª y 4ª de la mano izquierda”, por lo que solicitó pasado los años la indemnización correspondiente, concretamente dirige escrito en Noviembre de 1932, contestándole los servicios jurídicos de la Compañía que había prescrito el derecho a la indemnización. Fallecido en la Cárcel de Salvochea el 25 de Agosto de 1936, cuando era Guardia Municipal de este pueblo.

López Martínez, Rafael. Nace en Valverde del Camino en 1880. Desde el 3 de Marzo de 1898 forma parte de la plantilla de Empleados de Río Tinto Company Limited, pasando por los Departamentos de Corta Filón Sur, Fundición y finalmente Estadística. En Febrero de 1915, residiendo en Mesa Pinos (Minas de Río Tinto) en la calle Odiel nº 1, y trabajando como Escribiente, se informa que pertenecía a la Sociedad Cooperativa de Consumo “Los Emancipados”. Ya casado con Dulcenombre Navarro Núñez y sus hijas Angustia y Esperanza, vive en El Campillo en calle Covadonga nº º14, en este mismo domicilio cohabitan con Matilde Martínez (su madre) y con Antonio Navarro (padre político), ambos viudos. En la Huelga Revolucionaria de Octubre de 1934, en el documento H-2 de su expediente laboral, se informa que: “Trabajó mientras duró dicha huelga venciendo dificultades para ello”. Causa baja el 18 de Julio de 1936 por la causa “Huelga-Fallecido”.

Moreno Castilla, Miguel. Natural de Zalamea la Real, hijo de Serapio Moreno y Adela Castilla, casado con Josefa Domínguez Márquez. Vecino de El Campillo en la calle San Ramón (Capitán Galán) nº 17, actualmente es la calle Constitución. Políticamente no se le conoció pertenencia a ninguno de los partidos políticos de esa época; de profesión Comerciante, de la rama del tejido, teniendo ubicado el negocio en su propia vivienda. Estudió en el Popular Instituto Politécnico de Sevilla durante los años 1917/1918), obteniendo la titulación de Perito Electricista, por lo que ostentó por entonces se el primer electricista que tuvo la aldea de El Campillo; fue empleado de la compañía de Electricidad San Vicente de Zalamea La Real. Cuando fallece tras lo ocurrido en la cárcel el día 25 de Agosto de 1936, deja huérfanos de padre a sus hijos Vidal, Justo, Purificación y Evangelina Moreno Domínguez. “Él fue uno de los presos al que introdujeron en el carro para el transporte de carne que estaba en el patio de la cárcel al que rociaron con gasolina, prendiéndole fuego con ellos dentro”. Continúa el familiar informando que: “Después de asesinar a los once presos, unos fusilados y otros quemados en el carro de la carne, en su huida y tras la inminente entrada de las tropas nacionales, los autores del fatal desenlace, prendieron fuego a su vivienda, quedando ésta totalmente calcinada; restos de ese incendio han permanecido en las rejas de las ventanas de la vivienda familiar hasta hace poco tiempo, en la actualidad han sido restauradas”.

Pernil Macías, Virgilio. Natural de Valverde del Camino, Huelva, hijo de José María Pernil Hidalgo y Dolores Macías. Casado con Francisca Quiñones Ramírez, con quien tuvo seis hijos llamados: Dolores, Rafael, Guadalupe, Reposo, Olimpia y Lucrecia, según se informa en el documento C-3 de fecha 25 de Mayo de 1931, perteneciente a su expediente personal de la Rio Tinto Company Limited; sin embargo en el Parte de Defunción del Registro Civil de El Campillo se cita a siete hijos llamados: Dolores, Guadalupe, Reposo, Lucrecia, Giordano, Olimpia y Francisca. Virgilio comenzó a trabajar en San Dionisio a la temprana edad de 13 años, en 1896; tras la huelga de 1913 ya casado, es “Ajustador” en Corta San Dionisio y tiene domicilio en la aldea de Atalaya en calle D. Tomás nº 4. Causa baja por la huelga de 1920, concretamente el 16 de Agosto del citado año. Trabajó durante las huelgas revolucionarias de 1917 y 1919, los informes que se facilitaban de él eran de tener “buena conducta”, incluso el propio Walter Browning escribía el 21 de Noviembre de 1915 que: “Este individuo se ha portado muy bien y desinteresadamente a favor de los Adictos en las Elecciones Municipales del día 14 actual, siendo su apoyo muy eficaz para el buen resultado”; sin embargo su actitud tuvo que cambiar 180º respecto a su etapa de trabajador a partir de la declaración de Huelga en 1920, su actividad reivindicativa y participativa en el conflicto y por su puesto en su intervención política en El Campillo y Zalamea la Real, donde fue proclamado Concejal por la conjunción Republicana-Socialista en las elecciones municipales de 1931. En 1920 y durante la “Gran Huelga” de dicho año, Virgilio mantiene colaboración informativa con Antonio de Lezama, Redactor Jefe del periódico “La Libertad”; en un principio firma sus artículos como tal, pero a partir de Noviembre aparecen sus colaboraciones con la firma de “Constancio Thenaz”. Sus intervenciones referentes a “La Huelga de Ríotinto” aparecen con los subtítulos de «Browning que pasa», «¡Que viene el «Noy»!», «Esta es toda la verdad», «Lo más elocuente. Para D. Eduardo Dato», «Interesamos al rey de España» y «En marcha» . Virgilio interviene directamente en la segregación de la aldea de El Campillo, que toma el nombre de Salvochea durante la sesión del 25 de Abril de 1931 en el Ayuntamiento de Zalamea la Real, así mismo, también perteneció a la Comisión que se desplazó a Madrid para entrevistarse con el entonces ministro de la gobernación Miguel Maura Gamazo. Virgilio Pernil Macías fue nombrado Alcalde del nuevo pueblo de Salvochea en Agosto de 1931.

Solís Gómez, Antonio. Natural de Niebla, nace el día 14 de Febrero de 1899, hijo de Manuel Solís y María de la Granada Gómez, casado con Ángeles Herrera Ortega y con tres hijas llamadas Francisca, Manuela y Granada. El día 27 de Abril de 1915, a la edad de 16 años está trabajando en el departamento de Tráfico Huelva en la R.T.C.L., de “Meritorio” en la factoría de Huelva. El día 1 de Abril de 1932, procedente de la Estación de La Mallas (Niebla) es trasladado a la estación de Salvochea, con el beneplácito de Thomas Mathew Leishman, su Jefe del departamento de Tráfico Huelva. Trabajó durante la huelga de 1934 los días 8, 9 y 10 de Octubre; es detenido el 22 de Septiembre de 1934 por injurias a la Guardia de Asalto durante el desencajonamiento de los toros de la ganadería de Gamero Cívico y para el festejo taurino del día siguiente en Zalamea la Real, donde iban a torear Cagancho y Laine. La causa de la baja laboral figura en el documento E-1 de su expediente el día 19 de Julio de 1936 y por “Fallecimiento”, esta información viene sellada en Septiembre del mismo año. En Septiembre de 1938, la asesoría jurídica de la Central Nacional Sindicalista de Sevilla, envía un escrito a la Río Tinto Company Limited sobre la pensión de Ángeles Herrera, viuda de Antonio Solís; carta en la que literalmente se escribe : “Viuda de un factor de esa Compañía que murió asesinado por las hordas marxistas en la cárcel de Salvochea y a cuya correspondencia no ha obtenido contestación alguna, no obstante corresponde a una fecha inmediata a la defunción del citado factor, ocurrida en Agosto de 1936”.

Sousa González, Miguel. Natural de Zalamea la Real, hijo de Rosario, soltero, de profesión jornalero, de 24 años de edad cuando fallece en la cárcel de Salvochea.

Vallecillo Pérez, Juan. Natural de Berja (Almería), nacido el día 28 de Octubre de 1896, hijo de Juan Vallecillo Quesada y María Gádor Pérez Martínez. Su padre trabajo en San Dionisio en el año 1884 siendo baja en 1887 por marcharse de Río Tinto; aunque vuelve y al mismo departamento el 17 de Agosto de 1908, es este el año en que figura Juan – hijo – con domicilio en la aldea de El Campillo, según notifica el documento H-2 de su expediente personal de la Río Tinto Company Limited, donde a su vez informa de que el día 12 de Marzo de 1928 inicia su etapa laboral en el departamento Médico, como Practicante; por entonces estaba domiciliado en la calle Sevilla nº 28 de El Campillo (Zalamea la Real), junto a su esposa Josefa Domínguez Pérez, su hija María y su madre, viuda con 58 años de edad. Con ofrecimiento gratuito, es nombrado Practicante Titular de Salvochea en la sesión plenaria del día 4 de Septiembre de 1931, siendo Alcalde Virgilio Pernil Macías. En 1932 es elegido Vocal Delegado del Colegio Oficial de Practicantes de Huelva para el Distrito de Valverde del Camino, por lo que se le dirige desde dicho estamento un escrito al Director General de la Compañía Británica, indicándole que era el máximo responsable en informar de las posibles incidencias entre el Colegio y los Practicantes de la propia Río Tinto Company Limited. El día 11 de Octubre de 1934, es nombrado Alcalde de Salvochea (antes aldea de El Campillo). Juan Vallecillo Pérez, es asesinado en la cárcel de Salvochea el día 25 de Agosto de 1936, un día anterior figura como baja por enfermedad en su expediente laboral, aunque es corregido con una nota que literalmente informa: “Falleció 25-8-1936”. Figura como “Assassinated in Campillo Jail by Reds Aug 1936” en la ficha Taylor nº 30.

Vázquez Pascual, Juan. Natural de Minas de Río Tinto, nacido en 1880, hijo de Julián Vázquez y Josefa Pascual; casado con Esperanza Real Pascual con la que tuvo dos hijos llamados Manuel y Carmen. Comienza a trabajar a la edad de 9 años en 1889, en Tracción y Materiales del departamento de Tráfico Huelva. En 1914 estaba domiciliado en Minas de Río Tinto en la calle Sagasta nº 11. Tras el fallecimiento del Jefe de Estación de El Campillo de Ramón Gallardo Navarro, Juan Vázquez pasa desde Las Cañas a ocupar el mismo puesto en dicha Aldea el día 4 de Enero de 1919. Despedido el día 12 de Enero de 1920, tras un informe presentado por Segundo Masero, no volviendo a trabajar más en la Compañía, a pesar de solicitar trabajo el 15 de Enero de 1921 ante la posibilidad de existir alguna vacante laboral, contestándole en forma negativa el SubDirector; por esta fecha Juan estaba domiciliado en la calle Sevilla nº 1 de El Campillo.

Intervienen en las detenciones y son procesados: Mario Marchello Palomo, condenado a 30 años, se fuga de la Colonia Penitenciaria de Montijo (Badajoz) el día 9 de Mayo de 1942, fallece en una batida de la Guardia Civil el 12 de Julio de 1942 en Zalamea la Real. Francisco Requejo Araujo, condenado a 12 años de prisión, fallece el día 27 de Marzo de 1941 cumpliendo condena en Santoña (Santander). Gumersindo Periáñez Requejo, condenado a 15 años de prisión, libertad condicional en 1943 y domiciliado en Minas San Telmo (Huelva). Manuel Monteagudo Rodríguez, condenado a muerte, es ejecutado en Huelva el día 20 de Diciembre de 1941. Francisco Rodríguez Zúñiga, Sargento de la Guardia Civil, absuelto. Tiburcio González González, condenado a 10 años de prisión, libertad condicional en 1941, domiciliado en Alájar (Huelva). Manuel Noguera García, condenado a muerte, es ejecutado en Huelva el día 7 de Noviembre de 1939. Emilio Romero Blanco, absuelto. José Labrador López, no procesado. Gregorio Rivera Ramos, no procesado, pero fue fusilado el día 8 de Septiembre de 1936 en El Campillo. Manuel Rodríguez Rodríguez, condenado a muerte, ejecutado el día 7 de Noviembre de 1939 en Huelva. Sebastián Rodríguez Vázquez, condenado a muerte, ejecutado el día 16 de Octubre de 1937 en Huelva. Juan Vázquez Bernal, condenado a 15 años de prisión, fallece de Asistolia 1941 en la cárcel de Huelva. Benjamín Delgado Perea, condenado a 6 años de cárcel, libertad condicional en 1941, domiciliado en Zalamea la Real (Huelva). Antonio López Carrasco, condenado a muerte, ejecutado en Trigueros (Huelva) el día 10 de Noviembre de 1937. José Romero Fernández, sobreseído. José Jesús Limón Castilla, Alcalde de Salvochea, no procesado. Cirilo Carrasco Álvarez, condenado a 6 años de cárcel, libertad condicional en 1941, domiciliado en El Campillo (Huelva). José Romero Patricio, condenado a 12 años de cárcel, libertad condicional en 1943, domiciliado en Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba). Aniceto Vázquez Castro, fusilado, Bando de Guerra el día 28 de Agosto de 1936 en Salvochea (El Campillo).

Además existen otros vecinos de Salvochea que fueron acusados entre otros delitos el de intervenir en los sucesos de la cárcel y que corrieron diferente suerte en los fallos de los diferentes procesos judiciales:

Juan Aguilar Guerrero, socialista, fue según declaraciones de testigos quien dio la orden de matar a los presos, condenado a muerte y fusilado en Huelva el 30 de Diciembre de1941. Heliodoro Caballero Romero, vivía por entonces en Casablanca (Marruecos), absuelto. Miguel Cabana Garrido, afiliado a la C.N.T., condenado a 30 años, en libertad condicional desde el 21 de Febrero de 1946 e indultado el día 20 de Julio de 1946. Francisco Cañete Cuadrado, afiliado a la C.N.T., condenado a perpetua, conmutada la pena por 12 años de prisión, el día 23 de Mayo de 1950 quedó en libertad definitiva, se domicilia en Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba). Venancio Campillo Ortega, condenado a 12 años, fallece en la Prisión Central de Almadén el día 5 de Julio de 1941. Damián Oliva López, socialista, toma parte activa en los asesinatos de la cárcel, condenado a muerte, fusilado en Huelva el día 13 de Enero de 1939. Victorio Carcela Díaz, condenado a 20 años y conmutada la pena por 12 años, en libertad condicional desde el día 15 de Enero de 1943, se domicilia en Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba), es fusilado el día 19 de Julio de 1944 en Azuaga (Badajoz). Gabriel Cayetano Ramírez, afiliado a la C.N.T., absuelto, se encontraba en Mina de La Zarza cuando ocurrieron los hechos. Juan Colete Pérez, socialista, condenado a cadena perpetua, conmutada la pena por 20 años de reclusión, en libertad condicional desde el 19 de Abril de 1944, se domicilia en Silos de Calañas (Huelva). José de la Corte de la Corte, absuelto. Juan de la Corte de la Corte, absuelto. Benjamín Delgado Perea, condenado a perpetua, conmutada la pena por 6 años de reclusión, el 18 de Julio de 1941 está en libertad condicional y con domicilio en Zalamea la Real (Huelva). Daniel Delgado Ruiz, afiliado de U.G.T., condenado a 2 años, en libertad definitiva el día 31 de Marzo de 1941, se domicilia en Sevilla. Graciano Expósito Iglesias, involucrado directamente con los asesinatos, condenado a muerte y fusilado en Huelva el día 6 de Diciembre de 1939. José Gómez Gómez, caso sobreseído por su fallecimiento el día 5 de Julio de 1937 en la cárcel de El Cerro de Andévalo a consecuencia de absceso abdominal. Evaristo Gómez Pérez, condenado a muerte, conmutada la pena a 30 años de reclusión tras escritos de clemencia y entre ellos el de un grupo de vecinos especiales o mejor dicho muy especiales escriben al Jefe del Estado; son supervivientes de la tragedia y fieles testigos de los hechos execrables ocurridos en la cárcel de Salvochea el día 25 de Agosto de 1936, además de los suplicantes mencionados, también se aúnan a la compasión algunas de las viudas de los que fallecieron en tan luctuoso día; la carta data del 22 de Febrero de 1940. Manuel Gómez Ramírez, afiliado de U.G.T., condenado a 6 años de reclusión, desde 1941 en libertad condicional, y en libertad definitiva el día 30 de Junio de 1945, se domicilia en Valencia. Antonio Gómez Vázquez, afiliado a la C.N.T., condenado a perpetua, El 20 de Mayo de 1938 a las 11:00 horas fallece en la enfermería de la Prisión Provincial de Huelva a consecuencia de una afección al corazón. Joaquín González Félix, condenado a muerte, pero, por el asesinato de José Sánchez Romero, cobrador de letras de la Banca Centeno de Minas de Río Tinto camino de La Chaparrita; fueron acusados como autores del asesinato, Francisco Rúa Ríos de La Dehesa (Minas de Río Tinto), José González García y Manuel Serrano Ramírez ambos de Zalamea la Real y Joaquín González Félix de Minas de Río Tinto, todos fueron capturados el día 12 de Junio de 1937, en una cueva situada en el lugar conocido como “Huerto del Portugués”; los cuatro son “condenados a muerte” el 17 de Agosto y ejecutados el 28 del mismo mes y año en Huelva. José Hermoso Feria, afiliado a U.G.T., condenado a 20 años de reclusión. Antonio Iglesias Lodeiro, afiliado a la C.N.T., se le detuvo en Azuaga (Badajos) el día 23 de Mayo de 1938, es condenado a perpetua, pero se le conmuta por la pena de 8 años de reclusión, en libertad condicional desde el 5 de Julio de 1941 y en libertad definitiva en 1946, se domicilia en el pueblo gallego de Santomé (Pontevedra). Manuel Justo Mateo, afiliado a la C.N.T., absuelto. Fernando Lorenzo Cruz, afiliado a la C.N.T., acusado de arrojar bombas en la cárcel, condenado a 20 años de reclusión. Carlos Mallofret Lillo, destacado marxista en Minas de Riotinto, condenado a 20 años de prisión. José Marín Romero, afiliado a la U.G.T., condenado a perpetua, es conmutada su pena por la de 6 años de prisión menor, cumplía condena en la Prisión Central del Puerto de Santa María (Cádiz) desde el día 26 de Noviembre de 1938, la Dirección de este centro penitenciario informa que José Marín Romero fallece en la enfermería del establecimiento el día 10 de Febrero de 1942, a consecuencia de “Síndrome Carencial”. Eliseo Márquez Romero, condenado en un principio a perpetua, pero se le conmutada la pena por 6 años de prisión menor, el día 5 de Julio de 1941 se le concede la libertad provisional, se domicilia en Cardeña (Córdoba) donde se le concede la libertad definitiva el día 22 de Marzo de 1944. Tomás Monteagudo Rodríguez, sorprendido por el Jefe de la Guardia Municipal en la puerta del sindicato y dos horas antes de verificarse el asalto e incendio de la cárcel con dos bombas en los bolsillos, fue condenado a la pena de Reclusión Perpetua, teniendo como fecha de liquidación de la condena el día 16 de Mayo de 1968, la pena le fue conmutada por 12 años y un día de reclusión menor, pero fallece el 8 de Abril de 1942 en la enfermería de la Prisión Provincial de Huelva a consecuencia de una Bronquitis Crónica. Rafael Moreno Fernández, afiliado a la C.N.T., jefe de guardias en la cárcel, condenado a 12 años, conmutada la pena por 6 años de prisión menor, el día 5 de Julio de 1941 tras conseguir la libertad condicional fija su residencia en Camas (Sevilla). Manuel Moreno Romero, de los más destacados en los hechos de la cárcel, según declaraciones sumariales fue de los más activos en la represión recibida por los presos de la cárcel de Salvochea, condenado a muerte, el día 13 de Mayo de 1937 es ejecutado en Huelva. Recaredo Pérez Domínguez, afiliado a la C.N.T., un preso que salvó su vida declaró: “que Recaredo era el encargado de repartir las bombas entre el grupo para que fueran arrojadas a los presos que estaban en la cárcel”, condenado a muerte, fusilado el 7 de Noviembre de 1939 en Huelva. Francisco Pérez Galindo, afiliado a la C.N.T., realizaba un servicio de enlace, condenado a reclusión perpetua, conmutada la pena por 12 años, con libertad condicional en 1943 y definitiva el día 9 de Mayo de 1943, toma como residencia Huelva. Manuel Rodríguez Fernández, afiliado de U.G.T., condenado a 12 años, pero se le conmutó por 6 años de prisión menor. Manuel Rodríguez Ruiz, afiliado a la U.G.T., la noche de los asesinatos en la cárcel se dedicó a recoger a los heridos y llevarlos a la Casa de Socorro, condenado a perpetua, conmutada la pena por 20 años de reclusión mayor, el 10 de Junio de 1941, fallece en la enfermería de la Prisión Provincial de Huelva, a consecuencia de Asistolia.

Existe documentación suficiente que evidencia la causa y consecuencias de la masacre en la cárcel de Salvochea, sí estamos seguro que no fue motivada por bombas procedentes de la aviación, primero por lógica ante la documentación gráfica y segundo porque hubo bombas, ¡sí!, las procedentes del desarme de los cuarteles de la Guardia Civil y arrojadas por la mano de los participantes en la detención y encarcelamiento de los asesinados. Para corroborar esta afirmación y no dar posibilidad a la conjetura o hipótesis, existen además de los datos referidos en las Actas Capitulares (AMEC) y transmisión oral, hemerografía que detalla lo sucedido, documentos sumariales de los procesos judiciales (AMHDH) y otros de índole variada en el Legajo Taylor (AHMFRT); y sobre todo las más concluyente de todas: “la información detallada de familiares directos y la de los propios presos que pudieron contar lo sucedido”, así como intervenciones de éstos en los actos sumariales; como muestra de ello a continuación detallamos y transcribimos parcialmente algunos de esos documentos:

Como referencia en los Sumarios por Rebelión Militar 1936-1939; concretamente en el nº 3330 de 1939, donde es enjuiciado Evaristo Gómez Pérez, natural de la aldea de El Pozuelo (Zalamea la Real) y vecino de El Campillo, fue procesado por: “formar parte del Comité de Defensa de la República de Salvochea donde las hordas marxistas cometieron toda clase de desmanes como destrucción del templo, servicios de guardias, organización de columnas pare combatir al Ejército Nacional, y por el encarcelamiento de personas de orden, de las cuales once fueron asesinadas y otras resultaron heridas el día antes de la liberación del pueblo”, el 27 de Septiembre de 1939 Evaristo era condenado a Muerte; sin embargo en apoyo a una solicitud de clemencia de la madre de Evaristo, un grupo de vecinos escriben también al Jefe del Estado una carta el día 22 de Febrero de 1940; son sobrevivientes de la tragedia y testigos muy fidedignos de los hechos ocurridos en la cárcel de Salvochea el día 25 de Agosto de 1936, además se unieron a la súplica algunas de las viudas de los que fallecieron en el lugar y fecha mencionada. En dicha carta los y las firmantes escribían sobre Evaristo que: “no solo no manchó sus manos con la sangre de las víctimas, sino que, por no estar de acuerdo con la conducta de los dirigentes, a los siete días de producirse el Glorioso Movimiento Nacional, dejó de ser tesorero de la U.G.T., cargo que desempeñaba al iniciarse dicho Glorioso movimiento; y fundados también en las buenas relaciones que con los familiares de los encarcelados mantenía”. Rubricaban la súplica, Elías Rodríguez Martín, Luis Gordillo Maya, Juan Vicente Pérez Vázquez, Rafael Ramírez Zamorano, Rafael del Águila, Francisco Rodríguez Martínez, José Domínguez Vázquez, Joaquín Sánchez Madrid, Juan J. Carrera Rosa, Viuda de Virgilio Pernil, Viuda de Juan Vázquez Pascual y Viuda Francisco Garrido.

En el Sumario nº 8900 de 1939, se procesa por delito de Rebelión Militar a Manuel Monteagudo Rodríguez (a) El Campanero, que fue detenido en Alicante y el 17 de Julio de 1939 se encontraba detenido en el Campo de Concentración de Albatera. Se encarga al Cabo de la Guardia Civil Juan Flores Arias el inicio del proceso indagatorio, y lo empieza con la declaración de Juan Vicente Pérez Vázquez, natural y vecino de El Campillo – antes Salvochea -, industrial que fue detenido por el Comité de Defensa de la República y que sufrió en primera persona la ferocidad de lo ocurrido en la cárcel desde el 19 de Julio hasta el 25 de Agosto de 1936. Juan Vicente informa que Manuel Monteagudo “en un cacheo día antes de lo sucedido prometió muerte cercana a los que estábamos encarcelados”, “huye el día 26 de Agosto, pero el día anterior tomo parte activa en el crimen cometido por los rojos con los presos en la cárcel” lugar donde “arrojó bombas de mano y numerosos tiros de fusil para arrematar algunos de los supervivientes”, en el crimen realizado “murieron 11 personas y resultaron gravemente heridas cuatro”.

Pero quizás de las más concluyentes sean los testimonios fehacientes de Manuel Vázquez Real, hijo de Juan Vázquez Pascual y el del propio Párroco Elías Rodríguez Marín, quien era encarcelado el día 19 de Julio de 1936 y salió ileso de la huída de la cárcel el mismo día de la masacre, el 25 de Agosto. La narración de los hechos por parte de Juan Vázquez Real, – hijo de Juan Vázquez Pascual -, que en esos momentos contaba con 29 años de edad, las escribe bajo el título “El Campillo. Detalles de los sucesos de Agosto” en el periódico Odiel de 9 de Octubre de 1936; es sin duda la primera manifestación escrita de un familiar de las víctimas, realizada tras algo más de un mes de lo ocurrido y mucho antes que se iniciaran los Sumarios que concurrieron en procesar lo ocurrido.

Extraemos del extenso artículo algunos párrafos que entendemos son concluyentes de lo ocurrido y lo insertamos a continuación: “Treinta y ocho días de calvario, encerrados en el patio y covachas de la cárcel de este pueblo, local más apropiado para el encierro de ganado que adaptable para que lo habitaran personas”… “Cuando los marxistas creyeron llegada su última hora; cuando reuniendo todo lo disponible en la reducida parte que les quedaba, constituían su último baluarte de defensa; cuando quedaron convencidos de su rotundo fracaso, desataron todo su odio, todo su rencor y todo lo malo capaz que podían albergar en sus corazones tan baja clase de gente, asesinando cobardemente a los presos”… “Efectivamente, lo habían hecho; como lo hicieron en La Palma del Condado: allí estaban, como prueba evidente de la cobardía y mal corazón de los hombres los cadáveres de don Juan Vázquez Pascual, don Juan Vallecillo Pérez, don Rafael López Martín, don Miguel Sousa González, don Dalmacio del Águila Aguilar, don Ramón Delgado Cortés, don Manuel Centeno Martin, don Francisco Garrido Jiménez y don Antonio Solís Sánchez, que pudieron identificarse; allí estaba el cadáver de mi querido padre, y allí estaban, en un montón de restos calcinados, don Miguel Moreno Castilla y don Virgilio Pernil Macías”… “Y es que llegó la villanía de seres tan repugnantes a incendiar, a rematar a cuchilladas a los que habían quedado con una poca de vida de los bombardeos que les hicieron”… “Pudieron salvarse, saltando por agujeros qué en la desesperación practicaron en el techo de uno de los calabozos don Joaquín Sánchez Madrid, don Emilio García López, don Rafael Ramírez Zamorano, don Elías Rodríguez, don Vicente Mezquita Guiteria, y resultaron envueltos entre los escombros y fingiéndose muertos, aunque con infinidad de heridas, don Demetrio Rodríguez García, don Juan Camacho Roblas, don José Rodríguez Oliva, don Luis Gordillo Malla, don Demófilo Ojeda Delgado y don Juan Vicente Pérez Vázquez. A este último han tenido que amputarle un pie”.

Una de las consultas que teníamos en agenda era la concerniente a los Libros Eclesiásticos del Archivo de la Iglesia de El Campillo, con la idea de investigar las posibles anotaciones de las defunciones a partir del día 25 de Agosto de 1936; pero nuestra sorpresa fue encontrar el testimonio escrito de Elías Rodríguez Martín, Cura Ecónomo de la Parroquia de Salvochea, el cual insertó en el Libro de Bautismos nº 1 tras la anotación nº 8 del día 10 de Mayo de 1936, una declaración sobre lo ocurrido en la cárcel, y que a continuación se transcribe:

“En el día 19 de Julio de 1936, con motivo del Movimiento Nacional iniciado por el glorioso ejército salvador de España, fue encarcelado en la mañana del mismo día el Cura Ecónomo de la Iglesia de esta Villa; y en la noche del dicho día, como represalia contra dicho Movimiento, después de haber encarcelado a las personas más destacadas del pueblo por su significación de orden y de derechas, fue saqueada la iglesia parroquial, siendo pasto de las llamas todas las imágenes, ropas y demás objetos de culto, incluyendo el copón con el Sto.. Sacramento. En los días siguientes estuvo el pueblo bajo la tiranía roja, viviendo un puro soviet, encarcelando y robando a mansalva; hasta el 25 de Agosto en que fue tomado por nuestras fuerzas al mando del glorioso capitán Varela el vecino pueblo de Zalamea la Real. En la tarde de dicho día, considerando los rojos de este pueblo que no podían aguantar más el empuje de nuestros laureados soldados, quisieron antes de abandonar el pueblo tomar venganza criminal en las personas de los presos, que en número de veintitrés estaban en la cárcel, y allí con bombas de mano, fusiles, escopetas, hachas y sobre todo con gasolina, comenzaron a matar a todos los que pudieron coger y no tuvieron la suerte de escapar de sus garras. Quedaron once hombres muertos; algunos de ellos quemados vivos; cuatro heridos; logrando los restantes escapar milagrosamente, entre ellos el Párroco que suscribe; permaneciendo oculto hasta el día siguiente, veintiséis de Agosto, en que las fuerzas salvadoras entraron triunfantes y victoriosas al pueblo. Pocos días después la iglesia fue reconciliada, quedando de nuevo abierta al culto. Y para que conste y lo conozcan las generaciones venideras, queda esto consignado. El Cura Ecónomo; Elías Rodríguez Martín, rubricado”.

Las inhumaciones de los fallecidos se producen el día 26 de Agosto de 1936, y a día de hoy es la única posible zona de fosas comunes documentada que existe en El Campillo, con once de sus vecinos que antes de ser asesinados fueron previamente detenidos y encarcelados por el Comité de Defensa de la República. Tras la reapertura democrática en España, se sabe que estaban escritos los nombres de las 11 víctimas asesinadas el día 25 de Agosto de 1936, además en parte de su epitafio se podía leer: “Muertos por las hordas marxistas el 25 de Agosto de 1936 por la tarde” y que fueron homenajeados en sucesivas conmemoraciones de dicho día y mes de años posteriores. El Alcalde Interino Antonio Vega Alonso, en la sesión plenaria del día 14 de Agosto de 1937, comunica al resto de la Comisión Municipal que “el próximo día veinticinco se cumple el primer aniversario del bárbaro asesinato cometido por los rojos en las indefensas víctimas que en la cárcel de ésta tenían, por lo que debían celebrarse honras fúnebres en sufragio de sus almas y por la tarde de dicho día organizar una manifestación para visitar sus tumbas y depositar coronas y flores”. En la sesión del día 28 de Agosto del mismo año, se aprueba en cuentas, el pago de 20 pesetas a Manuel Gómez Bolaños por “jornales devengados en los sepulcros de las víctimas de los asesinados por los rojos”. Manuel era Pintor de 2ª en el departamento Médico de la Compañía Británica de Río Tinto, nace en Zalamea la Real el día 19 de Septiembre de 1901; comienza a trabajar en la empresa minera en Julio de 1927 y al mes siguiente, el día 22 causa baja por “sobrante de personal” y se marcha a Madrid. A principios de 1935, y después de cursar estudios de arte y decoración, regresa y se instala en Salvochea en la calle García Hernández nº 24. El 15 de Septiembre de 1937, se le abona la cantidad referida anteriormente por el concepto: “jornales en las inscripciones en la sepultura de los asesinados por los rojos”.

Para terminar este artículo, hacemos referencia a la cita elegida para nuestro libro: “Paz, Piedad y Perdón”; tal y como es conocido el discurso que Manuel Azaña, Presidente de la II República de España disertó en Barcelona el día 18 de Julio de 1938, en el segundo aniversario de la sublevación militar. Extraemos de su discurso, el final del mismo:

“Después de un terremoto, a nadie le es posible distinguir o reconstruir el perfil anterior del terreno. Este fenómeno que se da en la tierra, me impide a mí hablar del porvenir de España en el orden político y en el orden moral, cuando los españoles se pongan a considerar lo que han hecho durante la guerra. De esta colección de males saldrá algo bueno. No tengo el optimismo de un Pangloss. No es verdad eso de que no hay mal que por bien no venga; pero del dolor sufrido procuraremos sacar, como es lógico, el Mayor bien posible. Mas cuando los años pasen, las generaciones vengan y la antorcha pase a otras manos y se vuelvan a enfrentar las pasiones de unos y otros, pensad en los muertos que reposan en la madre tierra, y que nos envían destellos de su luz, de la que la Patria debe a todos sus hijos: piedad y perdón”.

Bibliografía y Fondos

  • Moreno Bolaños, Alfredo / Gilberto Hernández Vallecillo. Libro inédito: “Memoria Vindicada. 1936-1939. Estudio de la Memoria Histórica en la Cuenca Minera de Río Tinto. A la luz de las fuentes documentales”.
  • Archivo Histórico Minero de Fundación Río Tinto (AHMFRT).
  • Archivo Municipal de El Campillo (AMEC).
  • Archivo Memoria Histórica de Diputación de Huelva (AMHDH).
  • Archivo Eclesiástico Iglesia de El Campillo.
  • Registro Civil de El Campillo.
  • Registro Civil de Zalamea la Real.
  • Registro Civil de Santoña (Santander).
  • Registro Civil del Puerto de Santa María (Cádiz).
  • Fondo Pablo Iglesias. El Socialista, 19 de Julio de 1938.

Por Gilberto Hernández Vallecillo y Alfredo Moreno Bolaños

Nueve mineros en La Pañoleta, Camas (Sevilla). 19-07-1936

Información extraída del trabajo de investigación y libro en elaboración actualmente con el título: “Memoria Vindicada. 1936-1939. Estudio de la “Memoria Histórica” en la Cuenca Minera de Río Tinto. A la luz de las fuentes documentales”.

Francisco Salgado Mariano, vecino de Minas de Riotinto (Huelva), a las 14:00 horas del día 19 de Julio de 1936, se encuentra gravemente herido en las instalaciones del Ayuntamiento de Camas (Sevilla). Francisco procedente de la zona conocida como La Pañoleta, informa que hay ocho mineros muertos de la Columna Minera, desgraciadamente tras dar la noticia fallece al poco tiempo. El Juez Municipal Ramón Payán Gutiérrez procedió a la instrucción de las diligencias para averiguar y esclarecer los hechos y sus circunstancias, por lo que se procede al levantamiento de los cadáveres y a la constitución del Juzgado en el propio Ayuntamiento.

Se identifica al que falleció en el Ayuntamiento de Camas, tras un carnet que dice ser Francisco Salgado Mariano, vecino de Minas de Rio Tinto, conduciéndolo al depósito municipal del Cementerio. Seguidamente se traslada la constitución del Juzgado al lugar de La Pañoleta, una vez allí se encuentra un cadáver de un hombre en “posición neutral”, el cual y según el facultativo, llevaría aproximadamente unas tres horas fallecido, posee un carnet que le identifica como Domingo Pavón Fernández, vecino de Río Tinto. Próximo a éste se encontraba otro cadáver, pero tras registrarle, no se le pudo identificar; seguidamente y en la puerta de la Fuente Chica se encuentra otro cadáver, al que se le encontró una libreta donde figuraba el nombre de Domingo Pachón, además de tener 25 céntimos en calderilla y once cartuchos cargados con munición del nº 3. Sobre la derecha de la carretera y en una zanja, aparece otro cadáver sin poder identificarle, tras registrarlo, se le encontró un alfiler de pecho, un espejo pequeño y un block en blanco.

Acto seguido se encontró otro cuerpo al lado de un camión que estaba ardiendo y con matrícula SE 16991; se le registra y se encuentra un carnet, identificando a José Palma Pedrero, vecino de Río Tinto, además en su registro tiene dos pesetas en plata y cincuenta céntimos en calderilla. Al lado del mismo camión, se encuentra otro cadáver, identificado como Cayetano Muñoz Maestre. También en las cercanías del camión en cuestión, se encuentra otro cadáver en posición neutral, sin que se pudiera identificar por falta de documentos, lo mismo ocurría con otro más, localizado en las cercanías de este último, pero que ante la falta de documentos, no se le pudo identificar. Tras el levantamiento de los cadáveres y trasladados al Depósito Municipal, se hicieron cargo de cuatro coches y una motocicleta con sidecar. Estos vehículos fueron entregados en depósito al vecino del pueblo de Camas D. Manuel García Pérez, y fueron los siguientes: Un Ford con matrícula H-1368, un Chevrolet H-1157, un Citroen H-2033, una motocicleta B.S.A. H-2006, un Nach con matrícula M-27007 y un Chevrolet H-1687.

Pero, ¿y los otros cuatros cadáveres sin identificar, quiénes eran? Tras nuestra investigación de la Memoria Histórica de la Cuenca Minera de Río Tinto, estamos en disposición de desvelar los nombres de los cuatros mineros no identificados el día 19 de Julio de 1936 y que a día de hoy permanecen en el anonimato en la placa homenaje del execrable acontecimiento, figurando cada uno de ellos como “Desconocido”.

Policarpo Rodríguez Requejo: Natural de Soto Grande (Orense), nace el día 8 de Noviembre de 1908, hijo de Inocencio Rodríguez Fernández y Ludivina Requejo García. Casado con María Marín Pachón, con dos hijos llamados Honorio y Ludivina. El día 7 de Noviembre de 1912 inicia su vida laboral en la Rio Tinto Company Limited (Legajo nº 1028. Archivo Histórico Minero Fundación Río Tinto) y lo hace en el departamento de Corta Filón Sur con la ocupación de Palero. El día 26 de Abril de 1935 es despedido por “Exceso de Personal”, pero a raíz del Decreto de 29 de Febrero de 1936, es readmitido el día 2 de Marzo de 1936, reincorporándose a Corta San Dionisio como Maquinistas de Perforadora con un jornal de 6,75 pesetas/día. Como tantos otros, Policarpo es baja laboral el 17 de Julio de 1936, siendo la causa la “Huelga”, aunque posteriormente indica el propio documento una corrección con el motivo de “Fallecido”. En el Registro Civil de Minas de Riotinto consta su fallecimiento el día 19 de Julio de 1936 y lo sitúa “próximo a Sevilla”, a priori todo indica que ocurrió en La Pañoleta como así lo verifica el informe de la Guardia Civil de Minas de Riotinto, donde se puede leer literalmente: “la noche del 18 al 19 de Julio de 1936 formando parte de la columna de mineros dinamiteros salió de esta población para Sevilla, al objeto de combatir las fuerzas nacionales, y al sostener encuentro con éstas al sitio La Pañoleta, inmediaciones de la citada capital, resultó muerto en el combate”. Registro Civil de Minas de Riotinto, Libro nº 63, Inscripción nº 47. Fecha: 17-02-1941.

Bernardino Díaz Vázquez: Natural de Santa Ana la Real (Huelva). Nace el 2 de Mayo de 1896, casado con Fidela Díaz Barragán con quien tuvo un hijo llamado Bernardino. Procedente de Peña de Hierro, en Agosto de 1925 inicia su vida laboral en las minas de Río Tinto (Legajo nº 302. Archivo Histórico Minero de Fundación Río Tinto), trabajando de Carbonero en Filón Norte con un jornal de 6,75 pesetas/día; en 1932 tenía de domicilio la calle Capitán Sediles nº 1 en la aldea de La Dehesa (Minas de Río Tinto). Durante la huelga revolucionaria de Octubre de 1934, Bernardino es despedido por “Sobrante”, cuando trabajaba en el departamento de Corta San Dionisio Atalaya de Palero. En el documento H-2 de su expediente laboral, el día 3 de Marzo de 1936, es readmitido, siendo baja definitiva el día 17 de Julio de 1936; causa de la baja por “Huelga”. Fallecido en Camas (Sevilla) el 19 de Julio 1936, tras pertenecer a la Columna Minera que en la madrugada del día 19 marchó desde la Cuenca Minera hacia Sevilla.

En su expediente judicial como en la Partida de Defunción, el error en la fecha del fallecimiento es claro y notorio. Bernardino perteneció al grupo de mineros que fallecieron en La Pañoleta el día 19 de Julio de 1936; es más, fue uno de los cuerpos imposible de reconocer el día del ataque a la Columna Minera en el lugar citado anteriormente. Su esposa cita la fecha del día 18 de Julio, que fue cuando se organizó la marcha a Sevilla tras el golpe militar; mientras que el Ayuntamiento, transcurrido tan solo nueve años de lo ocurrido, escribe literalmente en su informe de fecha 25 de Marzo de 1945 que: “le fue aplicado el Bando de Guerra el día 17 de Julio de 1936”. Por otra parte la diligencia enviada por la Guardia Civil de La Dehesa, confirmaba la declaración de su viuda, de ahí que en el Auto judicial dictado por el Juez de Valverde del Camino, emitiera la fecha del 18 de Julio como el día del fallecimiento. Registro Civil de Minas de Riotinto, Libro nº 66, Inscripción nº 171. Fecha: 02-04-1945.

Ricardo Caballero Calleja: Natural de Minas de Río Tinto, nacido el día 20 de Junio de 1895, hijo de Policarpo Caballero Calleja, casado con María Pardiña García y con cuatro hijos llamados Angélica, Carmen, Asunción y Ricardo, con domicilio en El Valle y en la calle Estanislao Figueras nº 32 (en Julio de 1932). Inicia su trabajo en la Compañía Británica (Legajo nº 137. Archivo Histórico Minero Fundación Río Tinto) el día 6 de Febrero de 1907 en Corta Filón Sur; pasó por Contramina, Fundición, San Dionisio Alfredo, Tráfico Mina y finalmente en Talleres Mina donde el 1 de Julio de 1935 pasó a Jornales Fijos como Chófer del Director General; por cierto que el vehículo que tenía destinado era el “Packard Motor Car, SE-16991” matriculado el día 26 de Septiembre de 1935, con un valor de compra de 45.320 pesetas y que el día 18 de Julio de 1936 fue incautado la Columna Minera para marchar a Sevilla y como informaba Alexander Hill: “Three cars were taken before dinner, the new Packard with Ricardo, the Dodge and a Ford”, cuya traducción sería: “Se llevaron tres coches antes de la cena, el nuevo Packard con Ricardo, el Dodge y un Ford”. Existe error en la fecha de defunción en el Auto del Juzgado del Valverde del Camino, donde figura el día 18 de Julio de 1936 y en La Pañoleta (Sevilla); es claro y evidente que los hechos que ocasionaron su muerte están perfectamente detallados en los Sumarios procedentes del Archivo de Diputación de Huelva, y que se aplicaron a todos los detenidos en el lugar denominado como “La Pañoleta”; basta consultar por ejemplo bajo el nombre de José Alonso González de Minas de Riotinto, y común a todos los encausados, correspondiente al Sumario nº 95 de 1936 contra: “Félix González Chaves y 67 más” el día 19 de Julio de 1936. Por cierto, al no ser del grupo de detenidos, ni tampoco de los identificados en el lugar especificado, no hay duda que tras la exposición de la Guardia Civil de Riotinto: “salió de esta población el 18 de Julio del 1936 conduciendo un coche y formando parte de una columna de mineros”, que figura en el Expediente del Juzgado de Valverde; está claro que fue unos de los cuatro mineros muertos no identificados en La Pañoleta el día 19 de Julio de 1936. Registro Civil de Minas de Riotinto, Libro nº 62, Inscripción nº 328. Fecha: 19-10-1940.

Felipe Jara Maya: Natural de Aroche, nace el día 1 de Mayo de 1900, hijo de José Jara González y de Lucía Maya Herrador. Casado con Natalia Vázquez Díaz, con cuatro hijos llamados María, Antonio, Natalia y José. Procedente la Mina de Silos de Calañas, donde trabajó desde Noviembre de 1926 hasta Marzo de 1927; con 27 años es contratado por R.T.C.L. (Legajo nº 569. Archivo Histórico Minero de Fundación Río Tinto) en el departamento de Contramina el día 15 de Septiembre de 1927, desempeñando el trabajo de Zafrero con un jornal de 6,75 pesetas/día. El primer domicilio que tiene en Nerva es la calle Acije nº 8, pero, por el año 1934, estando ya casado fija su residencia en la calle Victoria Kent nº 2. El 9 de Febrero de 1934, es detenido por “llevar una pistola cargada que dice se la había dado el 3º Teniente de Alcalde de Nerva Tomás Gómez Suárez, que era obrero de Peña de Hierro”, motivo por el que fue encarcelado; reingresando en la Compañía Minera el día 5 de Mayo del mismo año como Entibador. Causa baja el 17 de Julio de 1936, como la gran mayoría de expedientes analizados y por la causa: “Huelga”. El caso de Felipe Jara, es uno de los casos detectados tras analizar la orfandad y beneficencia de la Cuenca Minera donde aparecen sus cuatro hijos y viuda como beneficiarios del socorro citado y compararlo con los huérfanos reconocidos en el Registro Civil de Nerva y observar que era inexistente su inscripción “fuera de plazo”, la cual al parecer se encuentra en el pueblo de Camas realizada el día 7 de Mayo de 1981, información facilitada por D. José María García Márquez, autor de “Las víctimas de la represión militar en la provincia de Sevilla (1936 – 1963)”. Ante lo expuesto, estamos en disposición de afirmar que Felipe es uno de los cuatro componentes no reconocidos de la Columna Minera que fallecieron el día 19 de Julio en “La Pañoleta”.

Desde este artículo pretendemos aportar novedades respecto a los fallecidos en La Pañoleta el día 19 de Julio de 1936; pero también creemos justo reivindicar el día 1 de Noviembre como “Día de recuerdo y homenaje a las víctimas del golpe militar y la Dictadura”, para ello desarrollamos el siguiente alegato:

Respecto al día declarado para el recuerdo y homenaje a las víctimas del golpe militar y la Dictadura, la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía en el artículo nº 17 y en su apartado nº 1 cita: “Se declara el 14 de Junio de cada año Día de recuerdo y homenaje a las víctimas del golpe militar y la Dictadura.” Parece ser que la elección del día 14 de Junio, según prensa de la época y actual, es debido a la exhumación de la primera fosa común en Andalucía de fusilados de la Guerra Civil, y ocurrió en Lecrin (Granada), durante unas excavaciones llevada a cabo en 2003. Ante esta decisión, nos preguntamos: ¿la exhumación de fusilados en Zufre (Huelva) de cuatro vecinos de La Granada de Río Tinto el 1 de Noviembre de 1984, qué fue?; pues fue una exhumación en toda regla, regulada y aprobada por la Junta de Andalucía; fueron traídos los restos para su inhumación en el Cementerio del pueblo citado de la Cuenca Minera. La Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía, daba su aprobación el día 26 de Octubre de 1984. Los restos de Andrés Pérez Martín, Justo Llorden Uña, Manuel Martín Martín y Martín Gil Romero, fueron colocados en una fosa común en el Cementerio de La Granada de Río Tinto.

Con lo expuesto, y conociendo el método anárquico que se utilizó en la gran fosa de Constantina (Sevilla) entre 1979 y 1980, y que por ello: “no se le pudo calificar de exhumación”; no es dispar reivindicar que la exhumación de las referidas víctimas de la Granada de Río Tinto, es a priori y con los datos expuestos, la primera fosa común exhumada en Andalucía, y por tanto la fecha indicada y elegida en el artículo 17 de la ley referida, pensamos que no atiende a la realidad.

El Legajo nº 28 del Archivo Municipal de La Granada de Río Tinto, informa del proceso seguido para el traslado de los cuatro vecinos fusilados y enterrados en “la finca La Nava de Zufre” el 23 de Noviembre de 1937 y su posterior inhumación en el Cementerio de La Granada de Río Tinto el día 1 de Noviembre de 1984.

Bibliografía y Fondos:

Moreno Bolaños, A. / Hernández Vallecillo, G. Memoria Vindicada 1936-1939.
Registro Civil de Minas de Riotinto (Huelva).
Archivo Municipal de Valverde del Camino (Huelva).
Archivo Municipal de La Granada de Río Tinto (Huelva).
Archivo Memoria Histórica. Diputación de Huelva.
Archivo Histórico Minero Fundación Río Tinto.

Minas de Riotinto, 26 de Junio de 2019

Alfredo Moreno Bolaños y Gilberto Hernández Vallecillo

Las Fosas Comunes del cementerio de Zalamea la Real

Estudio de la Memoria Histórica en la Cuenca Minera de Riotinto, por Gilberto Hernández Vallecillo y Alfredo Moreno Bolaños

Por Marzo de 2017, dimos a conocer un adelanto de nuestras investigaciones sobre la Memoria Histórica de la Cuenca Minera de Río Tinto. Desde entonces hemos consultando varios fondos documentales, pues como expresamos en su día, nuestra investigación ha partido de “cero”, a pesar de ser conocedores de algunos buenos trabajos y libros realizados sobre el tema.

Nuestra intención es una nueva investigación que ofrezca resultados principalmente desde los Registros Civiles de los pueblos que componen la Cuenca Minera de Río Tinto (Minas de Riotinto, El Campillo, Nerva, Zalamea la Real, Campofrío, La Granada de Río Tinto y Berrocal), el Archivo Histórico Minero de Fundación Río Tinto, los diferentes Archivos Municipales de la Comarca así como el Archivo Municipal de Valverde del Camino, además de consultas precisas en el Archivo Histórico Provincial de Huelva y el Archivo de Diputación de Huelva.

En la información que se acompaña solo vamos a tratar lo concerniente a las posibles fosas comunes del cementerio de Zalamea la Real; y decimos bien “fosas comunes”, porque la forma de inhumar en los cementerios de la Cuenca Minera de forma general fue enterrar a las víctimas en las fosas convencionales, es decir sepulturas de 0’80 mts de ancho por 2’00 mts de largo y de 1’00 ò 2’00 mts de profundidad.

El Registro Civil nos indica que fueron un total de 123 los fusilados entre 1936 y 1939, de los cuales 78 fueron inhumados en el cementerio de dicha población. Al igual que desde Minas de Riotinto se informa que existe un vecino de esta población, el Registro de Zalamea la Real informa que hay vecinos enterrados en otros cementerios de la Cuenca Minera, tal y como puede observarse en la tabla adjunta.

Hemos realizado de forma minuciosa, y gracias a documentación aportada, la situación posible de albergar aún fosas con los restos de fusilados en Zalamea la Real. El cementerio de esta localidad tiene en tierra una distribución de fosas clasificadas en Manzanas, con 48 fosas cada una, y repartidas en dos filas de 24.

Existe referencia fidedigna en cuanto a la utilización de cuatro manzanas para llevar a cabo 107 inhumaciones de fusilados en 47 fosas comunes; concretamente las denominadas “A” con 27 entierros en 9 fosas, la “B” con 50 en 21 fosas, la “C” con 28 en 16 fosas y la “D” con 2 en 1 fosa. Información muy precisa de las inhumaciones nos indican que las fosas fueron empleadas de forma unitaria para enterrar en algunos casos hasta 8 fusilados, como fue la nº 39 de la Manzana “A”; de forma general eran sepultados 2, 3 y hasta 4 en la misma fosa.

En el plano adjunto se muestran las cuatro manzanas usadas con sus respectivas fosas, dando a conocer las que eran propiedad (P) y las que se usaron para las inhumaciones.

El sepulturero de Zalamea la Real, confeccionó unas notas y a posteriori un vecino del pueblo un documento que ha llegado a nuestras manos, donde escribe con nombres y apellidos casi en su totalidad 107 inhumaciones que se llevaron a cabo en el cementerio de dicha población desde el 25 de Agosto hasta el 20 de Noviembre de 1936.

Comparando con el resultado de inscripciones realizadas “fuera de plazo” en el Registro Civil, observamos que son 48 las defunciones comunes citadas en ambos documentos, por lo que un total de 59 víctimas no aparecen anotadas en el Juzgado de Paz de Zalamea la Real; que sumados a los 79 casos (Se encuentra incluido en este total Miguel García López del Registro Civil de Minas de Riotinto) mostrados en el análisis de los fusilados y enterrados en el cementerio y según el propio Registro Civil, asciende a 138, el número de fusilados que en su momento estuvieron ocupando fosas en el cementerio de esta población.

Sin embargo, podemos asegurar que las 107 inhumaciones anotadas por el sepulturero, y ubicadas en las manzanas “A”, “B”, “C” y “D”, fueron exhumadas entre el 22 de febrero de 1942 y el 5 de Marzo de 1943, según consta en los libros municipales del cementerio. Por tanto, nos pusimos a indagar donde se enterraron el resto de fusilados de 1937, 1938 y 1939. Para ello, primeramente hubo que localizar el paradero de las 64 víctimas de los años mencionados inscritas en el Registro Civil e inhumadas en lugares diversos y extraer aquellas que fueron realizadas en el cementerio de Zalamea la Real, quedando por tanto el número de fusilados en 30, (Víctimas registradas e inhumadas en el cementerio de Zalamea la Real menos las comunes entre el Listado del Sepulturero y el Registro Civil) pero, sin emplazamiento exacto en fosas; seguidamente analizamos el movimiento del resto de sepulturas y no citadas por el sepulturero en las cuatro manzanas elegidas como “fosas comunes”, ya que si se mantienen los mismos espacios de tiempo de inhumación/exhumación (1927 / 1942) en fosas sin propiedad, es decir, en el entorno de 15 años como ha ocurrido en las 107 analizadas, y por tanto con una posibilidad alta de que sean fosas que se utilizaron para el resto de dichos enterramientos.

Sin tener en cuenta las fosas en Propiedad, aún teniendo algunas el intervalo de tiempo expuesto y ¿por qué no pensar que se utilizaran algunas?, existen fosas libres de posesión y que sí tienen el espacio de tiempo indicado, y son: B24, B37, C33 y C45, que muy probablemente fueran usadas también como fosas comunes, llevándose a cabo las exhumaciones de los restos el 22 de Mayo de 1942, 5 de Julio de 1942, 20 de Octubre de 1942 y 13 de Febrero de 1943 respectivamente.

Otro dato irrefutable sobre la inexistencia de algunas “fosas comunes” es la desaparición de todas las fosas pares de la manzana “A”, ya que en las postrimerías de la década de 70’s e inicio de la de 80’s se proyectaron y construyeron nichos en el área que ocupaba dicha fila de sepulturas, donde cuatro de ellas se utilizaron para la inhumación de fusilados en 1936.

Como nota interesante del uso de fosas para fusilados en el cementerio de Zalamea la Real, destaca la nº 40 de la Manzana “B”, la cual fue utilizada para inhumar a Miguel García López y Julián Muñiz Marra en Septiembre de 1936 y exhumarlos el 10 de Julio de 1942 para dar sepultura a “Dos fugitivos en la Sierra” (Referencia literal que aparece en el Registro Civil de Zalamea la Real, Libro nº 1, página 44V de la sepultura nº 40 de la manzana “B”) ; estos dos fugitivos eran Mario Marchello Palomo (Libro nº 55, defunción nº 116. Registro Civil de Zalamea la Real) de Minas de Riotinto y Manuel Ramos Acuña (a) El Cano (Libro nº 55, defunción nº 117. Registro Civil de Zalamea la Real) de Valverde del Camino; ambos se fugaron de la Colonia Penitenciaria de Montijo (Badajoz) el día 9 de Mayo de 1942. Más tarde se encuentran en la finca de El Robladito (Zalamea la Real) en la tarde del día 6 de Julio de 1942, por el camino que va desde las fincas de “El Legito” a “El Robladito”, donde fallecen en un enfrentamiento con la Guardia Civil. Los restos de Mario y Manuel fueron exhumados el día 22 de Noviembre de 1956.

El análisis expuesto es el que nos lleva a la conclusión: “que el cementerio de Zalamea la Real, no tiene ninguna fosa común de los fusilados correspondientes al período de la guerra civil (1936-1939)”, al menos este es nuestro criterio tras la analítica minuciosa y respetuosa que hemos intentado siempre y en todo momento dar al estudio e investigación de las Fosas Comunes de la Cuenca Minera de Río Tinto.

Para la culminación de los resultados expuestos, no podemos dejar de mostrar una vez más nuestra gratitud a las personas que forman parte de la salvaguarda documental consultada en el Ayuntamiento de Zalamea la Real:

• Domingo Castillo Serrano, Juez de Paz.
• Purificación Mora Contioso, Secretaria del Juzgado de Paz.
• Rafael Pichardo Pulido, Secretario del Ayuntamiento.
• José Manuel Vázquez Lazo, Archivero

A fecha de hoy seguimos elaborando nuestro proyecto de libro: «Memoria Vindicada. 1936-1939. Estudio de la “Memoria Histórica” en la Cuenca Minera de Río Tinto. A la luz de las fuentes documentales».

Centrados en la información que aportan los Registros Civiles de la Cuenca Minera de Río Tinto, tenemos cerrado un cuadro estadístico que muestra todas aquellas inscripciones registrales de fusilados en cada uno de los pueblos y por tanto en cada una de las posibles fosas comunes que se encuentran en sus respectivos cementerios.

En esta tabla se informa de los 548 fusilados e inhumados en los cementerios de cada pueblo, según la documentación aportada por las diferentes “inscripciones fuera de plazo” de un total de 695 notificaciones en los Registros Civiles.

De todos es conocido la intervención llevada a cabo en el Cementerio de Nerva, donde los trabajos de la fase de investigación se iniciaron el día 23 de Octubre del año 2017 y finalizaron el día 15 de Diciembre 2017; intervención que se llevó a cabo tras la publicación de la “Orden de 2 de agosto de 2017, por la que se acuerdan actuaciones específicas en memoria democrática en determinados municipios andaluces” (BOJA Número 150 – Lunes, 7 de agosto de 2017).

Un paso más se ha dado desde la Junta de Andalucía en la Indagaciónlocalización de fosas comunes en la Cuenca Minera, primeramente con el “Anuncio de 16 de marzo de 2018, de la Dirección General de Memoria Democrática, por el que se publican actuaciones específicas en materia de recuperación de la Memoria Histórica en diferentes municipios andaluces”, donde se incluye Minas de Riotinto, (BOJA Número 61 – Miércoles, 28 de marzo de 2018) y seguido de El Campillo que está incluido en el “Anuncio de 9 de agosto de 2018” (BOJA Número 158 – Jueves, 16 de agosto de 2018).

Moreno Bolaños: «Los únicos promotores del 4F jamás pidieron el fin de las teleras»

Tinto Noticias prosigue con su bloque de informaciones dedicado a difundir lo acontecido durante el Año de los Tiros, para lo que este periódico digital de la Cuenca Minera onubense se ha puesto en contacto con varios expertos y expertas que han investigado sobre los trágicos sucesos que acontecieron en el antiguo pueblo de Riotinto el 4 de febrero de 1888, cuando el Gobierno de España, a través del Regimiento de Pavía, arremetió a tiros contra la multitud de manifestantes que reivindicaban una serie de mejoras laborales y sociales a la Riotinto Company Limited (RTC), la compañía que por entonces explotaba las minas de Riotinto.

Tras recoger este lunes la opinión e investigaciones realizadas por la historiadora María Dolores Ferrero, autora de la primera investigación histórica sobre tal acontecimiento (Capitalismo minero y resistencia rural en el Suroeste andaluz (1873- 1900), cuya primera edición es del año 1994), Tinto Noticias aborda ahora las impresiones al respecto de otro de los grandes estudiosos sobre el Año de los Tiros, el riotinteño Alfredo Moreno Bolaños, quien, tal y como ya informó este periódico, sacó a la luz sus investigaciones en 2016 a través de su obra Génesis del Anarquismo en Minas de Río Tinto, editada por el Ayuntamiento del municipio.

Coincidiendo con la conmemoración del 130 aniversario de tal efemérides, y ante el debate suscitado en las últimas semanas en torno a la idoneidad o no de declarar el 4 de febrero como Día Mundial del Ecologismo, Moreno Bolaños difiere de la opinión manifestada a este periódico por la citada Ferrero, quien considera que, si bien ninguno de los manifestantes estaban secundando una protesta de tipo ecologista, «tanta importancia» tuvo la manifestación antihumoista, que partió de Zalamea la Real, como la obrera, que lo hizo desde Nerva, tras lo que ambos grupos se unieron a la entrada de Minas de Riotinto.

Al igual que la veterana historiadora, el autor de Génesis del Anarquismo en Minas de Riotinto manifiesta su «disconformidad» con la idoneidad de declarar el 4 de febrero como Día Mundial del Ecologismo, pero, al contrario que Ferrero, Moreno Bolaños lo argumenta en el hecho de que, según sus investigaciones, «los verdaderos promotores y organizadores» de la huelga que precedió a los trágicos sucesos fueron «sólo los mineros» y éstos, añade, «jamás solicitaron» la supresión de las teleras, como se conocía al sistema de calcinación de mineral al aire libre que empleaba la compañía minera, al que se atribuyen daños en las cosechas y en la salud de las personas.

Moreno Bolaños se basa en un artículo del periódico anarquista El Productor que el investigador riotinteño dio a conocer de forma inédita en su obra y en el que se detallan las reivindicaciones de los 8.000 trabajadores que componían la plantilla de la RCL en 1888, que eran, señala, «la abolición del trabajo por contrata, la abolición de las multas, la supresión del pago de la peseta mensual por la asistencia facultativa, el abono de los cuartos de jornal que pierden a causa de los famosos humos, pues harto hacen con perder la salud, la sustitución del trato despótico de que son víctimas por otro más humano, que se les paguen los jornales al precio de antes, disminución de las horas de trabajo, y la indemnización de daños y perjuicios a todo el que temporal o definitivamente se inutilice trabajando en las dependencias de la compañía».

«En ningún momento solicitaban la supresión de las calcinaciones», asegura Moreno Bolaños, quien considera que todas las reivindicaciones de los mineros fueron laborales, una tesis en la que coincide con la propia Ferrero, que lo señaló así en su obra de 1994, cuya última edición es de 2006. En lo que difieren ambos investigadores es en el papel jugado por otro de los grupos participantes en aquella manifestación del 4 de febrero, los grandes terratenientes y pequeños propietarios, a los que la historiadora concede la misma importancia que a los mineros, un extremo con el que no está de acuerdo el investigador riotinteño.

Para Moreno Bolaños, las peticiones de los mineros antes referidas solo fueron «perturbadas» por un escrito de Maximiliano Tornet en el que se muestran peticiones «de un sector muy pequeño de la plantilla», no más del 8 por ciento, perteneciente al Departamento de Fundición, pese a lo que, según sostiene el autor de Génesis del Anarquismo en Minas de Riotinto, Tornet «se erige de forma personal en cabecilla de los trabajadores».

Moreno Bolaños se refiere a un escrito presentado por el líder revolucionario cubano a los componentes de la Liga Antihumista, formada por caciques, terratenientes y propietarios que protestaban contra las teleras, un escrito que, explica el investigador local, «se muestra en el legajo 186 del Archivo Municipal de Zalamea la Real» y que, según sus investigaciones, es el «único documento» donde se solicita la supresión de las calcinaciones y se deja «en segundo lugar» el resto de las reivindicaciones, «por cierto algunas de ellas manipuladas en el propio documento», añade Bolaños.

Esta tesis difiere, por tanto, de la ya defendida en Tinto Noticias por la citada María Dolores Ferrero, quien considera que los pequeños propietarios y grandes terratenientes o caciques, que «llevaban años de lucha» contra las calcinaciones, tuvieron la misma importancia que los mineros en la manifestación del 4 de febrero, de ahí que esta investigadora defienda que esa fecha no debe ser conmemorada ni como Día del Ecologismo ni como Día de la Lucha Obrera, sino como «la primera manifestación minero-agrícola de la Historia Contemporánea», tal y como argumenta en esta información.

Sobre Moreno Bolaños

Alfredo Moreno Bolaños nació en Naya (Minas de Riotinto) el 29 de marzo de 1957 y en 1972 se trasladó al Alto de la Mesa. Tras realizar sus estudios en 1976, comenzó a trabajar en Rio Tinto Minera en el Departamento de Topografía, tras lo que pasó por otros departamentos como Planificación hasta la finalización de su período profesional en 2002.

Desde 2004 viene desarrollando una labor de investigación sobre diversos temas relacionados con Riotinto, desde los deportes británicos, pasando por el estudio de la presencia de los técnicos extranjeros en Riotinto hasta la producción minera de las minas. Actualmente, junto a Gilberto Hernández, está digitalizando e investigando en el Archivo Municipal de Minas de Riotinto aspectos concretos de la historia del pueblo.

Alfredo Moreno Bolaños logró en 2011 el Premio Nacional Francisco Javier Ayala, otorgado por la Sociedad Española para la Defensa del Patrimonio Geológico y Minero al mejor artículo publicado sobre esa temática. En 2012 recibió una mención honorífica de la Real Academia de la Historia por su trabajo sobre el Mineral Extraído en Riotinto entre 1725-2002 y cuenta con un artículo publicado sobre la Minería de Hierro en Riotinto en la revista científica más antigua de España y más prestigiosa sobre temas mineros, el Boletín Geológico Minero de España.

Moreno Bolaños y Hernández Vallecillo dirigirán la comisión de estudio del Año de los Tiros

Alfredo Moreno Bolaños

Además de la declaración institucional sobre el Año de los Tiros, adelantada ya por Tinto Noticias -el periódico digital de la Cuenca Minera de Riotinto- el Ayuntamiento del municipio también ha aprobado en el Pleno extraordinario de este jueves, igualmente por unanimidad, la creación de la ya anunciada comisión para el estudio de los hechos ocurridos el 4 de febrero de 1888, una comisión que tendrá al frente a los investigadores locales Alfredo Moreno Bolaños y Gilberto Hernández Vallecillo.

Así se recoge en la propuesta del Equipo de Gobierno Municipal aprobada en Pleno, en la que se destaca que ambos investigadores son «de reconocido prestigio tanto por su rigor como por la calidad de los trabajos que han venido publicando a lo largo de su trayectoria», por lo que «este Ayuntamiento -añade el documento- delega en ellos su confianza para que organicen dicha comisión como mejor convenga al objetivo de la misma», que no es otro que divulgar la historia del municipio.

Para el desarrollo de sus funciones, tales investigadores, «aparte de sus propios estudios, podrán asesorarse de cuantos profesionales e instituciones crean conveniente para aportar luz a nuestra historia, con rigor, veracidad y sin otro interés que no sea únicamente el del conocimiento y la divulgación de la misma», añade el escrito aprobado, en el que, por su parte, el Ayuntamiento se compromete, «en la medida de sus posibilidades», a apoyar, alentar y facilitar su labor, «siempre dentro de los fines para los que se crea la citada comisión».

 

Asimismo, el Consistorio anuncia que «propondrá una serie de medidas artísticas, culturales, urbanísticas y de renominación de espacios para engrandecer los hechos del 4 de febrero», medidas que «se presentarán tanto a la comisión que se cree como al pleno» y que serán fruto del «consenso de todos, teniendo muy presente el consejo y asesoramiento de la comisión», añade el documento.

El estudio inédito de Moreno Bolaños que desmiente muchos mitos del Año de los Tiros

A pesar de haber pasado ya 130 años de aquel acontecimiento, el Año de los Tiros sigue siendo una incógnita. No hay que olvidar que esta huelga ocurrida en Riotinto el 4 de febrero de 1888 supuso un antes y un después para las relaciones laborales planteadas en la Cuenca Minera de Huelva debido a su trágico final, aunque el número de muertes nunca se ha determinado con exactitud. En concreto, la huelga del Año de los Tiros comenzó el 1 de febrero y culminó el día 4 con una marcha que partió desde Zalamea con la participación de unas 12.000 personas, entre obreros, agricultores, mujeres y niños procedentes de toda la comarca.

Una protesta que, hasta ahora, se pensaba que su origen estuvo en las teleras de calcinación al aire libre –conocidas popularmente como ‘los humos’-, una forma de fundición del mineral que provocaba emanaciones sulfurosas a la atmósfera.

Sin embargo, el investigador Alfredo Moreno Bolaños ha podido realizar varias revelaciones que desmienten algunas de las ideas que, hasta ahora, se tenían sobre este episodio histórico. Y lo ha hecho a través del libro Génesis del Anarquismo en Minas de Río Tinto, una obra editada por el Ayuntamiento de Minas de Riotinto que trata sobre estos acontecimientos de 1888. Presentado el pasado año 2017 en el propio Consistorio y en el Museo de Huelva, la obra prácticamente ya ha agotado su primera edición, por lo que no se descarta que pronto vea la luz una segunda tirada.

En concreto, según explica Alfredo Moreno a Tinto Noticias, este libro realiza una gran aportación, puesto que introduce una nueva fuente hemerográfica, hasta ahora desconocida, como son los artículos escritos por el sindicalista Maximiliano Tornet en el periódico ‘El Productor’, páginas a las que el autor ha tenido acceso en PDF, dado que esta gaceta sólo se conserva en el International Institute of Social History de Amsterdam.

“Con este libro, he conseguido salir de la versión oficial que existe sobre el Año de los Tiros, sin repetir nada de lo que ya han hecho otros investigadores anteriormente, como pudieron hacer Dolores Ferrero Blanco o Rafael Moreno, en forma de novela. En este caso, aporto datos y reflexiones inéditas hasta ahora, puesto que me he basado en los artículos escritos por Maximiliano Tornet entre 1887 y 1893 en el periódico anarquista ‘El Productor”, nos aclara Moreno Bolaños.

A través de estas fuentes, este investigador riotinteño ha podido comprobar cómo la figura de Tornet sufrió un giro ideológico a lo largo de su vida, puesto que, lejos de lo que se piensa hasta ahora, este sindicalista no fue una figura fundamental a la hora de convocar a los trabajadores en la manifestación, sino que fue el defensor de los intereses de los caciques de Zalamea, especialmente interesados en que se acabaran las teleras de las minas porque afectaban a sus tierras. No en vano, sólo el 2% de los zalameños trabajaban entonces en las minas, por lo que era lógico que defendieran sus intereses agrícolas en contra de las grandes empresas mineras.

Como asegura este escritor, “Maximiliano Tornet no fue cabecilla de los trabajadores, en todo caso sólo lo fue de su departamento de la fundición, que suponía el 7% de la plantilla, además de que no era anarquista, sino que se abrazó a esta ideología a partir de escribir en el semanario ‘Libre Pensamiento’, periódico que él distribuía por la Cuenca Minera. Es más, cuando nace su hijo en Minas de Riotinto, le puso el nombre del fundador del periódico. Fue así cómo Tornet se hizo anarquista a partir de 1887. Luego, cuando salió de la cárcel en enero se une de forma descarada a los caciques de Zalamea, llevando con él, incluso, a menores de tan sólo 15 o 16 años”.

Una cuestión que para este autor confirma que el Año de los Tiros no fue, en ningún caso, una manifestación ecológica, como se ha querido demostrar en los últimos años, sino que fue una protesta instigada por los caciques zalameños. Es más, “para mí la efeméride debería conmemorarse el 10 de enero de 1880 y no el 4 de febrero de 1888, porque fue entonces cuando se produce la primera protesta contra los humos, una manifestación celebrada en Huelva, pero que no llegó a tener mucha repercusión debido a cuestiones políticas”.

Para Moreno Bolaños, los datos erróneos que han llegado hasta nuestros días se deben a la manipulación periodística que primó en aquellos días de finales del siglo XIX, puesto que “si normalmente se habla del diario ‘La Provincia’ como el portavoz de la Compañía minera de Riotinto, otros rotativos se dedicaban a dar datos falsos por ser proclives a la Liga Antihumista”.

Otro de los puntos de interés del libro ‘Génesis del anarquismo en Minas de Río Tinto. Maximiliano Tornet como paradigma y su papel en el Año de los Tiros’ es su aportación sobre el número de detenidos y fallecidos en aquel trágico episodio. Para Alfredo Moreno, las consecuencias de la represión fueron mucho más allá de la cifra de 13 fallecidos oficiales, porque “he tenido acceso a una hoja en la que se relata cómo se transportaron fallecidos desde la Plaza de la Constitución de Riotinto durante la noche del 4 de febrero, mientras que los muertos oficiales se enterraron al día siguiente, el día 5 de febrero. Es decir, que hubo muchos más muertos de los que se habla”. Datos que este investigador encontró mientras realizaba un estudio sobre los deportes británicos en la Cuenca Minera, un documento cuyo autor reconocía ser el sobrino del maquinista que, en la noche del 4 al 5 de febrero de 1888, transportó los cadáveres de los muertos no oficiales en una batea.

Unos fallecidos no oficiales, que según adelantó Moreno Bolaños, junto a Manuel Pérez López, en un artículo publicado en la revista ‘Narvae’, pudieron haber sido enterrados de forma masiva utilizando como tapadera el futuro cementerio de La Naya, que actualmente no existe. Unos hechos que ha podido comprobar gracias a un libro que le fue cedido por Julio Macías, concejal de Turismo en el Ayuntamiento de Mina de Riotinto en 2015.

Más escalofriante puede ser el hecho de que parece certificado que aquellos fallecidos en la manifestación del Año de los Tiros fueron transportados en el que llamaron ‘El tren de la muerte’, tirado por una máquina conocida como ‘La Maldita’, la número 51, que hoy se encuentra de reserva en el Tren Turístico de Riotinto. Una cuestión confirmada por el campillero Uberto Hernández Vallecillo, al que se lo contó su suegra, que vivió en primera persona aquellos acontecimientos de 1888. Un detalle que era vox populi en la Cuenca Minera.

Con todo ello, este investigador, ex trabajador de la mina ya jubilado, lo único que pretende es que “se conozca la verdad sobre lo que pasó aquel 4 de febrero de 1888. Me gusta la historia y, por eso, me he propuesto difundir lo que verdaderamente sucedió en Minas de Riotinto”. Unos hechos que Moreno Bolaños considera que también se trata de un episodio de Memoria Histórica, que, además, estuvo relacionado con las protestas a nivel mundial del 1 de mayo. En cualquier caso, asegura que “nunca ha existido una represión tan dura como sucedió durante el Año de los Tiros”.

Por este motivo, este aficionado a la historia continúa trabajando en esta línea, para poder conocer más detalles de este acontecimiento y, de hecho, tiene previsto trasladarse a Segovia para consultar los archivos militares y recabar más datos de aquellos hechos. Trabajos que espera que sean una herramienta muy útil para otros investigadores, para que continúen indagando en aquella mítica huelga del 4 de febrero de 1888.

Sobre el autor

Alfredo Moreno Bolaños nació en Naya (Minas de Riotinto) el 29 de marzo de 1957. En 1972 se trasladó al Alto de la Mesa. Tras realizar sus estudios en 1976 comenzó a trabajar en Rio Tinto Minera en el Departamento de Topografía, pasando por otros Departamentos como Planificación hasta la finalización de su período profesional en 2002.

Desde 2004 viene desarrollando una labor de investigación sobre diversos temas relacionados con Riotinto, desde los deportes británicos, pasando por el estudio de la presencia de los técnicos extranjeros en Riotinto hasta la producción minera de las minas que nos ocupan. Fruto de estas investigaciones son doce capítulos de libro, cinco artículos en revistas especializadas, la coautoría de un libro y su primer libro en solitario que será presentado en breve. Además de varios trabajos que abarcan desde la tauromaquia a aspectos concretos del desarrollo de la actividad minera que esperan pronto ser puestos blanco sobre negro. Actualmente junto a Gilberto Hernández está digitalizando e investigando en el Archivo Municipal de Minas de Riotinto aspectos concretos de la historia del pueblo.

Sobre la calidad del trabajo realizado por Alfredo Moreno da cuenta el Premio Nacional Francisco Javier Ayala en 2011 otorgado por la Sociedad Española para la Defensa del Patrimonio Geológico y Minero al mejor artículo publicado sobre esa temática. En 2012 recibió una mención honorífica de la Real Academia de la Historia por su trabajo sobre el Mineral Extraído en Riotinto entre 1725-2002 y cuenta con un artículo publicado sobre la Minería de Hierro en Riotinto en la revista científica más antigua de España y más prestigiosa sobre temas mineros el Boletín Geológico Minero de España.