TINTO NOTICIAS

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El periódico de la Cuenca Minera

Otra vez…

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Todo era un olor met√°lico que se pegaba a la piel de tal forma que parec√≠a imposible separarla de ella… Y todo era un sinsentido cuando, hace poco m√°s de una semana, el color rojo estaba donde no deb√≠a (otra vez), porque el color carmes√≠ deb√≠a estar en el r√≠o, en la tierra, en la sangre, y no en las llamas ni en los retardantes que vert√≠an los hidroaviones en el cielo de la cuenca…

Se me quem√≥ el coraz√≥n al comprobar que (otra vez) la ceniza se hizo due√Īa de los paisajes de la cuenca minera. Aquellos paisajes que recorrieron los personajes que protagonizan la novela que escrib√≠ acerca de la historia de la tierra que me vio nacer.

El silencio era infinito, casi eterno, de un gris cenizo y denso. Este a√Īo se cumple el 130 aniversario de aquel fat√≠dico 4 de febrero en el que todo fue silencio. Y este a√Īo, los disparos y las bayonetas del regimiento de Pav√≠a, fueron sustituidos por el crepitar indolente de las llamas que llenaron de silencio cada uno de los rincones de la cuenca (otra vez).

Y me temo que nadie ser√° el responsable de nada (otra vez), que todo ser√° silencio (otra vez) y que pasaran a√Īos sin que nadie asuma sus responsabilidades (otra vez).

La historia que escrib√≠, esa que ya no es m√≠a, sino de cada uno de los que sienten el latir de la mina en lo m√°s hondo de su pecho, vuelve a ser una historia de sangre, sudor y l√°grimas (otra vez). Y las cenizas de lo ocurrido no impedir√°n que el latido de la gente de la cuenca se pare, porque si algo aprend√≠ de su historia es que su gente est√°n hecha de una sangre especial, est√°n hechos de cobre y silencio, de sudor y de esfuerzo, de pasi√≥n y amaneceres, de las aguas de ese r√≠o que ardi√≥ en sus entra√Īas.

Desde aquí, desde estos renglones, les envío todo mi apoyo, con la confianza de que sabrán renacer de estas cenizas, igual que ya lo hicieron mil veces. Porque toca renacer (otra vez), y nadie mejor que vosotros para mostrarnos cómo se hace.

Ojal√° que esta vez, se encuentren a los responsables de tanta ceniza, dolor y silencio, aunque me temo que (otra vez), nadie podr√° saber qui√©n fue el primero que dispar√≥, como ya pas√≥ hace 130 a√Īos…

Chema García, escritor