TINTO NOTICIAS

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El periódico de la Cuenca Minera

“Nuestra primera cámara fue más barata que pasarla por la aduana”

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Los Hermanos Lagares, que crearon la primera Escuela de Animación en Plastilina de España y fueron los primeros en estar preseleccionados a los Oscar en tres apartados distintos, repasan su trayectoria en una entrevista concedida a Tinto Noticias durante su estancia en el II Festival de Cortos SCC Express de Nerva 

Más de 90 jóvenes de todo el territorio nacional se reunían este fin de semana en Nerva para vivir un fin de semana de cine gracias al II Festival Nacional de Cortos SCC Express, promovido y organizado por la Sociedad Centro Cultural de la localidad nervense, donde los cineastas participantes tuvieron menos de 48 horas para idear, editar y entregar su cortometraje. Un proyecto que contó con un jurado de excepción, formado por los hermanos Lagares, los palmerinos que se hicieron con el Goya por su cortometraje ‘Los girasoles’ y que fueron preseleccionados a dos categorías de los Óscars; Marisa Pérez, actriz sevillana con una amplia trayectoria en el mundo del teatro, del cine y de la televisión, y que ha formado parte del Liceo de Moguer durante varios años (actuando en el Tetaro Lope de Vega de Sevilla, o el Teatro de la Luz Philips de Madrid); el fotógrafo y profesor de cilos formativos Francisco Vázquez; y el nervense Rafael Prado, pianista, compositor y Doctor en Comunicación Audiovisual, que vuelve a participar como miembro del jurado por segundo año consecutivo.

Una actividad que ha aprovechado TINTO NOTICIAS -El Periódico de la Cuenca Minera de Riotinto- para conocer mejor a los Hermanos Lagares a través de esta entrevista, en la que pudimos comprobar cómo son miembros de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España y del Gremio de Directores de Cine de la Academia y cuentan con el Goya al Mejor cortometraje de animación por ‘Los girasoles’, dos nominaciones a los Premios Goya, tres preselecciones a los Premios Goya (Animación, Ficción y Documental), dos preselecciones al Oscar de Hollywood (en Largometraje y Cortometraje de Animación) y más de 300 premios nacionales e internacionales en sus más de 50 producciones. Trayectoria por la que han recibido, además, la Medalla al Arte, Cultura y Educación de La Palma del Condado.

Corría el año 2000 cuando dos cineastas onubenses, hasta ese momento desconocidos para el gran público, copaban todos los informativos nacionales al alzarse con el Goya al Mejor Cortometraje de Animación por ‘Los Girasoles’, un trabajo con el que los hermanos José Lagares y Manuel Lagares, naturales de La Palma del Condado, ponían de manifiesto su valía en materia cinematográfica. No en vano, estos onubenses se convertían así en los primeros andaluces en lograr un Goya en Cortometraje, reconocimiento que, además, recibían de manos del dibujante y humorista Forges en la gala de la 14 edición de los Premios Goya.

‘Los Girasoles’ narra la historia de Ka y Sun, una pareja que se declara su amor e intenta dar el gran salto en busca de su libertad. Un bonito trabajo de estos onubenses, al que le han seguido numerosas historias pensadas para la gran pantalla. Porque los Hermanos Lagares son incansables, unos auténticos enamorados del séptimo arte desde niños. Su interés por el cine, de hecho, comenzó desde muy pronto. Hay que recordar que José nació en 1960 en La Palma del Condado, mientras que Manuel, aunque se siente plenamente onubense, nació dos años después, en 1962, en Barcelona, debido a que sus padres emigraron a Cataluña a principios de los sesenta por motivos laborales.
Este hecho ha motivado que la mayor parte de sus vidas la hayan pasado en tierras catalanas, pero, tal y como nos confiesa Manuel Lagares, “nos consideramos totalmente de Huelva, porque la mitad del año estábamos en La Palma. Yo nací en Barcelona, pero fue por algo totalmente circunstancial, porque mis padres emigraron, pero yo me considero de La Palma del Condado, choquero. Y toda mi familia es de aquí, en Huelva y La Palma. Es cierto que tengo una parte de catalán, pero mi corazón y mi mente son choqueras. De hecho, siempre estábamos deseando que llegaran las vacaciones para venirnos a Huelva”.

Fue en la ciudad condal donde comenzaron a ver cine, mucho cine. Según recuerda Manuel, “nos encantaba ver todo tipo de películas, de diferentes géneros, en el cine de nuestro barrio, Trinidad, y en nuestra propia casa. Y fue así cómo surgió nuestra afición a este mundo. Tuvimos claro desde el principio que nos queríamos dedicar a esto. Así que, muy pronto, comenzamos a querer hacer nuestras propias películas. Recuerdo que empezamos con una Super 8, una cámara que nos regaló mi padre, después de comprarla en Ceuta. Y fue muy gracioso, porque tuvo que pasar la aduana, para lo cual tuvo que pagar 5.000 pesetas, de las de entonces, con lo que costó más la aduana que la propia cámara”.

Para sus primeros trabajos audiovisuales contaron con compañeros y amigos, pero, “como muchos eran muy informales, pensamos que lo mejor era decantarnos por la animación”, nos cuenta Manuel, que asegura que “como entonces no había ninguna formación al respecto, tuvimos que aprender nosotros mismos de forma totalmente autodidacta. Así que empezamos a trabajar con plastilina a modo de prueba. Fue increíble, aunque nos suponía mucho esfuerzo, puesto que para hacer un segundo teníamos que trabajar durante dos o tres horas. Y es que no teníamos ningún tipo de estructura, sino que comenzamos metiendo las figuras de plastilina en palillos de diente. Pero, cuando vimos la plastilina en movimiento, nos pareció magia. Luego, para ‘Los Girasoles’, utilizamos pequeños alambres”.

Un trabajo minucioso que supuso que para la realización del cortometraje premiado con el Premio Goya tuvieran que emplear dos años, en los que dedicaban doce horas diarias a prepararlo. Además, su presupuesto fue de 25 millones de pesetas, convirtiéndose entonces en el corto más caro de la historia del cine español. Pero, aseguran, aunque no tenían pensado ganar nada, el resultado mereció la pena, más aún cuando se alzaron con el Goya. Aquel Goya, de hecho, supuso un antes y un después en su carrera profesional. Según afirman, “el ganar el Goya fue increíble, porque, a partir de ese momento, los profesionales del cine te respetan y te escuchan más. Puedes tener un diálogo, al menos, con los productores. Otra cuestión diferente es que te financien, claro”. Además, al año siguiente, en 2001, ‘Los Girasoles’ fue preseleccionado al Oscar.

Pero no fue el único logro de estos cineastas onubenses, porque, además, en 2003, volvieron a ser pioneros después de que su título ‘La Jugada’, protagonizado por Paxi Disqué y Paco del Río, fuera preseleccionado de nuevo para el Oscar, esta vez en la categoría de Cortometrajes de Ficción, con lo que se convertían en los únicos que han estado en la antesala del famoso premio de la meca de Hollywood en tres apartados distintos, puesto que luego también se ha añadido el de Largometraje. De este modo, demostraron que no son sólo directores de cine de animación, sino también de cualquier género de ficción.

Desde entonces hasta ahora, los Hermanos Lagares no han parado de trabajar, llevando sus producciones a diferentes festivales, en los que han conseguido unos 300 premios, incluyendo, entre otros, el Festival de Cannes. Además, entre otras iniciativas, crearon la primera Escuela de Animación en Plastilina de España en Barcelona, un centro de estudios que estuvo en funcionamiento entre 2000 y 2014, obteniendo fama mundial por la utilización de la técnica del stopmotion.

Ahora, los Hermanos Manuel y José Lagares están viviendo en La Palma del Condado, donde se han afincado desde hace cinco años, por lo que han regresado a su localidad natal. Y, desde aquí, desde Huelva, no paran, como hemos podido comprobar en este Festival de Cortos de la Cuenca Minera.