Un estudio sobre la contaminación de las Marismas del Odiel llega a la prestigiosa Conferencia Internacional de Goldschmidt

La ingeniera geóloga Michelle Grantcharova alerta de su «importante enriquecimiento en metales potencialmente tóxicos no solo para el ecosistema, sino también para los humanos»

La ingeniera geóloga búlgara residente en Huelva Michelle Grantcharova ha participado recientemente en la prestigiosa Conferencia Internacional de Goldschmidt, un evento promovido por la Sociedad Americana y la Asociación Europea de Geoquímica que reúne cada año a más de 4.000 expertos con el objetivo de propiciar la presentación e intercambio de ideas científicas relacionadas con este ámbito.

En concreto, Grantcharova ha presentado un estudio sobre las reacciones provocadas por los residuos mineros en las marismas del Odiel, para lo que esta ingeniera geóloga que desde 2016 reside en Huelva ha pronunciado una conferencia titulada ‘Reacciones geoquímicas y mineralógicas provocadas por la generación de aguas ácidas y la liberación de metales por los residuos mineros de pirita incorrectamente depositados sobre los suelos de las marismas en la costa suroeste de España’.

En líneas generales, el estudio, realizado por la propia Michelle Grantcharova, desvela que las marismas del Odiel, declaradas por la Unesco como Reserva de la Biosfera, están “afectadas en sus márgenes por drenaje ácido de los residuos piríticos abandonados y presentan un importante enriquecimiento en metales potencialmente tóxicos no solo para el ecosistema, sino también para los humanos, de ahí la necesidad de su urgente remediación”, tal y como ha destacado la propia ingeniera en declaraciones a esta redacción.

El evento, que en un principio iba a celebrarse en la ciudad francesa de Lyon, tuvo finalmente que desarrollarse de forma virtual como consecuencia de la crisis sanitaria del covid-19, tal y como ha explicado a este periódico la propia Grantcharova, quien además se ha alzado con el primer premio de la Noche de Quiz Científico organizado por la referida Conferencia.

Sobre Michelle Grantcharova

Tal y como ya informó TINTO NOTICIAS, Michelle Grantcharova es una ingeniera geóloga búlgara de 31 años que desde 2016 reside en Huelva y, desde entonces, ha explorado minas en todo el mundo.

La protagonista de este artículo nació en 1989 en Bulgaria, concretamente en Plovdiv, una de las ciudades más antiguas de Europa, pero con solo 19 años se trasladó a Salamanca (España) para estudiar la Licenciatura de Ingeniería Geológica y, poco después, en 2016, llegó a Huelva para cursar el Máster de Geología y Gestión Ambiental de los Recursos Minerales, impartido por la Universidad de Huelva (UHU) y la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA).

Desde entonces, Michelle tiene fijada su residencia habitual en Huelva, desde donde se ha dedicado a explorar minas en todo el mundo, tanto en la misma provincia onubense como en lugares tan lejanos y dispares como el Este de Europa, Finlandia, México, Perú o Zimbabue, además de en otras provincias andaluzas como Sevilla y Córdoba, lo que la convierte en una referente de la provincia onubense en el sector minero y, más concretamente, en la exploración de yacimientos.

Su vinculación con España comenzó desde pequeña, cuando vivía en su país, ya que estudió en el prestigioso instituto bilingüe de español de la capital, Sofía, donde se empapó de la cultura hispánica, hasta el punto de que, cuando aún era una niña, ganó un concurso de arte con una escultura de Don Quijote, tras lo que, poco después, logró el primer premio de otro concurso, en este caso de jóvenes investigadores, por un estudio comparativo sobre la contaminación en dos ríos búlgaros.

Esta vinculación con la cultura hispánica y su interés por la geología la llevaron a trasladarse a España para estudiar la Licenciatura de Ingeniería Geológica en Salamanca, atraída también por ser esta «la Universidad más antigua de Europa», asegura, tras lo que, una vez licenciada, decide completar su formación en Huelva, donde primero realiza el antes citado Máster de Geología y Gestión Ambiental de los Recursos Minerales y, después, el Máster en Tecnología Ambiental, ambos con Matrícula de Honor. En éste último, además, le fue concedido el Premio al Mejor Trabajo Fin de Máster de la Universidad.

Su primera experiencia profesional la tuvo mientras todavía cursaba su carrera universitaria, trabajando para la junior canadiense Euromax Resources durante el verano, tras lo que su primer máster en Huelva la llevó a realizar sus prácticas en el departamento de Exploración Geológica de Minas de Aguas Teñidas (Matsa), lo que constituyó su primera incursión en el sector empresarial onubense.

A continuación trabajó con la multinacional Trafigura en proyectos de inversión en el sector minero del Este de Europa, tras lo que ha trabajado en Matsa, México, Perú, Zimbabue, Finlandia, Sevilla y Córdoba, además de en Atlantic Copper, al tiempo que ha prestado servicios a grandes corporaciones internacionales como S&P Global Market Intelligence.

En Matsa trabajó como geóloga de exploración y después intervino en una auditoría de operaciones mineras en México y Perú, concretamente, en este último país, en la mina de Porvenir, una de las minas más profundas de Latinoamérica, donde trabajó para una consultora australiana. Luego trabajó en proyectos de inversión en Zimbabue para inversionistas búlgaros y, posteriormente, como geóloga de proyecto, en Finlandia, en la mina de níquel y cobalto Terrafame, en parte propiedad de Trafigura.

Actualmente, a sus 31 años, Michelle Grantcharova trabaja como geóloga de exploración para Pan Global Resources, una empresa canadiense dedicada a la exploración de yacimientos de cobre con la que desarrolla dos proyectos, uno en Escacena del Campo (Huelva) y otro en Córdoba, donde se dedica a la interpretación de la geología y el modelamiento del yacimiento, con lo que se pretende conocer sus dimensiones, tonelaje y ley.

Entre los hitos más importantes de esta ingeniera geóloga residente en Huelva está el importante aumento del contenido de níquel en las reservas, de casi un 20 por ciento, en Finlandia, lo que fue posible gracias al proyecto desarrollado por el equipo de Michelle Grantcharova. Además, «en Matsa conseguimos aplicar, por primera vez en la parte española de la Faja Pirítica Ibérica, un método de prospección sísmica para aumentar el conocimiento del yacimiento de Magdalena», subraya.

De otra parte, Michelle Grantcharova se decida a la difusión de sus conocimientos sobre ciencia y minería entre la población desde hace cinco años a través del blog Gaia Titans y, desde hace unas semanas, también a través de este periódico, con lo que esta ingeniera geóloga quiere contribuir a acabar con un problema que a su juicio padece este sector: el hecho de ser «bastante desconocido» para la ciudadanía en general, afirma.

Alerta de contaminación por ozono en El Arenosillo

Puede generar dificultad para respirar, sensación de opresión en el pecho, tos y escozor de los ojos

La Dirección General de Calidad Ambiental y Cambio Climático de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible ha detectado este domingo una superación del umbral de información de ozono en el tramo horario de 15.00 a 16.00 horas en la estación de El Arenosillo, en Moguer, con un valor medio de 181 microgramos por metro cúbico.

Así lo ha dado a conocer la Junta de Andalucía en un breve aviso de incidente de contaminación atmosférica producida por ozono en el citado punto de la provincia de Huelva. La normativa vigente (Real Decreto 102/2011, de 28 de enero, relativo a la mejora de la calidad del aire y Decreto 239/2011, de 12 de julio, por el que se regula la calidad del medio ambiente atmosférico y se crea el Registro de Sistemas de Evaluación de la calidad del aire en Andalucía) obliga a informar a la población cuando se produzca dicha circunstancia.

El ozono es un gas constituyente natural del aire que respira la población, aunque se puede convertir en peligroso para la salud humana a concentraciones elevadas.

Así, cuando se alcanza un nivel de ozono alto (de 180 a 240 microgramos por metro cúbico), las personas especialmente sensibles al ozono, los niños y adultos que están realizando alguna actividad al aire libre pueden aparecer efectos, tales como dificultad para respirar, sensación de opresión en el pecho, tos, escozor de los ojos y/o la garganta.

De esta manera, las personas especialmente sensibles deben reducir la exposición prolongada al ozono evitando actividades al aire libre y, en general, todas las personas deben limitar las actividades prolongadas al aire libre.

El drenaje ácido de las aguas, una amenaza invisible para el desarrollo sostenible de Huelva

La contaminación por drenajes ácidos de mina causada por la minería histórica en la cuenca hidrográfica del Odiel, pone en peligro proyectos de importancia para la provincia

El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, manifestaba hace unos días que el proyecto de la presa de Alcolea de Huelva está supeditado al resultado de un informe del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (Cedex) sobre las aguas, por considerarse estas “demasiado ácidas”.

De esta forma, el proyecto se encuentra en una fase de incertidumbre que pone en riesgo su viabilidad y, por tanto, la culminación de una actuación considerada de vital importancia para el desarrollo de los regadíos en la provincia, todo ello pese al gran interés que despierta esta obra, lo que no ha evitado que su continuidad se haya puesto en peligro a causa de uno de los problemas que arrastra la provincia desde hace siglos y que no es otro que la contaminación de las aguas, especialmente en las cuencas de los ríos Odiel y Tinto, a causa de la actividad minera que históricamente se ha dado en algunas zonas de la provincia.

En un mundo en el que cada día se habla más del desarrollo sostenible, ese problema podría abocar a Huelva a renunciar al avance de la agricultura en comarcas como el Andévalo, donde esta actividad despierta gran interés y donde el impulso al regadío, propiciado por la futura culminación del proyecto de la presa de Alcolea, se presenta como una oportunidad para el empleo que contribuya a combatir la despoblación que sufren muchos municipios de la zona.

Por el momento, hay que esperar a las conclusiones del informe del Cedex para conocer el futuro de la presa. Sin embargo, esta situación puede convertirse, para muchos, en una oportunidad para reflexionar sobre la necesidad de atajar el problema desde la raíz, abordando la restauración de los suelos degradados por la minería, con el objetivo de regenerar los hábitats dañados por esta actividad para evitar el drenaje ácido de las aguas y la contaminación del ecosistema.

Este drenaje ácido de las aguas es considerado un problema ambiental de primer nivel que, incluso, ha sido calificado por la ONU como el segundo de mayor importancia a nivel mundial, por detrás del calentamiento global.

No obstante, distintas administraciones ya están reaccionando para poner solución a esta circunstancia, pues la Unión Europea, el Gobierno de España y la Junta de Andalucía están impulsando políticas ambientales dirigidas a la regeneración de zonas degradadas a través de modelos basados de economía circular.

Por su parte, las empresas mineras, ante la dirección que están tomando las políticas ambientales en todo el mundo, están apostando por cumplir con la legislación empleando algunas de las técnicas más innovadoras en materia de regeneración de espacios, como es el caso de la fabricación de suelos reductores que corrijan los efectos de los drenajes ácidos.

En esta coyuntura, Huelva tiene ante sí dos caminos a elegir: aprovechar la oportunidad de transformarse en un referente a nivel mundial en la regeneración de los ecosistemas dañados por la minería o convertir esta situación en un problema crónico y sin solución que siga frenando el desarrollo sostenible de la provincia.

Salvamento Marítimo mejora la seguridad y lucha contra la contaminación en el Puerto de Huelva

La Autoridad Portuaria firma un contrato por 300.000 euros para desarrollar estas actuaciones

La Autoridad Portuaria de Huelva y la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima, Sasemar, han firmado un contrato de prestación de servicio general de ordenación, coordinación y control del tráfico marítimo portuario en la zona de servicio del Puerto. Con un importe anual de 300.000 euros, este servicio incluye, entre otras, la realización de labores de coordinación y actuaciones en situaciones de emergencia, salvamento y lucha contra la contaminación marina accidental.

La presidenta de la Autoridad Portuaria de Huelva, Pilar Miranda, ha mostrado su satisfacción tras la firma de este contrato ya que «para el Puerto de Huelva la seguridad en las operaciones portuarias constituye una prioridad, por lo que este contrato viene a apuntalar, no sólo la seguridad en nuestras operaciones, sino también una mayor eficiencia y control de las mismas aumentando la seguridad, la fiabilidad y la eficiencia».

Sasemar prestará también un servicio de coordinación y control de las operaciones asociadas a los servicios portuarios y comerciales y la asistencia en labores de gestión y administración portuaria relacionadas con el tráfico marítimo y las operaciones portuarias, según ha indicado la Autoridad Portuaria en una nota de prensa.

Para ello, aportará medios humanos, con personal «altamente cualificado» y medios materiales e infraestructuras, como un centro de coordinación equipado con medios técnicos y un sistema informático específico, estaciones remotas en las proximidades de las instalaciones de Decal, Picacho, y Torre del Mar, así como el material de lucha contra la contaminación y unidades marítimas para alertas o emergencias.

Asimismo, la Autoridad Portuaria de Huelva pondrá a disposición de Sasemar un sistema de videovigilancia, el sistema Samoa para consulta en tiempo real y predicciones meteorológicas y un conector para la integración del Sistema Integrado de Gestión de Operaciones (SIG).

La prestación de este servicio por parte de Sasemar, con la aportación de personal cualificado y medios materiales con nuevas tecnologías, serán «claves» para procurar que las operaciones marítimas se desarrollen «en condiciones óptimas de eficacia y seguridad» y optimizar el despliegue de medios en caso de emergencias, «con una mayor fiabilidad como garantía de que las operaciones se realizan de manera óptima y con una gestión más eficiente de los recursos».

Cómo los residuos han creado arte en la balsa de lodos más grande de Europa

En algunas ocasiones la naturaleza nos sorprende creando formas geológicas de gran belleza en los entornos más insospechados. Lo que no suele ocurrir es que el entorno contaminado de una balsa de residuos tóxicos genere arte natural a través de la precipitación de minerales.

La bajada del nivel de las aguas en la presa de Gossan-Cobre nos ha descubierto un paisaje que parece sacado de una película de ciencia ficción.

¿Qué es la balsa de Gossan-Cobre?

La presa de Gossan-Cobre está situada en el municipio de Minas de Riotinto, en la provincia de Huelva. Estas minas se enclavan en la faja pirítica ibérica, el cinturón metálico más importante del mundo. Sus minas han sido explotadas desde hace al menos 5 000 años y durante la electrificación que siguió a la Revolución Industrial su cobre abasteció las necesidades de toda Europa.

El dique se levantó en 1960 y sufrió remodelaciones que finalizaron en 1977 con el único objetivo de contener residuos sólidos y líquidos de los procesos de concentración de los metales extraídos de la mina. Desde su construcción, la balsa recogió los vertidos de la planta de concentración de cobre. Posteriormente, también se vertieron los residuos generados en los concentradores de plata y oro. Este proceso finalizó hacia 2001 con el abandono de la actividad.

A día de hoy, este embalse es la balsa de lodos tóxicos más grande de Europa, con una capacidad de 22 hectómetros cúbicos, equivalente a 8 800 piscinas olímpicas. Sus residuos sólidos contienen restos de cobre, hierro, zinc, arsénico y cianuro, entre otros. A pesar de ello, el complejo fue declarado Bien de Interés Cultural en 2005; sus datos están recogidos en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH).

A través de los años el embalse ha sufrido numerosos cambios de nivel de acuerdo con los vertidos, las lluvias y los periodos de sequía. También han sido numerosas las ocasiones en que reboses incontrolados terminaron con vertidos de agua tóxica en el cauce del río Odiel, que recibe sus aguas a través de uno de sus afluentes, el Tintillo.

A fin de evitar este tipo de eventos, desde la reapertura de las actividades mineras de Riotinto en 2015, las aguas de este embalse se han drenado para su tratamiento. Como resultado, en los últimos años su nivel ha bajado unos tres metros.

La naturaleza crea arte

La bajada de las aguas ha descubierto un fascinante yacimiento de lo que en Geología se conoce como geoformas de precipitación. Estas geoformas presentan estructuras arborescentes, ya que fueron originadas sobre la antigua vegetación que quedó sumergida por las aguas ácidas.

El paisaje resultante es muy singular. En algunos momentos, parece un paraje marciano.

Estructura arborescente de una geoforma de precipitación. Simón Noriega, Author provided

El mecanismo por el que estas formas se originaron es un proceso sencillo relacionado con los periodos de subida y bajada del nivel de las aguas, a su vez generado por ciclos de precipitación de minerales asociados a evaporación.

Al encontrarse las aguas saturadas en azufre y calcio, cualquier periodo de evaporación tendrá como consecuencia una sobresaturación de estos elementos que dará lugar a la precipitación de yeso (sulfato de calcio hidratado). Para que este precipite basta con evaporar un 2 % del volumen de agua.

El yeso depositado tiene un aspecto fibroso con un color blanco y se adhiere a las ramas de la vegetación sumergida, recubriéndolas por completo. Posteriormente se van formando sucesivas capas que resultan en un crecimiento radial de la geoforma.

Estructura radial del interior de la geoforma. Juan A. Morales, Author provided

Cuando la evaporación es mayor, metales como el hierro entran también en sobresaturación. En este caso el sulfato que precipita es la schwertmannita (nombrada así en honor a su descubridor, Udo Schwertmann). Su aspecto es terroso con color pardo-anaranjado.

Este mineral suele precipitar en los poros dejados por las fibras de yeso, dando finalmente un color amarillento-anaranjado a la geoforma y haciendo que su estructura sea más compacta. Este sulfato, puede captar otros metales, fundamentalmente arsénico.

No obstante, la schwertmannita es un mineral inestable, que tiende a transformarse con la desecación en otros minerales más estables como la goethita o la jarosita, eliminando de su estructura estos otros metales, que pasan al medio ambiente contaminando el entorno.

Formas efímeras

La bajada intencionada en el nivel de agua del embalse nos ha permitido acceder a unas maravillosas geoformas que hasta ahora habían permanecido sumergidas salvo en periodos secos. Sin embargo, estas formas son efímeras, ya que los sulfatos como el yeso son altamente solubles y se disuelven fácilmente con el agua de lluvia, pudiendo destruirse por completo.

Por el contrario, si el nivel del embalse vuelve a subir por el vertido de nuevas aguas de la planta de depuración, estas formas quedarán de nuevo protegidas y preservadas, aunque quedarán ocultas a nuestros ojos.

En cualquier caso, este es un ejemplo de cómo los procesos geológicos pueden crear bellas formas dando un aspecto positivo a algo tan negativo como la contaminación ambiental.

Juan Antonio Morales, Catedrático de Estratigrafía, Universidad de Huelva y Francisco Macías, Investigador del Departamento de Ciencias de la Tierra, Universidad de Huelva

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original. (Bajo licencia Creative Commons)

Diseñan una nueva técnica para depurar las aguas mineras

Investigadores de la Universidad de Huelva demuestran que la almeja asiática detecta su estado de contaminación

Investigadores del Departamento de Ciencias de la Tierra y del Centro de Investigación sobre Recursos Naturales, Salud y Medio Ambiente de la Universidad de Huelva, junto con el Centro de Investigaciones Costeras de la Universidad de Atacama en Chile, han utilizado la almeja asiática como especie bioindicadora de la contaminación de aguas mineras.

Los expertos han diseñado una técnica de depuración que «abarata los costes con respecto a los sistemas convencionales, no necesita consumo energético y su coste de mantenimiento es mínimo». Además, han comprobado la eficacia del método a nivel ecológico demostrando la posibilidad de la existencia de vida tras la limpieza del líquido contaminado, según detalla un comunicado de la Fundación Descubre.

Para ello, han depositado la especie en las distintas fases del procedimiento de depuración de aguas con una alta concentración de metales tóxicos. En la última fase del proceso donde la depuración ya se ha realizado, «se ha demostrado que es posible la vida». Las almejas, al ser organismos filtradores, actúan como esponjas, capturando en sus tejidos contaminantes, como los metales. Su nombre científico es Corbicula fluminea y es una especie invasora presente en España desde los años 70 que se seleccionó para el estudio por su capacidad de resistencia y adaptación a ambientes ácidos.

El sistema desarrollado por los científicos se denomina Sustrato alcalino disperso (DAS). Es una técnica de depuración química donde el agua fluye por gravedad. A través de una mezcla de trozos de madera con arena caliza se crea un filtro muy permeable, que al pasar el agua ácida la arena se disuelve, y al disolverse sube el pH, los metales precipitan y se quedan en los trozos de madera.

De esta forma, el mantenimiento «es mínimo y mucho más económico» que el que se utiliza para las depuradoras convencionales que utilizan las minas en activo. Según indica el investigador de la Universidad de Huelva Francisco Macías, autor del estudio: «Las minas en activo tienen presupuesto y personal para el mantenimiento de una depuradora convencional, sin embargo cuando la instalación está en desuso, es necesario tener una alternativa que reduzca los costes y el mantenimiento».

El estudio titulado ‘Ecological improvement assessment of a passive remediation technology for acid mine drainage: Water quality biomonitoring using bivalves’ publicado en la revista internacional Chemosphere ha contado con la Universidad de Atacama, que ha analizado la calidad de las aguas resultante de esta nueva técnica y sus condiciones para la vida a través de un experimento con almejas asiáticas.

El trabajo ha consistido en depositar la especie a lo largo de las distintas etapas de la nueva técnica de depuración. Primero, en el agua original de la mina, ácida y contaminada, después en el circuito de tratamiento y, finalmente, en el río Odiel. Tras todos los estudios biológicos y ecológicos realizados, se ha estudiado cuántas almejas mueren y cómo han absorbido metales las partes blandas de la almeja.

Tras analizar los resultados, comprobaron que la especie muere inmediatamente en las aguas ácidas. Sin embargo, en el momento de la depuración química del agua en la planta, las condiciones de vida son altas, del 95 por ciento, aproximadamente, y no sufren estrés. Finalmente, cuando el agua ha discurrido por el arroyo y llega al Odiel, la probabilidad de supervivencia aumenta aún más.

Actualmente, los investigadores están confirmando la calidad ecológica del agua tratada con otras especies como peces, plantas acuáticas y diversos tipos de algas. Además, en la Universidad de Huelva se está desarrollando una nueva línea de investigación basada en la posibilidad de comercializar los metales resultantes de la técnica de depuración y poder así autogestionar la construcción de plantas depuradoras con esta técnica.

«Por ejemplo, sólo en la planta de Mina Esperanza, en Almonaster la Real, se han acumulado más de 800 kilogramos de cobre, lo cual multiplicado por los cientos de vertidos en las decenas de minas abandonadas que existen, podría convertirse en una posibilidad de economía circular para la zona», afirma Francisco Macías.

El trabajo está financiado los proyectos del plan Nacional de I+D del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades Scyre y Capote, además del proyecto Life Etad. Proyecto europeo para la depuración de aguas ácidas de mina.

Proponen el uso de cenizas de biomasa o espuma de azucarera para recuperar suelos contaminados por la minería

Científicos de la Universidad de Huelva y la Junta de Andalucía defienden el uso de materiales de bajo costo y sostenibles

Un equipo de investigación formado por científicos de la Universidad de Huelva y técnicos de la Agencia de Medio Ambiente y Agua (AMAYA) de la Junta de Andalucía propone el uso de materiales de bajo costo y sostenibles, como espuma de azucarera (residuos procedentes del refinado de la remolacha) o cenizas de biomasa, para alcalinizar suelos ácidos afectados por la actividad minera. El estudio se ha realizado en el actual complejo de cementación de Las Viñas (Sotiel Coronada, Calañas), localizado en terrenos anexos a una mina abandonada parcialmente recuperada y situada en la cuenca de drenaje de la futura presa de Alcolea (274 hm3).

Desde tiempos prehistóricos la Faja Pirítica Ibérica ha sido centro de actividad minera para distintas civilizaciones. Durante siglos, los procedimientos para la obtención de cobre principalmente han supuesto una importante factura ambiental en el territorio. Esta intensa actividad milenaria ha dejado un legado de enormes volúmenes de residuos ricos en sulfuros e instalaciones a cielo abierto o subterráneas inundadas en más de cien minas abandonadas. Se calcula que cerca de 4.800 hectáreas de este cinturón pirítico que se extiende desde las proximidades de Sevilla al sur de Lisboa están ocupados por enormes pilas de roca de desecho, cortas o depósitos de lodos.

La exposición al medio ambiente de estos materiales ricos en sulfuro provoca un proceso denominado Drenaje Ácido de Minas (AMD), donde estos desechos mineros ayudan a la formación de aguas ácidas, ricas en sulfatos y metales pesados, aguas contaminadas que llegan a los cursos de los ríos ubicados en sus inmediaciones. El Tinto y el Odiel, desde su nacimiento hasta su desembocadura en la ciudad de Huelva, son un ejemplo de acidificación como consecuencia de la actividad minera.

Así, según un estudio publicado en 2007 por el catedrático de la UHU José Miguel Nieto, el impacto de estas actividades se evidencia por el deterioro de la calidad de las aguas de estos dos ríos al transportar grandes cargas metálicas, tales como hierro (7.900 toneladas/año), aluminio (5.800 toneladas/año), zinc (3.500 toneladas/año), cobre (1.700 toneladas/año) y manganeso (1.600 toneladas/año). Por este motivo, los investigadores consideran imprescindible analizar, tratar y recuperar los terrenos abandonados para evitar problemas ambientales más graves.

Uno de estos espacios deteriorados es el conocido como Las Viñas que procesó (desde 1909), mediante la técnica de cementación, minerales de sulfuro extraídos en las minas de Sotiel y Tinto Santa Rosa para obtener cobre. La cementación consistía en disolver el producto bruto obtenido al aire libre con aguas ácidas y que se vertían directamente al río Odiel. La actividad paró en la década de los sesenta, pero el drenaje ácido siguió surtiendo un efecto pernicioso en el medio. La Junta de Andalucía realizó actuaciones entre 2009 y 2010 pero no fueron completamente efectivas. “Esta área contaminada es estéril y apta para una especie resistente a condiciones extremas, como la Erica andevalensis”, comentan los expertos.

La construcción de la presa de la Alcolea, con una capacidad de 274 hm3, en una zona próxima a la presencia de este complejo minero, ha llevado a la UHU y la Junta de Andalucía a estudiar la recuperación de estos suelos con técnicas de bajo coste y respetuosas con el medio ambiente. Así lo describen en un artículo que saldrá publicado el próximo mes de febrero en la revista Chemosphere bajo el título Assessing the quality of potentially reclaimed mine soils: Environmental implications for the construction of a nearby water reservoir. “El objetivo de esta investigación ha sido caracterizar estos suelos para evaluar su potencial impacto ambiental, especialmente en la calidad del agua del futuro embalse”, sugieren los investigadores. “La ausencia de vegetación puede aumentar las tasas de liberación de contaminantes y transporte de partículas durante episodios de lluvia que podrían afectar a la calidad de las aguas del embalse”.

Los investigadores tomaron hasta 38 muestras de suelos y los resultados evidenciaron una acidez extremadamente alta (pH de 3.4 y acidez potencial máxima de 47 kg de carbonato cálcico (CaCO3)/tonelada), con altas concentraciones de elementos traza, especialmente arsénico, plomo y cobre. Por otro lado, los datos de extracción secuencial –ensayos que se realiza en laboratorio para conocer la movilidad de contaminantes en diferentes condiciones de meteorización- revelan la posible liberación de cantidades significativas de manganeso, cadmio, cobre y otros contaminantes fácilmente solubles por las lluvias, “lo que podría poner en peligro la calidad de las aguas del embalse”.

Los investigadores concluyen que se deben adoptar medidas de remediación, enfocadas a la limpieza y el encalado de los suelos para promover la colonización y la sucesión de vegetación, evitando así la erosión del suelo y limitando la liberación de metales pesados a la hidrosfera. Entre otras, el artículo propone la aplicación de residuos alcalinos, como una espuma procedente del refinado de azúcar (a partir de remolacha), cenizas de combustión de biomasa y cenizas volantes de combustión de carbón.

Imagen cedida (realizada por JRManzano para el semanario de Calañas El Morante)