Rafael Moreno: «Colocar al 4F una sola marca, obrera o ecologista, simplifica mucho los hechos»

«Considerar el 4 de febrero solamente como Día del Ecologismo o Día de la Lucha Obrera no hace justicia a los hechos» acaecidos ese día de 1888 en el antiguo pueblo de Riotinto. Así lo considera el periodista y escritor onubense Rafael Moreno (Cumbres Mayores, 1964), autor de la obra ‘1888. Año de los Tiros’, con quien Tinto Noticias -el periódico digital de la Cuenca Minera de Riotinto- continúa este miércoles con su bloque de informaciones dedicado, de la mano de investigadores, a dar a conocer el origen da los sucesos producidos aquel trágico día, cuando el Gobierno de España, a través del Regimiento de Pavía, abrió fuego contra la multitud de manifestantes que reivindicaban una serie de mejoras laborales y sociales a la Riotinto Company Limited (RTC), la compañía que por entonces explotaba las minas de Riotinto.

Moreno, que acaba de publicar una nueva edición de su obra, revisada e ilustrada, cree que «colocar al 4 de febrero una sola marca, obrera o ecologista, es simplificar demasiado los hechos», por lo que el periodista y escritor serrano es partidario de la teoría expresada en este periódico por la historiadora María Dolores Ferrero -autora de la primera publicación histórica sobre el Año de los Tiros, ‘Capitalismo minero y resistencia rural en el Suroeste andaluz (1873-1900)’– y no tanto de la del investigador riotinteño Alfredo Moreno Bolaños, autor de ‘Génesis del Anarquismo en Minas de Río Tinto’, quien declaró a Tinto Noticias que la movilización del 4 de febrero fue promovida únicamente por los obreros de la compañía minera.

El autor de ‘1888. El Año de los Tiros’ se suma así al debate que se ha generado en las últimas semanas, coincidiendo con el 130 aniversario de la efemérides, sobre la idoneidad o no de declarar el 4 de febrero como Día Mundial del Ecologismo, una declaración defendida en el último año por instituciones como el Ayuntamiento de Huelva o la Junta de Andalucía pero que, sin embargo, ha sido rechazada por el Ayuntamiento de Minas de Riotinto, que recientemente declaró en Pleno el 4 de febrero como Día de la Lucha Obrera en Riotinto.

Aunque no es partidario de ninguna de las dos tesis, este debate, para Rafael Moreno, tiene algo «bueno»: que «pone de rigurosa actualidad una fecha emblemática en la historia de Huelva y de España», pues es «un debate que, dicho sea de paso, interesa a la gente y ha atraído a profesores, catedráticos, ensayistas, políticos, periodistas, escritores o artistas», añade. Eso sí, el autor de ‘1888. El Año de los Tiros’ critica que el debate «se ha planteado de arriba abajo», pues «primero se tiene una idea, interesada a priori, luego se redacta un manifiesto, se pone a la firma pública y finalmente se pregunta a la gente, a los pueblos, qué opinan. Podían haber preguntado primero a la gente y hubiesen descubierto que había división de opiniones y tantas lecturas como entonces: anarquistas, conservadores, regentes, republicanos, socialistas, comunistas, funcionarios, terratenientes, caciques agrarios y sí, otra vez, en 2018, caciques mineros. Y hoy, sí, un claro sentimiento ecologista en parte de la población de la Cuenca Minera, de Huelva, de España y de toda Europa», explica

No obstante, Rafael Moreno cree que «se puede llegar fácilmente a un acuerdo, poniendo a las víctimas en el lugar que les corresponde, en lugar de intentar dividir», para lo que el escritor y periodista pone el acento en otro elemento: «el 4 de febrero de 1888 murió gente de toda la Cuenca Minera, de Sevilla, de Cádiz, de Portugal, zamoranos, de toda España. Mujeres, hombres, ancianos, niños», pues «las balas del ejército español, del Regimiento de Pavía, no preguntaban ni miraban».

Asimismo, Moreno considera que «el que vivimos hoy también es un magnífico momento para comprobar que, 130 años después de aquellos hechos, los mismos poderes que propiciaron y provocaron todo aquello siguen ahí, con su compra de voluntades, sus puertas giratorias, sus medios de comunicación afines, sus grandes bancos, multinacionales imponiendo leyes a los gobiernos de turno. Han cambiado, sí, el método de control de masas. Antes lanzaban a la tropa contra su propio pueblo, hoy es menos sangriento, más sutil, más sibilino. Pero igual de efectivo», añade.

Sobre el origen en sí del Año de los Tiros, Rafael Moreno los sitúa en «una triple vertiente», pero en ninguna de ellas ve un atisbo de ecologismo. «Hablar de ecologismo en esos años era sencillamente una entelequia, un asunto irreal, inexistente, desconocido. Otra cosa es -añade- que queramos homenajear a las víctimas de la masacre desde el sentimiento actual del ecologismo».

No obstante, Moreno tampoco cree que aquellos sucesos sean fruto sólo de una lucha obrera, pues sitúa las causas en una triple vertiente. Por un lado, alude a los agricultores, que «veían cómo las teleras, los humos sulfurosos de la explotación minera de Riotinto, destrozaban los campos, los árboles, las colmenas, sus cosechas y, por lo tanto, sus vidas, su medio de subsistencia, su único sustento», por lo que «la minería jugaba directamente en su contra y los condenaba al hambre», añade.

De otra parte, el periodista se refiere a «los dueños, los caciques, los grandes propietarios de tierras, que no sólo se quedaban sin sus fincas, sino que perdían de paso toda su influencia social y política. Perdían su poder. Los caciques no eran para nada unas almas de la caridad preocupadas por el medio ambiente y la salud de las gentes de la comarca. Eran dueños y señores de la vida de las personas o por lo menos eso pensaban. La mayoría veía a los campesinos, a los braceros, como mano de obra barata y servil, sin derechos, por eso propiciaban y amparaban el analfabetismo endémico de la población. Además, se levantaron, o mejor, propiciaron, facilitaron e instigaron el levantamiento popular contra los ingleses y contra el Gobierno de turno porque la empresa no cumplía con ellos los plazos de pago de indemnizaciones por los daños causados a sus tierras esquilmadas», sostiene. 

La otra vertiente está formada, para Moreno, por los obreros, los mineros, que «luchaban por sus propias mejoras laborales y salariales», pues «la mina suponía trabajo y pocos se preocupaban por las consecuencias medioambientales de las 80 minas que había en Huelva en aquellos años de finales del siglo XIX», explica.

El autor de ‘1888. El Año de los Tiros’ finaliza con una reflexión sobre la realidad de aquella época: «Huelva cayó completamente en manos extranjeras y se sustituyó al cacique agrario por el cacique minero. Lo compraron todo: concejales, alcaldes, políticos, gobernadores, diputados, algunos jueces, abogados, médicos…. Todos bailaban al son que imponía la dirección de la Río Tinto Company. Esto era un cortijo inglés pero también francés, alemán…. Por no hablar de una burda utilización política de la tragedia de 1888 por parte de los gobiernos y de la oposición del momento, cuando unos y otros pasteleaban y cambiaban de bando, hacían tambalear gobiernos según la conveniencia de pequeños partidos, grupos de poder que buscaban consolidar su influencia y sus intereses».

Foto: Rafael Cortés