El antiguo núcleo de Zalamea la Real se consolida como un singular destino de descanso residencial y turismo rural en el corazón de la Cuenca Minera
La aldea de Monte Sorromero, perteneciente al término municipal de Zalamea la Real, se alza en la actualidad como un sugerente punto de interés para los visitantes de la provincia de Huelva que buscan conectar con el silencio y la historia. El asentamiento, cuya existencia se remonta documentalmente al periodo medieval, es actualmente un remanso de paz en el que vive una decena de vecinos.
Según consta en los registros oficiales divulgados por el Ayuntamiento de Zalamea la Real en su portal institucional, “tenemos constancia documental de su existencia en el siglo XVI”, si bien el origen filológico del topónimo se sitúa en la Edad Media. Las investigaciones históricas locales reflejan que su denominación primigenia deriva del nombre “Monte de Alonso Romero”, haciendo alusión directa al propietario del terreno o a su primer morador, a cuyo entorno geográfico se adhirieron de forma progresiva nuevos vecinos procedentes de núcleos poblacionales colindantes, con especial relevancia de la cercana aldea de Las Delgadas.

El periodo de máximo esplendor socioeconómico y demográfico de Monte Sorromero se desarrolló en paralelo al auge extractivo de las vecinas minas de Riotinto, gestionadas por la compañía de capital británico. Sin embargo, la posterior reconversión industrial y la clausura de las líneas de explotación tradicionales alteraron drásticamente el devenir de la comunidad.
Conforme detalla la documentación municipal de la administración local, “es a partir de la crisis minera de 1970 cuando se aceleraría su decaimiento poblacional”, un fenómeno de éxodo rural que abocó a la práctica totalidad de sus habitantes nativos a la emigración en busca de alternativas laborales.

En las últimas décadas, el núcleo urbano ha experimentado un proceso de revitalización funcional enfocado hacia el turismo rural.



















