Ecologistas en Acción alerta del peligro de estos socavones situados en el campo y reclama que se realice un inventario de los mismos y su posterior delimitación y vallado
La Cuenca Minera de Riotinto cuenta con decenas de pozos o prospecciones mineras sin tapar, camufladas sólo con ramas, lo que supone un peligro para senderistas, cazadores, trabajadores agrícolas y forestales, buscadores de setas o, simplemente, personas que salen a pasear por el campo.
Son básicamente registros mineros antiguos realizados entre la época de los romanos y principios del siglo XX y situados en las cimas y laderas de los montes, donde se abrían zanjas principalmente verticales con el objetivo de ventilar las galerías mineras.
La mayoría tienen un metro cuadrado de ancho, como uno situado en El Pozuelo, donde hace unos diez años estuvo a punto de caer un trabajador que se encontraba realizando labores forestales en el interior de una máquina.
Peor suerte han corrido algunos perros utilizados por los cazadores en las monterías, pues algunos han caído en los últimos años en un pozo de la mina de El Buitrón, situado en esta aldea de Zalamea la Real.
Son casos que ponen de manifiesto el peligro de este tipo de socavones que se encuentran no sólo en la Cuenca Minera de Riotinto, sino en toda la Faja Pirítica, como uno situado en la vecina localidad sevillana de El Madroño, en el que un trabajador perdió la vida tras caer con su maquinaria forestal el 4 de julio de 1990.
Desde Ecologistas en Acción han explicado a Tinto Noticias -el periódico de la Cuenca Minera de Riotinto- que no existe un inventario de pozos de estas características, pero tienen claro que hay «muchos» y que se encuentran repartidos en prácticamente toda la comarca.
Además de los ya citados de El Buitrón y El Pozuelo, pertenecientes a Zalamea, aseguran que los hay en Berrocal, como el que ilustra esta información, en El Campillo, en Minas de Riotinto y en Nerva. En este último municipio, en la zona de Peña del Hierro, hay algunos «muy peligrosos», advierten.
La organización conservacionista indica que hace tiempo que alertó de la existencia de estos pozos, un asunto que lamentablemente está ahora de actualidad por el caso del pequeño Julen en Totalán, tras lo que el mismo Gobierno central ha hecho un llamamiento al cierre de pozos ilegales.
Sin embargo, Ecologistas en Acción no aboga por el cierre o sellado de estas zanjas, sino por su delimitación y vallado, ya que estos pozos «cumplen una función ecológica como refugio de murciélagos y forman parte de nuestro patrimonio minero», señala, en declaraciones a este periódico, el portavoz de la organización conservacionista en Huelva, Juan Romero.
A su juicio, lo primero que debe hacerse es un inventario, pues «ni los ayuntamientos conocen la existencia de estos pozos», indica. A continuación, «lo que debe hacerse es delimitarlos y vallarlos para alertar a las personas que pasen por la zona, como se hizo con uno que se encuentra en El Pozuelo y en otros de la comarca, que están inventariados», explica.