Cuatro menores saharauis regresan a Tindouf tras casi dos meses en la Cuenca Minera

Ali Salem, Aziza, Kauri Barca y Jalil se despiden de sus familias de acogida: los zalameños Carmelo y Elena Conde y José Miguel Jiménez y Sara Belén Castilla, los nervenses Francisco Javier Mora y Leticia Zamorano y los campofrieños Inmaculada Ginés y Ángel Aceitón

Tras casi dos meses de convivencia con sus familias de acogida, los cuatro niños y niñas saharauis que han disfrutado del verano en la Cuenca Minera de Riotinto se despidieron este sábado de la comarca y emprendieron el camino de regreso a los campamentos de refugiados de Tindouf.

Son Ali Salem, Aziza, Kauri Barca y Jalil, cuatro menores que han pasado estos meses con los zalameños Carmelo y Elena Conde y José Miguel Jiménez y Sara Belén Castilla, los nervenses Francisco Javier Mora y Leticia Zamorano y los campofrieños Inmaculada Ginés y Ángel Aceitón.

Los hermanos Carmelo y Elena Conde ya están con Ali Salem es un niño de 12 años que por cuarto verano consecutivo ha pasado la temporada estival en Zalamea gracias a la solidaridad de los hermanos Carmelo y Elena Conde, mientras que los también zalameños José Miguel Jiménez y Sara Belén Castilla han acogido a Aziza, una niña de 10 años que esta familia de acogida ha traído a Zalamea por segunda vez.

Por su parte, en Nerva ha estado Kauri Barca, un niño de 13 años que ha pasado el verano con Francisco Javier Mora y Leticia Zamorano, nervenses que llevan cinco años acogiendo a menores saharauis, mientras que los campofrieños Inmaculada Ginés y Ángel Aceitón han tenido en Campofrío, por segundo verano consecutivo, a Jalil, un niño de 12 años.

Estos cuatro niños y niñas, junto a los otros 136 menores saharauis que han disfrutado del verano en la provincia de Huelva, emprendieron su camino de regreso el pasado sábado tras pasar casi dos meses en la comarca gracias a ‘Vacaciones en Paz’, un programa que un año más ha puesto en marcha la Federación de Asociaciones de Amigos del Pueblo Saharaui en Huelva con el objetivo de que estos niños y niñas puedan disfrutar del verano en la provincia onubense alejados de las condiciones extremas de los campamentos de refugiados de Tinduf.

Antes de su partida, más de 60 familias de acogida se dieron cita en el Muelle de las Carabelas para participar en una jornada de convivencia que puso el cierre a esta edición del proyecto en Huelva y que contó con la presencia del diputado provincial Juan Antonio García, quien subrayó la gran solidaridad que ha vuelto a demostrar la provincia de Huelva, que cada año se vuelca en acoger a estos niños, haciendo posible que estas Vacaciones en Paz sean una realidad.

Por su parte, el presidente de la Federación de ayuda al pueblo saharaui en Huelva, Luis Cruz, ha agradecido la colaboración de la Diputación de Huelva, «sin cuya aportación y el apoyo este proyecto no sería posible». Asimismo, manifestó el «avance sanitario para estos niños» al que contribuye el programa, ya que, según señala, cada año vienen en mejores condiciones de salud.

Durante la jornada, los niños y niñas saharauis y miembros y sus familias onubenses disfrutaron de este enclave tan simbólico de la provincia de Huelva y pudieron compartir experiencias de sus vivencias durante este verano solidario. Asimismo, y gracias al acto solidario del fotógrafo onubense Julián Pérez, las familias participantes en la convivencia pudieron hacerse fotografías con objeto de poder tener un recuerdo de su experiencia solidaria durante el proyecto ‘Vacaciones en Paz’.

La coordinadora del proyecto en Huelva, Guadalupe Camacho, ha reiterado su agradecimiento «a todas las familias de acogida que un año más han demostrado la humildad y solidaridad de la ciudadanía onubense con el proyecto de Vacaciones en Paz y con la causa saharaui, haciendo posible con ello que este proyecto siga vivo con sus objetivos y que pueda seguir generando lazos solidarios entre la población onubense y las familias saharauis»

El programa ha permitido que estos pequeños, con edades de entre los 7 y 12 años, hayan disfrutado de un verano alejados de las altísimas temperaturas que se alcanzan en el desierto durante el verano, que rondan los 50 grados. Durante dos meses los niños y niñas saharauis han recibido del cariño y los cuidados de las familias onubenses y han disfrutado del ocio y del tiempo libre, lejos del conflicto y las carencias de los campos de refugiados. Además esta convivencia promueve la conciencia de la realidad de los campamentos de refugiados, con lo que aumenta el compromiso con la causa del pueblo saharaui.

Otro de los principales objetivos del programa es que los niños a su llegada se sometan a un exhaustivo reconocimiento médico gracias a un convenio con el Servicio Andaluz de Salud. En el caso de que presenten cualquier problema de salud se les da el tratamiento necesario, siendo una causa para que puedan permanecer en la provincia una vez finalizado el programa. A ello se suma que en las familias de acogida reciben una alimentación adecuada, lo que en algunos casos permite compensar, por ejemplo, las carencias de calcio o hierro que puedan presentar algunos de los pequeños.

El programa ‘Vacaciones en Paz’ viene desarrollándose cada año gracias a la colaboración de la Diputación de Huelva -que sufraga un 40 por ciento de los gastos, tanto en el desplazamiento de los niños como facilitando la logística para que puedan ser distribuidos entre sus familias de acogida- y a la solidaridad de las familias de acogida y a los municipios que colaboran con el programa.

La Diputación Provincial de Huelva apoya desde hace décadas el proyecto ‘Vacaciones en Paz’, contribuyendo a los gastos ocasionados por los vuelos de los menores a España desde los campamentos refugiados. Este año el convenio tiene una cuantía de 32.000 euros para este proyecto y para apoyar también el envío de alimentos a los campamentos, ‘Caravana por la paz’.

Desde la Diputación han destacado que ambos proyectos son fundamentales para la supervivencia de los refugiados saharauis, que subsisten desde hace más de 30 años en campamentos que se ubicaron de manera provisional en la región de Tindouf (Argelia), en el desierto del Sahara, a la espera de que se solucione el de forma definitiva el conflicto que los enfrenta con Marruecos y poder volver al Sahara Occidental.