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El periódico de la Cuenca Minera

Carmen Iglesias, una campillera en la Ertzaintza

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Tras marcharse de El Campillo con su familia con sólo 14 años, esta ‘minera por el mundo’ lleva 46 años en el País Vasco y no olvida su tierra natal

Con 60 años, Carmen Iglesias Gómez es una campillera que acaba de jubilarse, dejando con ello su empleo en la Ertzaintza, la Policía Autonómica del País Vasco. Y es que esta onubense se fue de la Cuenca Minera con tan sólo 14 años, debido a que su padre se tuvo que marchar al País Vasco por motivos laborales. Por este motivo, Carmen lleva ya 46 años fuera de su tierra.

Una vez en el País Vasco, hizo allí el Bachillerato y, tras la realización de varios cursos, con 24 años, en 1984, ingresó en la Academia de la Ertzaintza, donde ha ejercido hasta el pasado 30 de mayo, fecha en la que se ha jubilado.

Su lugar de residencia es Usansolo, un barrio de Galdácano (Vizcaya), un lugar que reconoce que es muy diferente a Andalucía, pero, después de tantos años allí, asegura que “vivo bien. Mi balance de la experiencia es bueno”. A nivel personal, Carmen tuvo pareja y tiene un hijo de 27 años. Se llama Ekai Trebolazabala, es dj y productor musical y vive en Barcelona.

Ahora que está jubilada, sus planes se centran en viajar mucho. Y, de hecho, aunque no suele venir mucho a la Cuenca Minera, reconoce que en los últimos tiempos cada vez lo hace más.

Y es que Carmen continúa manteniendo una relación constante con su tierra natal, donde tiene familia y a muchos amigos de su niñez, como Marina Pazos Pérez. “Mi cuadrilla de El Campillo estaba formada por muchas niñas, por lo que no me gustaría dejar ninguna atrás. Lo que sí, algunas de ellas también se vinieron a Galdácano, con su familia. Mi madrina vive en El Campillo, Dolores Gómez, es prima hermana mía. Además, también tengo más primos y primas”, nos comenta.

De hecho, tal y como nos cuenta, lo que más echa de menos de El Campillo es “la familia, los amigos y el tiempo”. Por este motivo, Carmen lamenta no tener vivienda en la zona. “Ojalá mi padre no hubiera vendido la casa del pueblo. Todo hubiera sido diferente”, afirma.

Para despedirse, Carmen Iglesias nos deja estas palabras desde el País Vasco: “Quiero a Andalucía, así que no hablen mal de nuestra tierra. Además, les recomiendo que viajen al País Vasco, que es precioso. Un abrazo a todos”.