Iniciamos una serie especial sobre los grandes nombres de la Cuenca Minera con el genial autor de ‘Minero de estrellas’, el pionero de la poesía obrera que conmovió a la Generación del 27 y sobrevivió a su propio fusilamiento en el trágico verano de 1936

Con la llegada de junio y el inicio del periodo estival, en Tinto Noticias inauguramos una serie especial dedicada a rescatar y ensalzar la memoria de aquellas personalidades que llevaron el nombre y el orgullo de la Cuenca Minera más allá de nuestras fronteras. Hombres y mujeres de la política, el arte y otros oficios que forjaron la identidad de nuestra tierra.

Y no podíamos empezar con otro que no fuera él. Junio es el mes del recuerdo de José María Morón Gómez, el genial creador de Nerva que firmó la obra cumbre de la poesía social minera en España y que, durante el trágico verano de 1936, protagonizó uno de los misterios más asombrosos de la literatura española.

Aunque los registros oficiales marcan su nacimiento en la cercana Puebla de Guzmán en 1897, esta fue pura casualidad, ya que el corazón, la infancia y la juventud de José María Morón pertenecen por entero a Nerva. Criado en el seno de una familia ilustrada -su padre regentaba una conocida librería en el pueblo que servía de mentidero cultural-, Morón creció rodeado de intelectuales, músicos y pintores vanguardistas de la comarca, como el mismísimo Daniel Vázquez Díaz o el poeta Adriano del Valle.

Mientras otros poetas de la época cantaban al amor cortés o a paisajes idílicos, las pupilas de Morón se empaparon del paisaje rojo de las cortas y del sudor de las galerías. El ambiente obrero de la Cuenca lo convirtió en un pionero absoluto.

Minero de estrellas: El Olimpo de las letras españolas

En 1933, Morón publicó un libro que sacudió los cimientos culturales del país: Minero de estrellas, un compendio de 20 poemas donde el hollín, el lodo, las vagonetas de la Rio Tinto Company y el esfuerzo del trabajador se transformaban en alta literatura.

“¡Hombres de hollín y lodo!

 ¡Mineros de Río Tinto!

 El pico abre la mina

y el corazón el grito…”.

El éxito fue fulminante. La intelectualidad cayó rendida a sus pies:

  • Obtuvo el primer accésit del Premio Nacional de Literatura en 1933.
  • Se alzó con el prestigioso Premio Fastenrath de la Real Academia Española (RAE) en 1935.
  • Fue aclamado por la mítica Generación del 27 como el gran “poeta social” de España.

El destino de Morón dio un vuelco dramático con el estallido de la Guerra Civil. Al comenzar el verano, el poeta se encontraba en Nerva cuando fue detenido por las fuerzas sublevadas. A partir de ese instante, la comunicación con el exterior se cortó y el mito devoró al hombre.

En el Madrid republicano se le dio oficialmente por muerto. Su supuesto fusilamiento causó una honda consternación en el mundo de la cultura. La célebre revista El Mono Azul publicó una sentida necrológica llorando la pérdida del poeta de los mineros, y el mismísimo Antonio Machado firmó versos deplorando su trágico final.

Pero Morón no estaba muerto. Logró salvar la vida en el último segundo. Para sobrevivir a la durísima represión y no levantar sospechas ante el nuevo régimen, el poeta de Nerva tomó una decisión drástica: enterrar su pasado. Se mudó a Madrid, se afilió a la Falange por pura supervivencia y se camufló como un gris contable de imprenta y funcionario del Ministerio de Trabajo.

Aquel hombre que había tocado el cielo de la literatura española pasó el resto de sus días en un retiro voluntario, dedicado a extraños experimentos métricos y alejado del rugido minero, hasta su fallecimiento real en 1966.

Un legado que sigue vivo en la Cuenca

Hoy, décadas después de que el silencio cayera sobre su figura, la Cuenca Minera no olvida. Nerva honra su memoria bautizando a su Biblioteca Pública Municipal con el nombre de José María Morón, recordando que de sus calles salió el hombre que mejor supo entender que los mineros de Riotinto, a pesar de la oscuridad del subsuelo, siempre fueron capaces de tocar las estrellas con la punta de sus picos.

Otros municipios de la comarca como El Campillo tienen su nombre presente para siempre en su callejero.

Con este perfil abrimos en Tinto Noticias una ventana a nuestra historia. Porque un pueblo que no recuerda a sus genios está condenado a perder su identidad.