El asilo cuenta actualmente con nueve ancianos contagiados

Tras el fallecimiento de uno de los residentes el pasado lunes 10 de enero, la Residencia de Mayores Manuel Cirilo Arroyo Arrayás de Zalamea la Real toma precauciones «extremas» para evitar la propagación del coronavirus, lo que no ha evitado que en este momento sean nueve los usuarios contagiados, esto es, más de una tercio (36%) de los 25 residentes con los que actualmente cuenta el centro, si bien cuando se produjeron los positivos había 28. Además, hay dos trabajadores del mismo que también han dado positivo por coronavirus.

Así lo ha comunicado a TINTO NOTICIAS el director de la residencia, Emilio Senra, que ha explicado que ninguno de los nueve afectados se encuentra ingresado en un centro hospitalario, por lo que están pasando la enfermedad en el propio centro. El pasado miércoles sí tuvieron que ingresar dos de ellos en el Hospital de Minas de Riotinto, ambos hombres de avanzada edad, de 88 y 94 años, aunque ya se encuentran fuera de peligro y les dieron el alta hospitalaria. Tampoco han requerido ingreso los dos empleados afectados, por lo que se encuentran en aislamiento en sus domicilios y de baja laboral.

Senra destaca que la residencia se toma «muy en serio» todas las iniciativas para frenar el avance de esta nueva variante del coronavirus, la variante ómicron. Es por ello que el viernes realizaron la PCR a todos los que previamente habían dado positivo, tras lo que el sábado se supieron los resultados y todos volvieron a dar positivo, si bien les reconforta saber, dentro de lo que cabe, que en este momento no tienen ningún residente en el hospital. Además, sobre el fallecimiento de un residente el pasado lunes, que murió tras estar dos días ingresado en el hospital, Emilio Senra aclara que, aunque tenía covid, no murió por esa enfermedad, sino por una pluripatología, si bien Salud contabiliza oficialmente su muerte como causada por el coronavirus, tal y como este periódico informó a través de esta publicación.

Entre las medidas empleadas para evitar contagios, están aislar a los residentes que hayan dado positivo, para lo que disponen de cuatro habitaciones doble, así como colocar los EPI en las zonas de entrada, a plena disposición de los diferentes auxiliares y del personal de enfermería. En definitiva, Senra entiende que las personas aisladas en este lugar no tienen de qué preocuparse, puesto que se les ofrece las diferentes comidas del día y otras necesidades básicas como el aseo. «La máxima atención posible», destaca.

La situación es «complicada», pero confían en que mejore lo más pronto posible. En estos momentos, la falta de personal, asegura el director, es uno de los principales problemas, ya que los trabajadores están expuestos al virus y algunos, desgraciadamente, lo contraen. Desde la residencia necesitan cubrir esas bajas laborales, si bien por el momento continuarán con el seguimiento a «rajatabla» de todo el protocolo establecido por norma, añade Emilio Senra.