El Museo del Pueblo de Riotinto echa el cierre «temporal» 25 días después de inaugurarse

El Ayuntamiento atribuye su decisión a que la sala no cumple la normativa y «no es un lugar seguro», tras lo que se compromete a trabajar para reinaugurarlo «como se merece»

La exposición permanente del pueblo antiguo de Riotinto, formada por una serie de maquetas que reconstruyen la población que fue destruida por la mina desde finales del siglo XIX, echó el cierre «temporal» el pasado fin de semana, solo unos 25 días después de su inauguración, que tuvo lugar el pasado 12 de junio.

Así lo ha anunciado el Ayuntamiento del municipio, que ha atribuido el cierre a que la sala donde se ubica la exposición no cumple «la normativa necesaria para autorizar la apertura», por lo que «entendemos que el lugar no es seguro y no podemos exponernos a tener que lamentar un accidente grave», han advertido.

A través de un comunicado público, el Consistorio riotinteño ha explicado, en primer lugar, que el edificio donde se encuentra la exposición es un edificio catalogado por la Junta de Andalucía como Bien de Interés Cultural, por lo que, según la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía, la realización de intervenciones de conservación, restauración y rehabilitación «exigirá la elaboración de un proyecto de conservación», ha detallado.

Sin embargo, «no tenemos constancia de que exista ese proyecto de conservación», continúan desde el Ayuntamiento, tras lo que señala que la misma ley establece que, «para realizar cualquier obra o intervención en un Bien de Interés Cultural o su entorno, se debe solicitar una autorización expresa (y comunicación previa) a la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico», autorización que «no tenemos constancia de que se haya solicitado», agregan desde el Consistorio, que tampoco conoce, añade, si «se ha realizado la comunicación de las intervenciones, es decir, de las modificaciones estructurales realizadas en el edificio».

De otra parte, las mismas fuentes inciden en que hay otros dos incumplimientos más. Por un lado, señalan que el Museo del Antiguo Pueblo de Riotinto «carece de un Plan de Accesibilidad», por lo que consideran que no cumple «las normas para la accesibilidad en las infraestructuras, el urbanismo, la edificación y el transporte en Andalucía», a lo que hay que sumar, añaden, que «el edificio tampoco cumple con las medidas de seguridad» en materia de prevención de riesgos laborales.

En base a todo ello, desde el nuevo Equipo de Gobierno del PSOE arremeten contra la gestión anterior. «Consideramos que la inauguración del Museo del Pueblo se realizó de manera precipitada y sin tener en cuenta una serie de medidas que este equipo de gobierno sí considera importantes y relevantes, sobre todo, para la seguridad de los visitantes y la igualdad a la hora de poder acceder y disfrutar de ella», apostillan. 

Al margen de ello, desde el Ayuntamiento han manifestado su «compromiso de trabajar para solventar todos estos inconvenientes y poder reinaugurar la exposición como se merece, cumpliendo todos los requisitos y permisos», al tiempo que informan de que, «para todos aquellos que aún no hayan podido acudir a verla y tengan intención de hacerlo, durante nuestras fiestas de San Roque 2019 tendrán la oportunidad de hacerlo».

Además, desde el Consistorio inciden en que, una vez conocida la situación, la decisión se ha tomado de «mutuo acuerdo» con el director del proyecto, José Márquez Trigo, durante una reunión en la que también se ha acordado, añaden, que «pasado el verano se continuará con los trabajos de los artesanos para finalizar la primera fase y avanzar los trabajos de la segunda fase».

Por último, desde el Ayuntamiento han lamentado las «molestias» que se han podido causar a «los vecinos y vecinas que el pasado fin de semana acudieron a visitarlo y no pudieron hacerlo».

El antiguo pueblo de Riotinto ‘renace’ más de un siglo después

Una reconstrucción realizada por nueve artesanos locales muestra para siempre al público, a través de maquetas, cómo era la población destruida por la mina desde finales del siglo XIX 

El antiguo pueblo de Riotinto ya no está solo en la memoria de las personas que conocieron esa población que la compañía minera británica comenzó a destruir, a través de la ampliación de la corta Filón Sur, en la última década del siglo XIX, si bien no fue hasta los años 70 del pasado siglo cuando quedó prácticamente despoblada y, hasta 1994, cuando desapareció del todo.

Todos los ciudadanos pueden ya conocer cómo era aquel pueblo gracias a una reconstrucción realizada por nueve artesanos locales a través de maquetas, que podrán visitarse a partir de este mismo viernes en el Edificio Dirección del actual pueblo de Riotinto, conocido por todos los lugareños como El Valle, que comenzó a levantarse en 1881 y se construyó de manera prácticamente paralela a la desaparición del antiguo, conocido como La Mina Abajo.

La bautizada con el nombre de Exposición Permanente del Antiguo Pueblo de Riotinto, que fue inaugurada este miércoles, está formada por la recreación a escala 1:100 del pueblo desaparecido al completo y la recreación a escala 1:25 de algunos de sus lugares principales, incluida la plaza en la que se produjo el fatídico suceso conocido como ‘El Año de los Tiros’, a lo que hay que sumar una maqueta a escala 1:5000 que recrea la topografía de toda la zona y una serie de paneles explicativos.

Recreación de la plaza del Año de los Tiros

Este es el tesoro que estos nueve artesanos han dejado en Minas de Riotinto, que ve incrementado así de forma considerable su patrimonio turístico gracias a unos trabajos que se han prolongado durante cinco años, tiempo que estos artistas han tardado en elaborar, de manera altruista, todas las maquetas de lo que, además, solo es la primera fase de lo que será el futuro Museo del Pueblo Antiguo de Riotinto.

Los vecinos y vecinas de la localidad pueden agradecer este legado a este equipo de artesanos que tienen nombre y apellidos: José Márquez Trigo (director del proyecto), Ángel Alonso Pacheco, Fernando Durán García, Manuel Manuel Gallardo, Juan Miguel Marín Gil, José Meneses García, Carlos Montero Gallardo, Antonio Ruiz Garrido y Francisco Ruiz Romero, a los que hay que sumar otras tres personas que se han encargado, también de manera altruista, de documentarlo todo: José Manuel Delgado Ramos, historiador y antropólogo; Juan Manuel Gemio del Río, historiador y experto en Archivística; y Saúl Narbona Márquez, historiador y geógrafo.

De forma paralela a la elaboración de las maquetas, el Ayuntamiento de Minas de Riotinto ha estado rehabilitando las salas del Edificio Dirección en las que ya se encuentra esta exposición permanente, que fue inaugurada este miércoles en un acto que estuvo presidido por la alcaldesa en funciones de la localidad, Rosa Caballero, y el director del proyecto, José Márquez Trigo.

Caballero mostró en primer lugar su agradecimiento «a todas las personas que han hecho posible que esto sea una realidad», principalmente a las nueve personas «que han entregado al pueblo de Riotinto esta parte de nuestra historia que nos robaron», añadió, tras lo que subrayó que el patrimonio del municipio se ve incrementado de forma considerable gracias a este «tesoro enorme que nos han regalado».

Ante el numeroso público que se dio cita en el acto, que también contó con la presencia del director general de la Fundación Río Tinto, José Luis Bonilla, y de la rectora de la Universidad de Huelva, María Antonia Peña, la regidora riotinteña también puso en valor el hecho de que en este proyecto hayan ido de la mano tanto el Ayuntamiento como los autores de la exposición. «Se ha demostrado que, cuando todo el mundo rema en la misma dirección, el que gana es el pueblo», recalcó.

A continuación tomó la palabra Márquez Trigo, quien anunció que esta exposición es solo una primera fase de un proyecto en el que quieren seguir trabajando, tal y como ya concretó en esta entrevista publicada recientemente por TINTO NOTICIAS -El Periódico de la Cuenca Minera de Riotinto-. Además, destacó la importancia de la colaboración entre el Ayuntamiento y «las personas entregadas por su pueblo». «Queríamos que se nos diera total independencia de trabajo y así ha sido», recalcó.

Por último, Márquez Trigo recalcó que «este es el museo de la gente que vivió y murió en Riotinto y que vino de todos lados a trabajar aquí». Es un museo, añadió, que «muestra la faceta humana del pueblo», algo que no se había producido hasta ahora, pues «no hay ningún libro dedicado a la sociedad de Minas de Riotinto», añadió.

Esta Exposición Permanente del Antiguo Pueblo de Riotinto recibió en 2016 el Premio al Patrimonio concedido por el Colegio Oficial de Arquitectos de Huelva.

 

 

José Márquez Trigo, alma mater del futuro Museo del Pueblo Antiguo de Riotinto

Era una idea que tenía desde que de niño leyó el libro ‘Nunca en el cumpleaños de la Reina Victoria’ de Avery, por lo que, una vez jubilado, decidió poner en marcha esta bonita iniciativa en la que se han volcado muchas personas y que recuperará parte de la historia de la Cuenca Minera

Como publicó Tinto Noticias, los vecinos y vecinas de Minas de Riotinto ya han podido conocer las maquetas que forman parte del Museo del Pueblo Antiguo de Riotinto, un proyecto impulsado por un grupo de ciudadanos para recuperar una parte fundamental de la historia y el patrimonio de la Cuenca Minera que ha llamado mucho la atención de todos.

Y es que el proyecto del Museo del Pueblo de Riotinto se ha convertido en un revulsivo para la comarca. Por este motivo, hoy hemos querido conocer al impulsor de este proyecto: José Márquez Trigo, riotinteño de nacimiento, aunque, en la actualidad, reside en Huelva.

Un amante de la Cuenca que a sus 59 años recuerda sus inicios laborales en la mina, tan sólo tres días después de haber cumplido 17 años, “y ahí me mantuve hasta que fue cerrada, -yo diría robada-, y nos prejubilaron”, afirma.

Pero, además, de su trabajo, Márquez Trigo se caracterizó desde siempre, desde que tenía 14 años, por ser una persona a la que le gustaba hacer cosas por y para su pueblo. Según recuerda, “a esa edad, en 1974, se recuperó la tradición de la Cabalgata de Reyes y ahí empecé. Desde entonces, hasta este último proyecto del Museo del Pueblo, he estado metido en casi todo, menos en el fútbol y en cosas de Iglesia. Sintetizando: 25 años en ‘Hogueras y Candiles’ y otros tantos en la Coral Minera, de la que fui dos veces presidente y nunca me desvinculé del todo; recitales de canto y piano…, y, desde 1982, en el Carnaval, cuando volvió a recuperarse de nuevo. También, en 1979, recuperamos la fiesta de San Juan del Alto de la Mesa. Recuerdo que la pista donde se celebra, que era de tierra, la enlosamos con las baldosas de las casas que se estaban derribando en el viejo pueblo, que subíamos en carrillos por la elevada cuesta hasta el Alto. Entonces éramos jóvenes y podíamos”.

Pero, además, de todas estas actividades, este riotinteño también tuvo tiempo para los medios de comunicación, puesto que dirigió la segunda época del periódico local El Minero y tuvo un programa de radio semanal de dos horas de entrevistas por el que pasaron todas las asociaciones y personajes destacados de Minas de Riotinto, así como los representantes del Comité de Empresa de la mina. Tal y como recuerda, “guardo estas grabaciones como un tesoro y me gustaría que algún día se guardasen como un elemento más de la Historia de Minas de Riotinto. Es un orgullo para mí poder decir que he estado en la creación de nuevas e importantes obras musicales y en otros muchos trabajos de esos de los que no queda constancia, pero que ahí están y ahí estaba yo también…”.

A nivel político, José ha sido afiliado del PSOE y estuvo dos años como concejal y primer teniente de alcalde de Minas de Riotinto. “Fue una experiencia muy válida para mí, porque aprendí mucho y, aunque en su momento no fue agradable, ya que dimití de mi cargo, me enseñó que yo no soy disciplinado para tener ninguna filiación política. No sé seguir a líderes ni consignas y me resisto a que me marquen ningún camino. Desde entonces, voy por libre y creo tan solo en las personas por sí mismas y en sus acciones, sin mirar de qué partido son, de qué color, de qué religión o cualquier otra cosa que nos diferencie. Ahora mi pensamiento y mi razón son mi único partido político. Si acierto, acierto yo, y si me equivoco también, pero no tengo que rendir cuentas ante nadie”, dice claramente.

Una persona inquieta que nos habla en esta entrevista del bonito proyecto de construir el Museo del Pueblo Antiguo de Riotinto.

-José, ¿cómo surge la idea de hacer el Museo de Riotinto?

-Pues por muy increíble que parezca, era algo que siempre me andaba rondando la cabeza desde que, con 14 años, vi la primera edición del libro de Avery Nunca en el cumpleaños de la Reina Victoria, que le habían regalado a mi amigo José Pedro. Las fotos de aquel libro me fascinaron y fueron aquellas imágenes las que me hicieron volar hacia mi pasado y querer saber más y más. Ahora pienso que aquel libro está plagado de errores y que es, evidentemente, tendencioso, pero, al menos, a mí me sirvió para despertar esa parte de mi consciencia. Ahí empecé a buscar y a devorar todo lo que caía en mis manos referente a la historia de las Minas de Riotinto.

Y, bueno, ahora que ya estoy jubilado, era el momento de hacer realidad aquello que siempre quise hacer, así que lo pensé bien, le di forma y redacté el proyecto. Lo primero que hice luego fue compartirlo con mi amigo Fernando Durán, porque era consciente de que, sin él, no sería posible realizarlo, aunque tenía la casi seguridad de que se sumaría de inmediato, como así fue. Formamos entonces un equipo inicial de personas de reconocida trayectoria y magníficos artesanos y lo presentamos al Ayuntamiento. Este equipo inicial, una vez en marcha, se redujo a nueve, que hemos sido los que lo hemos hecho realidad.

-¿Cuándo comenzó a realizarse el proyecto?

-Una vez presentado el proyecto, tras superar las vicisitudes y burocracia de rigor, fue aprobado por unanimidad en el Pleno Municipal de septiembre de 2013. Y, de inmediato, comenzaron los trabajos de acondicionamiento de los espacios. Nosotros empezamos a trabajar físicamente en abril de 2014.

-¿En qué ha consistido este trabajo?

-Sin entrar en grandes detalles, el proyecto ha consistido en la recreación a escala 1:100 del pueblo desaparecido al completo, del que hicimos una selección de sus edificios principales que hemos recreado a escala 1:25 para ver bien los detalles de su arquitectura. Y de la construcción de una maqueta a escala 1:5000 que recrea la topografía de toda la zona, antes de que fuera alterada por las cortas a cielo abierto, así como documentar todo esto y contarlo de manera cronológica. Creo que hemos hecho un buen trabajo del que nos sentimos orgullosos.

-¿Qué personas han participado en el mismo?

-Aquí me quiero parar porque, si algo ha funcionado bien, hemos sido las personas. Y me refiero, tanto a los que hemos hecho el museo, como a los políticos locales que han gestionado con las administraciones y los técnicos y trabajadores municipales para que esto sea posible. Me explico. En cuanto al equipo de voluntarios que altruistamente lo hemos realizado, no se me ocurren nada más que elogios. Hemos sido capaces de formar un equipo humano sin jerarquía alguna, porque todos sabíamos bien cuál era la meta. Porque todos asumimos libremente nuestro compromiso, nuestra parte y nuestro papel con respeto, sin haber habido nombramientos, porque no hizo falta. Todos hemos sido una única persona -UN EQUIPO- y todo se ha hecho entre todos. No ha habido ni protagonistas ni personalismos, ni jefes ni operarios, sino amigos con un objetivo común. Esto sí que es hermoso. Y estos amigos, que nos impusimos nuestra propia disciplina horaria como si de un trabajo en una fábrica se tratara, hemos sido: Ángel Alonso Pacheco, Fernando Durán García, Manuel Manuel Gallardo, Juan Miguel Marín Gil, José Márquez Trigo, José Meneses García, Carlos Montero Gallardo, Antonio Ruiz Garrido y Francisco Ruiz Romero.

Por otro lado, y de forma paralela, un equipo de profesionales, también de manera altruista y voluntaria, se ha encargado de documentarlo todo. Se trata de José Manuel Delgado Ramos, historiador y antropólogo; Juan Manuel Gemio del Río, historiador y experto en Archivística; y Saúl Narbona Márquez, historiador y geógrafo, a los cuales he tenido el placer de ayudar. Hemos sido los que hemos contado la historia.

Y, en cuanto a la corporación municipal, presidida por Rosa Caballero, nuestra admiración y nuestro respeto, porque han cumplido con creces su compromiso y su palabra, realizando importantes obras de reforma y porque nos han dejado trabajar en libertad sin interferir jamás en nuestro proyecto, sino facilitándonos siempre las cosas. Es importante dejar trabajar a la gente que, como en nuestro caso, no tenemos ya que demostrar nada y ellos lo han hecho. Agradecemos que hayan cumplido con su papel y que nos hayan dejado cumplir con el nuestro. Los resultados de esta confianza mutua están a la vista.

Y, bueno, sería imposible nombrar a tantas personas que, con sus archivos, su consejo, su aliento y su amistad, nos han animado en todo momento. Hablar de las personas siempre es injusto, porque siempre se olvida nombrar a alguien. Pido perdón por ello.

Un trabajo que, incluso, ha tenido su reconocimiento, puesto que, en octubre de 2016, faltando mucho aún para la finalización del museo, el Colegio Oficial de Arquitectos de Huelva nos otorgó el Premio Especial en la categoría de Patrimonio, que significó para nosotros un importante respaldo a nuestro trabajo.

-Tras finalizar las maquetas, ¿cuáles son los pasos a seguir partir de ahora?

-Pues inaugurar esta primera fase, abrirla al público y comenzar a trabajar en la segunda, que serán esta vez las aldeas desaparecidas de La Naya, la Estación de en Medio y La Atalaya, concluyendo con ello la recuperación de todos los núcleos urbanos desaparecidos, a través de maquetas. El proyecto de esta segunda fase lo presentaremos a la Corporación Municipal una vez pasado el verano. Es importante seguir y, sobre todo, incluir la visita al museo como actividad escolar para que los niños empiecen a conocer y a amar su historia, como yo empecé viendo tan solo las fotos de un libro.

-¿Cuál es tu balance de la experiencia?

-Absolutamente positivo, aunque me haya quitado el sueño en ocasiones. Mi casa está en Huelva, pero, durante cinco años, he estado viviendo una semana aquí y otra en Riotinto. No hubiera sido posible sin la complicidad y el apoyo de mi mujer, que me ha animado siempre y me ha levantado la moral en las horas de bajuna que todos tenemos alguna vez. Por otro lado, es un orgullo para mí que se me haya permitido poder presumir y aportar mi granito de arena para poner en valor mi pasado, la causa de nuestro hoy. Un pasado que construyeron mis padres y antes mis abuelos y antes mis bisabuelos… Un pasado de gente sencilla, humilde, sin nada, cuya única riqueza eran sus propias manos. Como cantaba Víctor Jara: “Y mis manos son lo único que tengo, son mi amor y mi sustento…”.

-¿Dónde podrán verlo los riotinteños y onubenses en general?

-Pues es importante que destaquemos esto, puesto que la ubicación del Museo del Pueblo, -de momento Exposición Permanente-, está en el edificio de la antigua Dirección de la Mina, un edificio imponente, enorme, en el centro del pueblo que es, además, Bien de Interés Cultural (BIC), así que este proyecto logra en realidad dos objetivos: por un lado, el puramente histórico-museístico y, por el otro, la recuperación de un edificio de mediados de la década de 1930 infrautilizado, que se estaba cayendo a pedazos y al que, tras el fracaso de la Mancomunidad Cuenca Minera (hoy disuelta), que se ubicó allí hasta que construyeron el edificio específico para la misma, no acababa de dársele un uso adecuado, acorde con su magnitud. Salvo la parte del mismo cedida en uso a la Fundación Río Tinto, el resto de las estancias fueron ocupadas por los más variopintos grupos y asociaciones, resultando a todas luces inadecuado e infrautilizado.

-¿Te has marcado algún nuevo reto?

-De momento, seguir con este, que, salvo que hubiera otras decisiones políticas, cuestión que por el momento desconozco, contempla la ocupación completa del edificio como el espacio donde se recoja y se muestre toda la historia del pueblo de Riotinto. Hay que dejar muy claro que este museo no tiene nada que ver con el Museo Minero de la Fundación Riotinto, ya que aquél se centra básicamente en la minería y en su historia, y este en el pueblo y en su gente, en las fiestas y las costumbres, en la vida cotidiana, en definitiva. Nosotros queremos hablar de las personas y de los avatares de la vida en el pueblo, que son muchos y muy ricos. También está previsto, -al menos hasta el día de hoy-, que el edificio contenga el Archivo Municipal, una biblioteca y un par de aulas para aquellas personas que estuvieran realizando trabajos de estudio e investigación. Un espacio para el estudio y la lectura.

-¿Qué supone para ti Minas de Riotinto?

-En este momento un tormento, puesto que, aunque vivo en Huelva, mi cabeza está siempre pensando en Riotinto. No puedo evitarlo y, a veces, me hace daño porque me causa mucho estrés. Riotinto es para mí el referente del trabajo, del respeto, de la dignidad. Siempre he dicho que la mayor riqueza de Riotinto no es el mineral, sino la mezcla de sangre, de cultura, de músicas, de acentos, de historias…, que trajeron los miles de personas venidas de toda España y de Portugal para trabajar en las minas. Gente toda que conformó el Riotinto de hoy en el que la gran mayoría de nosotros tiene ascendentes de algún lugar de España. Mi bisabuelo materno era gallego, de Orense, y mi bisabuela argentina, de Buenos Aires, por ejemplo. Yo me siento por esto una persona muy rica y muy orgulloso de la alquimia de mi sangre.

-Para terminar: un mensaje a los riotinteños.

-Pues que amen Riotinto y que todos seamos dignos de que se nos denomine riotinteños. No es lo mismo vivir en el pueblo que vivir del pueblo. En una comunidad que de verdad nos importa. Todos debemos aportar nuestro granito de arena para hacerla más grande cada día. Y aquí sí que no importa el tamaño de ese granito de arena, sino la voluntad real de aportarlo. Que nada es fácil y que lo importante es el empeño que le pongamos a las cosas. Que afrontemos el futuro con positividad y con honestidad, pero, sobre todo, con respeto, y que Riotinto tiene que ocupar de nuevo el lugar que le corresponde en la Historia, porque nos lo hemos ganado a pulso. Y eso solo es posible si los que decimos quererlo tanto de verdad lo demostramos.

Y, sobre el museo, que lleven a sus hijos y que les hablen de su pasado, que les cuenten historias para que se sientan orgullosos, para crear vínculos y para fomentar en ellos, sin empujarlos, el conocimiento y el estudio, para que tengan conciencia de que tienen la suerte de vivir en uno de los pueblos más fascinantes de España en todos los aspectos: Minas de Riotinto.

Exponen las maquetas del futuro Museo del Pueblo Antiguo de Riotinto

Los interesados pueden visitarlas hasta este domingo a través de unas jornadas de puertas abiertas

Los vecinos y vecinas de Minas de Riotinto ya pueden conocer las maquetas que formarán parte del Museo del Pueblo Antiguo de Riotinto, un proyecto impulsado por un grupo de ciudadanos para recuperar una parte fundamental de la historia y el patrimonio de la Cuenca Minera.

Los artesanos que han realizado las maquetas han organizado para ello unas jornadas de puertas abiertas durante tres días, de modo que los interesados e interesadas en presenciar estos trabajos podrán hacerlo hasta este mismo domingo de 10.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00 horas.

Así lo han comunicado desde el Ayuntamiento de la localidad, que ha informado de que sólo faltan algunos detalles para la finalización del proyecto, como la cartelería o las urnas para proteger las maquetas, de modo que el futuro Museo podrá inaugurarse pasadas las próximas Elecciones Municipales, han añadido.

El museo permitirá recuperar el casco urbano del antiguo Minas de Riotinto, un pueblo del siglo XVIII desaparecido completamente en 1994. La ampliación de la Corta Filón Sur y los corrimientos de tierra que se produjeron a raíz de las lluvias torrenciales registradas en 1908 provocaron un cambio de ubicación del municipio, pues el antiguo quedó sepultado bajo la Corta Cerro Colorado, lo que llenó de nostalgia a muchos de sus vecinos, que aún recuerdan la configuración de sus calles.

El proyecto, diseñado por José Márquez Trigo, permite la reconstrucción del pueblo desaparecido a través de maquetas que recrean los rincones más significativos del municipio, lo que ha sido posible gracias a una minuciosa tarea desarrollada de forma altruista por un grupo de voluntarios, concretamente el citado José Márquez y Ángel Alonso, Fernando Durán, Manuel Gallardo, José Meneses, Carlos Montero, Antonio Ruiz y Francisco Ruiz, quienes este mismo viernes eran homenajeados por el Ayuntamiento durante el Pleno conmemorativo de su 178 aniversario.

Tal y como explicó uno de los coordinadores del proyecto, Fernando Durán, a través de esta entrevista, el Museo contará con una maqueta grande del pueblo y de los edificios más importantes a una escala de 1:25, si bien, añadió, «pretendemos ir ampliando las dotaciones» que se incluyan en el mismo, que se ubicará en la antigua sede de la Casa Dirección de la Riotinto Company Limited, un emblemático edificio de 1935.

Fernando Durán, un artesano que trabaja en el futuro Museo del Pueblo Antiguo de Riotinto

Nacido en Minas de Riotinto hace 78 años, Fernando Durán García es conocido por sus paisanos por su labor a favor de la cultura y las tradiciones de la localidad minera. No en vano, desde 1974 se hizo cargo del diseño de las carrozas de la Cabalgata de Reyes Magos de Minas de Riotinto, una labor que continúa realizando en la actualidad, siendo presidente de la Cabalgata desde hace más de veinte años.

Una labor que viene complementando con la realización de las maquetas que formarán parte del Museo del Pueblo Antiguo de Minas de Riotinto que está impulsando un grupo de ciudadanos para recuperar una parte fundamental de la historia y el patrimonio de la Cuenca Minera.

Hay que tener en cuenta que este museo permitirá recuperar el casco urbano del antiguo Minas de Riotinto, un pueblo del siglo XVIII desaparecido completamente en 1994, después de años de historia. La ampliación de la Corta Filón Sur y los corrimientos de tierra que se produjeron a raíz de las lluvias torrenciales registradas en 1908 provocaron un cambio de ubicación del municipio, que quedó sepultado bajo la Corta Cerro Colorado, llenando de nostalgia a muchos de sus vecinos, que aún recuerdan la configuración de sus calles.

Un ambicioso proyecto que se está llevando a cabo según el proyecto diseñado por José Márquez Trigo, lo que está permitiendo la reconstrucción del pueblo desaparecido a través de maquetas que están recreando los rincones más significativos del municipio. Una minuciosa tarea que están desarrollando de forma altruista estos voluntarios, entre los que se encuentran Fernando Durán García, aficionado a la elaboración de maquetas desde que se jubiló con 55 años.

“Ahora mismo estamos trabajando en la construcción de las maquetas del pueblo antiguo de Minas de Riotinto, realizando espacios como la aldea de La Dehesa, La Atalaya o la estación minera. Un proyecto muy bonito sobre el que vengo trabajando desde hace tiempo, puesto que la maqueta más grande me ha llevado unos seis años de trabajo”, nos comenta Fernando, que ha trabajado como delineante, una actividad que le ha ayudado mucho a la hora de desarrollar su afición, sin olvidar que estuvo viviendo 18 años en el antiguo pueblo riotinteño, por lo que lo conoce y recuerda perfectamente, teniendo en su mente “cuando jugaba por sus calles siendo un niño”.

En total, son unas diez personas las que están trabajando en el diseño de este futuro museo, que esperan que vea la luz lo más pronto posible. Como cuenta Durán, “además de hacer la maqueta grande del pueblo y de los edificios más importantes a una escala 1:25, contará también con una exposición. Incluso, pretendemos ir ampliando las dotaciones que se incluyan en el centro”.

No en vano, el futuro Museo del Pueblo de Riotinto se ubicará en la antigua sede de la Casa Dirección de la Riotinto Company Limited, un edificio de 1935, donde se incluirá también material catalogado como BIC. Un lugar emblemático del municipio que esperan recuperar para fines culturales.

Un bonito proyecto que está siendo muy bien acogido en la Cuenca Minera, tal y como afirma Fernando, que asegura que “la gente está muy contenta con todo lo que estamos haciendo. Cuando ven las maquetas se quedan maravillados por todo lo que se está consiguiendo. Está quedando muy bonito”. Por todo ello, para terminar, a este riotinteño le gustaría “invitar a toda la gente a que se acerque a conocer este proyecto y, por supuesto, que luego venga a conocer el Museo del Pueblo de Minas de Riotinto”.