La sanjuanera, trabajadora del Ayuntamiento de Berrocal, se recupera de los golpes y contusiones por los que estuvo ingresada en Sevilla
El accidente del tren Alvia Huelva-Madrid, que ha dejado 43 personas fallecidas, sigue dejando historias de dolor, pero también de supervivencia y solidaridad. Una de ellas es la de Rocío Flores, vecina de San Juan del Puerto y trabajadora del Ayuntamiento de Berrocal, que viajaba en el convoy sin imaginar que iba a convertirse en protagonista de una de las mayores catástrofes ferroviarias registradas en España.
Rocío, de 30 años, venía de Madrid donde se presentó al examen de Instituciones Penitenciarias. “Estaba muy cansada e intentaba quedarme dormida cuando noté un frenazo muy fuerte, se apagaron las luces y aparecí tirada en el pasillo del tren”, relata. A su alrededor, gritos, sangre y escenas de confusión absoluta. “Entre los propios pasajeros rompimos una de las ventanas con el martillo y nos dijeron que teníamos que salir por si venía otro tren”.
Una vez fuera del vagón, los supervivientes se sentaron sobre la vía mientras comenzaban a llegar efectivos de la Guardia Civil y los primeros servicios sanitarios. “Fue horrible”, resume. Una médica realizó una primera exploración y alertó de posibles lesiones en la cabeza y costillas. Finalmente, un TAC posterior confirmó que tenía dos costillas desprendidas, pero no rotas, por lo que sus lesiones no son de gravedad
El colapso sanitario obligó a improvisar el traslado. “El Hospital Reina Sofía estaba a tope por lo que intentamos llegar a Huelva, pero durante el trayecto no dejaba de vomitar”, explica. El traslado se desvió entonces al Hospital Sagrado Corazón, en Sevilla, donde permaneció ingresada y recibió el alta al día siguiente. “Todavía me duele y hoy sigo en la cama”, reconoce.
La joven recuerda el impacto con crudeza: “Vuelas por los aires. Yo iba en un asiento de pasillo, junto a los baños. Te chocas con personas, asientos, maletas… todo ocurre en décimas de segundo”. En medio del caos, destaca la reacción ejemplar de los propios viajeros. “Fuimos los pasajeros quienes empezamos a ayudarnos: sacamos primero a los niños, preguntamos si había mujeres embarazadas. A mí me sacó un chaval de Trigueros al que ya he llamado para darle las gracias”.
Rocío no fue consciente de la magnitud de la tragedia hasta más tarde. “Vi mi vagón, pero no lo que había detrás. No sabía que los dos primeros habían caído por un terraplén. Cuando nos dijeron que camináramos hacia unas luces fue cuando me di cuenta de que había otro tren. Nunca imaginé que fuera algo tan grande. Me he salvado por los pelos”.
El suceso ha conmovido también al municipio donde trabaja actualmente. El alcalde de Berrocal, Ángel Luis Romero, explica que Rocío es trabajadora del Ayuntamiento desde hace diez meses gracias al programa EmpleaT de la Junta de Andalucía. “Es abogada y realiza labores de apoyo a Secretaría y consultas legales para los vecinos. Hemos decretado luto oficial en el municipio y mantenemos contacto con ella”, señala.
Natural de San Juan del Puerto, Rocío se recupera ahora de las lesiones físicas y del impacto emocional. “Gritos, miedo… fue horrible. Pero lo importante es que estoy aquí para contártelo”, concluye, poniendo voz a quienes lograron sobrevivir a una tragedia que ha marcado para siempre a Huelva y a todo el país.

















