La pieza se ha colocado en el patio del Aljibe
La reconocida artista riojana ha desarrollado uno de sus proyectos de recuperación sobre una sección del pino piñonero bajo cuyas ramas fue enterrado el borriquillo que inspiró a Juan Ramón Jiménez su universal personaje de Platero, un árbol sin duda emblemático para la gran familia juanramoniana, que sigue vivo de alguna manera a través de la hermosa pieza artística desarrollada por Wood.
Afectado gravemente por los fuertes temporales que provocaron primero su caída y meses más tarde, su desaparición, el Pino de Fuentepiña seguirá siendo protagonista del imaginario poético gracias a la obra que ha presentado hoy en la casa-museo Zenobia-JRJ esta singular artista, una pieza trabajada artesanalmente mediante técnicas de grabado sobre papel de arroz en tinta negra, utilizando la propia madera original del pino como matriz natural.
Para revelar las vetas y la estructura interna de la madera, la artista emplea la técnica japonesa Yakisugi o Shou Sugi Ban, basada en el uso controlado del fuego y el posterior cepillado de la superficie, lo que permite resaltar el dibujo natural del árbol y trasladarlo directamente al papel mediante impresión manual.
El gerente de la Fundación del Nobel, Antonio Ramírez, y la concejala de Turismo, Elvira Periáñez, han presentado esta hermosa pieza artística, y han agradecido a su autora “su disposición desde el primer momento para desarrollar este hermoso proyecto y su enorme generosidad, ya que ha realizado la obra, que ocupa ya un destacado lugar en la casa-museo, de forma totalmente altruista”.

El propio personaje artístico de Natali Wood nace del amor por la naturaleza y, especialmente, por los árboles, de esta comprometida creadora que compagina su trabajo en publicidad y marketing con esta ancestral práctica artística que desarrolla sobre maderas recuperadas, como el caso del fragmento del Pino de Fuentepiña que se ha presentado hoy en Moguer.
Profundamente ligada al paisaje, la obra de Natali Wood convierte a los árboles en materia y símbolo a través de un proceso creativo en el que intervienen la propia madera, el fuego, los pigmentos y el papel japonés con los que es capaz de captar y fijar los dibujos y texturas que nos revelan la historia invisible de los árboles, convertidos a través de su técnica y su sensibilidad artística en verdaderos testigos del paso del tiempo.

El espectacular grabado del corazón del Pino de Fuentepiña se ha colocado en el hermoso espacio del patio del aljibe, en el acceso principal a la casa-museo, donde mantendrá vivo el recuerdo del árbol tan vinculado a la vida y obra de Juan Ramón.
El Pino de Fuentepiña será protagonista también de una gran exposición colectiva realizada por una veintena de artistas locales a los que se ha entregado secciones de su tronco para que realicen sus propuestas creativas que se darán a conocer en torno al 25 de octubre, aniversario de la concesión del Nobel de Literatura al poeta de Moguer.
Destacar por último que la Fundación del poeta ha donado a todos los centros educativos del municipio fragmentos del emblemático árbol para que su recuerdo esté presente entre las nuevas generaciones de moguereños y moguereñas.


















