Tras anunciar que se despedirá de cada vecino con una carta, conmueve al pleno con una poética declaración de fidelidad y devoción a su pueblo

El último pleno del Ayuntamiento de Nerva del pasado martes día 2 de junio no solo marcó el fin de un ciclo político en la localidad, con la renuncia de José Luis Lozano Álbez a la Alcaldía, la llegada de un Gobierno provisional por 48 horas y la elección mañana de un nuevo alcalde, esta vez socialista, sino que se convirtió en el escenario de una de conmomevora despedida, un canto de amor a Nerva.

Entre aplausos unánimes y una indisimulable emoción contenida, el ya exalcalde José Luis Lozano Álbez pronunció un discurso de marcado carácter humano, desprovisto de rigideces institucionales, para dirigirse directamente a sus vecinos y vecinas. La crónica de su adiós revela que el epicentro de su intervención estuvo en la petición sincera de perdón por las asignaturas pendientes y, por encima de todo, en una bellísima declaración lírica de fidelidad absoluta a sus raíces.

Antes de sumergirse en la prosa poética que brotó en el tramo final de su alocución, Lozano Álbez abordó las deudas emocionales acumuladas durante su mandato. El regidor comenzó anunciando su firme intención de despedirse personalmente de cada uno de los habitantes de Nerva, visitándolos en sus barrios, “me quiero despedir de todos los vecinos de Nerva, visitándolos y entregándoles un escrito a modo de agradecimiento”, ha comentado.

Con notable honestidad, el exalcalde asumió las expectativas que no pudieron verse cumplidas durante su año como primer edil. Lejos de buscar justificaciones o ampararse en la burocracia, pidió disculpas explícitas a vecinos concretos, como a José Manuel Pereda —a quien lamentó no haber podido “devolverle su puesto de trabajo”—, así como a los amantes de los animales, a los jóvenes que no hallaron auxilio institucional en su búsqueda de empleo, y a aquellos que sufrieron retrasos cotidianos en servicios básicos como la reposición de luminarias o la limpieza de las calles. Además, confesó con pesar haber sentido, en múltiples ocasiones, «el vacío de sus manos» cuando la ciudadanía acudía a él buscando un alivio que no lograba proporcionar. Asimismo, extendió un emotivo agradecimiento a su esposa, hijos y hermanos por haber soportado sus ausencias y un carácter que, debido a la presión, se tornó “por momentos irascible”.

Sin embargo, el clímax absoluto del pleno llegó cuando el exalcalde desnudó por completo su arraigo vital y geográfico, transformando la oratoria política en pura literatura.

Para que los lectores de Tinto Noticias puedan apreciar de primera mano la sensibilidad de su mensaje, reproducimos de manera íntegra y fiel el fragmento final que José Luis Lozano dedicó a su amada localidad:

“Miren ustedes, yo siempre quise vivir en Nerva. Todos mis amigos estaban deseando salir volando y asentarse en otros lados, a vivir en otro país, en otra ciudad, a vivir otras vidas. Sin embargo yo, jamás tuve la más mínima intención de salir de este paraíso eternamente varado en la orilla izquierda del Tinto, que sobrevive a siglos de injusticia, bajo el nombre de un emperador romano.

Mis confines siempre estarán entre la Juntanilla y el Zapito, entre la paz de El Madroño, la tranquilidad de la Alfilla y esa cotidiana cercanía lejanía que sentimos por Riotinto.

En ese contexto, entenderán ustedes que, esté donde esté, que sea donde sea, donde me lleve el destino, que sea cual sea la vida que me toque vivir, siga luchando por esta bendita tierra, que se mezcla con los restos de mis antepasados, que entierra a mi madre y da alegría a mis hijos”.

Estas últimas líneas, reivindicó el orgullo de la permanencia frente al éxodo y,no solo se despidió de la Alcaldía, sino que reafirmó su condición de vecino eterno, ligado indisolublemente al devenir de un territorio que definió como un “paraíso” a la orilla del río Tinto.