Con motivo del 68 aniversario de la muerte del poeta moguereño, recordamos la inquebrantable hermandad artística y personal que mantuvo durante toda su vida con el maestro de la pintura de la Cuenca Minera
La provincia de Huelva se viste hoy de profundo recuerdo. Con motivo del 68º aniversario del fallecimiento del poeta universal Juan Ramón Jiménez, la Fundación Zenobia-Juan Ramón Jiménez y el Ayuntamiento de Moguer rinden un emotivo homenaje a su figura. Se trata de una fecha idónea para rescatar y poner en valor, desde las páginas de Tinto Noticias, uno de los vínculos culturales más fascinantes, fructíferos y sinceros de la historia del arte español: la hermandad vital que unió al Nobel moguereño con el ilustre pintor nervense Daniel Vázquez Díaz. Esa amistad propició que el último retrato en vida que se conoce sea obra del pintor de la Cuenca Minera.
Nacidos en el mismo año, 1881, y con apenas veintidós días de diferencia, los caminos del poeta de Moguer y el pintor de Nerva se cruzaron de forma temprana y definitiva. Ambos compartían desde su juventud una sensibilidad desbordante por la luz, los matices y los paisajes de la provincia de Huelva. Coincidieron inicialmente en Sevilla, compartiendo aulas y tertulias donde compartieron una misma vocación inicial por las artes plásticas.

Aunque Juan Ramón Jiménez terminó decantándose por esculpir la belleza a través de los versos y las palabras, y Vázquez Díaz revolucionó las vanguardias artísticas del siglo XX mediante sus pinceles, la admiración mutua nunca se desvaneció. Al contrario, se convirtió en un pilar fundamental en las trayectorias de ambos.
La relación entre ambos creadores fue tan estrecha que Daniel Vázquez Díaz lo retrató varias veces. A lo largo de las décadas, plasmó con maestría las diferentes etapas vitales y anímicas de Juan Ramón. Recientes estudios e investigaciones académicas andaluzas han puesto «bajo la lupa» esta serie de retratos, analizando cómo el pintor de la Cuenca Minera supo captar de forma magistral la evolución psicológica, la sobriedad y la genialidad del escritor.
De entre todas estas piezas artísticas, destaca una obra histórica de excepcional valor: el óleo titulado ‘El último retrato de Juan Ramón Jiménez’, realizado por Vázquez Díaz en el año 1955. Esta obra posee el enorme valor documental e histórico de ser el último retrato en vida conocido que se conserva del Premio Nobel, ejecutado apenas tres años antes de su fallecimiento en el exilio de Puerto Rico en 1958.
El lienzo de 1955 muestra a un Juan Ramón maduro, de mirada profunda, cansada pero sumamente noble. Es el testimonio definitivo sobre lienzo de una amistad inquebrantable que resistió el paso del tiempo, las distancias geográficas y las vicisitudes históricas. El maestro de Nerva no solo retrató a un amigo; inmortalizó para siempre la mirada del hombre que regaló al mundo las páginas inmortales de Platero y yo.
Una alianza intelectual y proyectos compartidos.
La sintonía entre ambos paisanos fue mucho más allá del lienzo y se tradujo en una colaboración intelectual continua. Según los datos históricos que componen el legado de su relación, el pintor de Nerva no solo inmortalizó el rostro del poeta, sino que se convirtió en un colaborador habitual de sus proyectos editoriales. Vázquez Díaz ilustró numerosos libros, revistas y publicaciones editadas por el propio Juan Ramón Jiménez, dejando constancia de que sus conceptos estéticos avanzaban en la misma dirección.
Asimismo, compartieron una correspondencia constante y profunda. A través de sus cartas, ambos creadores intercambiaban opiniones, confidencias y reflexiones sobre el panorama artístico de la época, demostrando una mutua admiración que se mantuvo intacta desde sus años de juventud en Sevilla hasta el final de sus días. Esta estrecha alianza intelectual evidencia que la literatura juanramoniana y el nuevo realismo pictórico de Vázquez Díaz se alimentaron recíprocamente.
68 años después de su adiós, la alianza artística entre el poeta del mar y el pintor de la tierra minera permanece como un ejemplo imperecedero del inmenso patrimonio cultural que atesora nuestra comarca.



















