La pedanía de Zalamea la Real es un oasis donde la vida se dibuja en paralelo

La Cuenca Minera de Riotinto esconde, más allá de la imponente fisonomía de sus explotaciones a cielo abierto, un archipiélago de pequeñas poblaciones donde la vida se rige por códigos muy distintos, más sosegados y tranquilos. En esta nueva entrega dominical de nuestra serie dedicada a las pedanías de la comarca, Tinto Noticias se adentra en los dominios de El Membrillo Alto, una encantadora aldea que, aunque ligada administrativamente al término municipal de Zalamea la Real, late al unísono con el sentir de toda la cuenca y se presenta como un auténtico remanso de paz rural.

¿Cómo llegar? Desde la N-435 debes tomar las indicaciones hacia Berrocal, adentrándote en la HU-5104. El Membrillo Alto es la primera de las aldeas que encuentras en tu camino en esta vía. Dejar atrás la carretera principal, y tomar el camino hacia esta pedanía es experimentar una transición inmediata. El paisaje, dominado por el característico encinar y los aromas flotantes de jara y romero, envuelve al visitante en un ambiente donde la prisa deja de tener sentido. Aquí no hay espacio para el estrés; el silencio solo se ve interrumpido por el eco lejano de algún rebaño o el trino de las aves que habitan la dehesa.

Un mapa de cercanía: el secreto de sus calles

La fisonomía urbana de El Membrillo Alto destaca por una sencillez geométrica que enamora a primera vista. A diferencia de los laberínticos trazados de otros núcleos de la sierra, esta aldea cuenta con una curiosa e ingeniosa peculiaridad en su diseño que los viajeros experimentados siempre suelen destacar como su anécdota más entrañable:

El entramado del pueblo se reduce prácticamente a varias calles en paralelo y una que la rodea.

Elijas la calle que elijas para caminar, ambas avanzan juntas para terminar abrazándose al final del recorrido. Es un diseño que garantiza que ningún visitante se sienta perdido y que invita a pasear de manera circular, disfrutando de cada fachada.

Las casas, que exhiben la típica arquitectura popular de la zona con sus muros gruesos y fachadas impecablemente encaladas, se alinean mostrando pequeñas portadas que hablan de un pasado agrícola y ganadero fuertemente arraigado.

Tradiciones con sabor a tierra y romero

Más allá de su curioso plano urbano, El Membrillo Alto guarda en su memoria viva tradiciones que con el paso de los años han ido desapareciendo. Históricamente, eran habituales las tradicionales matanzas del cerdo ibérico en cada familia. Eso aseguraba alimento y sustento durante todo el año.

Así, en su memoria gastronómica no faltan los platos elaborados con derivados del cerdo ibérico ni los tesoros micológicos de la primavera serrana, teniendo como rey absoluto al gurumelo, una seta autóctona que en esta pedanía se cocina con un mimo.

Este rincón campestre demuestra que la verdadera riqueza de la Cuenca Minera no solo se extrae de las entrañas de la tierra en forma de mineral, sino que también florece en la superficie, en la autenticidad de sus pueblos más escondidos. El Membrillo Alto es el destino ideal para quienes buscan reencontrarse con las raíces, respirar aire puro y entender la comarca desde la pausa, la calma y el respeto a la tradición.