La Diputación acoge la presentación del nuevo libro del escritor zalameño, publicado por el Ayuntamiento de Zalamea

La Diputación Provincial ha acogido la presentación del libro ‘La última hoja’, del zalameño Manuel Domínguez Cornejo, una obra “que encierra muchas horas de dedicación, inspiración y compromiso y que nos brinda la oportunidad de acercarnos a la mirada y a la sensibilidad de su autor”, según ha subrayado la diputada de Cultura, Gracia Baquero.

Con motivo de la celebración el 5 de junio, del Día Mundial del Medio Ambiente, ve la luz esta obra, de gran formato y eminentemente visual, publicada por el Ayuntamiento de Zalamea la Real, “con la que nos sumamos a la celebración de este día, ya que incide en la sensibilización sobre el medio ambiente y la lucha contra el cambio climático”, explica el concejal de Cultura, Antonio Conejo.

Ver imágenes de la naturaleza de Huelva “que infunden esperanza y nos retan a mirar con otros ojos” es la invitación de un libro que plantea un interrogante: “¿qué pasaría si estuviéramos escribiendo la última hoja de un libro que ha estado siendo redactado por la naturaleza durante miles de años?”.

Fotógrafo de naturaleza desde hace muchos años, Manuel Domínguez “es un amante de nuestra provincia, y prueba de ello este gran trabajo, fruto de cincuenta años”. Es presidente de la asociación Cistus Jara, de naturaleza, patrimonio y fotografía, tiene en su haber multitud de premios y sus imágenes han salido en muchas revistas nacionales de naturaleza.

En ‘La última hoja’ se entrecruzan reflexiones junto a magníficas fotografías: “la belleza de los paisajes de Huelva; el peligro de las dehesas, la desaparición de nuestras aves, la contaminación de los ríos, los incendios forestales… pero a la vez es un canto de esperanza para el futuro”, asegura el concejal, quien añade que para el autor, esta obra quiere servir “como un eco poderoso paren la conciencia de quienes lo lean”.

Partiendo del municipio de Zalamea, el libro se fue ampliando a toda la provincia de Huelva, “que atesora espacios que no solo son Doñana, sino también muchos otros lugares hasta ahora vírgenes gracias a que nuestros antepasados convivieron con la naturaleza respetándolas”, señala Domínguez. Desde hace años, lamenta, “veo cómo desapareces especies y espacios porque el interés económico se impone al equilibrio natural, y eso es algo que me duele, porque la relación con nuestro medio es emocional, y a lo que hacemos daño, más allá del planeta, es a nosotros mismos”.

En este sentido, el autor asegura que “lo que estamos haciendo y deshaciendo los estamos dejando a nuestros hijos y a quienes vengan detrás de nosotros, y con esa idea sale este libro”. Porque, añade, “es necesario hacer un llamado a la urgencia. No es sólo una cuestión de conservación, es una cuestión de supervivencia. La ciencia nos advierte que si no actuamos con rapidez, las consecuencias serán irreversibles”. Hoy, más que nunca, es fundamental recordar que la naturaleza nos ofrece recursos, pero también nos pide respeto y cuidado: “nos brinda su generosidad y, a cambio, solo espera que entendamos la importancia de su conservación”.

Para este naturalista, sin embargo, “la desesperanza no debe ser nuestro destino”. Este libro es un manifiesto por la vida, “un impulso para despertar conciencias adormecidas y motivar un cambio real. Solo así podremos evitar cerrar ese libro de la naturaleza con una última hoja en blanco, una hoja que simboliza oportunidades perdidas, historias no contadas y futuros truncados”.

«La última Hoja» también es un recordatorio de que el medio ambiente no es algo separado de nosotros, no es solo un telón de fondo que podemos usar y desechar a nuestro antojo. “Formamos parte de este gran libro de la vida. Nuestros actos cotidianos, por pequeños que sean, tienen un impacto directo en el mundo que nos rodea. Por eso, al abrir este libro, espero que cada lector sienta la urgencia de cambiar su manera de interactuar con el entorno”, concluye el autor.

En el libro, los paisajes y la fauna, con la que ha convivido e investigado, para fotografiarla, como el zorro, el buitre, la jineta, el búho, tejón, águilas, abejaruco, halcones, tarabilla, bisbita, pechiazul, becada, petirrojo, elanío azul, grullas, cárabo, azor, carraca…cigüeñas, Martín pescador, abeja, murciélagos, flamenco, espátula, cernícalo.

Contraportada, por Manuel Domínguez Cornejo

“A las nuevas generaciones que vendrán tras de nosotros: Este libro está dedicado especialmente a ustedes, los guardianes del mañana. En vuestras manos recae la vital responsabilidad de proteger y conservar el legado natural que habéis heredado. Es un patrimonio invaluable, forjado a lo largo de milenios, que ha sido testigo de innumerables transformaciones y que brinda vida, belleza y sustento a nuestro planeta y que mi generación quizás no ha hecho todo lo posible por conservar, pero tengo la esperanza de que ustedes marcarán la diferencia.

El mismo es solo una herramienta más en esa travesía. Que las historias, reflexiones y aprendizajes que contiene os sirvan como guía, como un faro que ilumina el camino hacia un mundo más sostenible. Os aliento a soñar en grande, a ser valientes en vuestras decisiones y a cultivar el amor y el respeto por la rica biodiversidad que nos rodea.

A través de estas páginas, deseo compartir no solo conocimientos, sino también historias que inspiren y reflexiones que despierten una profunda conexión con nuestra tierra. Cada palabra ha sido escrita con la esperanza de que sirva como una herramienta más en esta travesía que estamos llamados a emprender juntos. Que cada relato resuene en vuestros corazones y actúe como un faro que ilumine el camino hacia un mundo más sostenible, donde nuestras acciones se alineen con la preservación de la biodiversidad que nos rodea”.