El vecino es Superbarrio

Hace meses publicamos en Mundo Obrero un artículo titulado La Fiambrera Obrera, a propósito de la profusión de la cultura plebeya como estética emergente en el momento de crisis que vivimos, característica de la actual fase terminal del capitalismo. En este contexto de la difusa imagen de lo hortera, series como “El Vecino” ilustran, sintomáticamente, el retorno narrativo al realismo de la precariedad. La historia, filmada por Nacho Vigalondo, con guion de Miguel Esteban y Raúl Navarro, adapta para Netflix el cómic homónimo de Pepo Pérez y Santiago García, la historia de una suerte de Superlópez que vindica la ética del fracaso. La trama, no por sencilla, deja de ser sustanciosa. El protagonista, Quim Gutiérrez, es un tipo común, sin proyecto vital, que termina, por azar del destino, adquiriendo superpoderes, y adopta una nueva identidad, Titán, con la que resolver, desde el anonimato, situaciones comunes en la que se desenvuelve, siendo, y esto es lo novedoso, protagonistas los espacios, actores y relaciones de la vida cotidiana en los suburbios de la desesperanza entre lo cómico y, por supuesto, la ironía, principal mecanismo de resistencia de las clases subalternas. Bien lo sabemos desde el teatro épico de Brecht. El arte de la crítica de la representación consiste en poner de vuelta el mundo al revés a partir del recurso al humor, la vía más corrosiva para dejar en evidencia lo silente u obliterado, la espiral del silencio del disimulo. “Piratas del Caribe” no es un buen ejemplo de este proceso de identificación. Pero sí la literatura, del Quijote y las novelas de caballería al relato oral del bandolerismo en España. La idea aventurera de la banda o fratria contra el poder instituido como colectivismo demócrata por otros medios, al margen de la idea, es la historia cultural de la subalternidad como reclamo del consumo de masas. Hoy, en la era Netflix, El Vecino apunta en esta dirección, a partir de un guión que, en cierta forma, nos muestra la crisis que viven los treintañeros en una cultura posmoderna que acosa permanentemente su derecho a vivir en paz, cercados como están por las casas de apuestas y el subempleo. Narrativa audiovisual de la intemperie, la serie ilustra con humor, y un tanto de forma paródica, la lógica devastadora de un orden en el que el supervillano es el capitalismo, y su carta de navegación del naufragio de jóvenes sin futuro, en el escenario crudo y realista del malestar generacional proyectado entre redes, abuelos solitarios, opositores sin esperanza y bares, contrageografías, en fin, del desarraigo que nos recuerdan Villaverde, San Cristóbal y el extrarradio de grandes capitales como Madrid donde vivir es, sobre todo, y fundamentalmente, sobrevivir. Por ello el verdadero héroe de esta ficción es el vecino común. Como aprendimos en el I Congreso Internacional de Movimientos Sociales, el héroe siempre es Superbarrio, que bajo la máscara y el anonimato trata de luchar contra los desahucios y las injusticias en la gran megalópolis de la Ciudad de México. Una y la misma cosa: la máscara, en fin, como antaño la Mano Negra, nos muestra el orden oprobioso más que ocultar en los tiempos de la comunicación enmascarada. Cosas del mundo al revés y de las emboscadas de las clases populares que han de ocultar sus cartas para que la carta constitucional limpie y dé esplendor, ya que el hombre blanco habla siempre con lengua de serpiente. En fin, vean la serie y me cuentan. En los tiempos de las cuentas y el muro de Wall Street, hemos de contar cuentos para decir algo de verdad. Paradojas de un mundo programado en serie y en serio.

Por Francisco Sierra Caballero (www.franciscosierracaballero.net). Colección ‘Notas rojas’

La minería: cómo entenderla sin molestar a nadie

Desde que el hombre comprendió la crucial importancia de mejorar sus herramientas de uso diario, ya fuese para defenderse, cultivar, excavar y orear la tierra, pecar, etc., confiriéndoles más durabilidad y prestación, la minería adquirió una importante relevancia en el día a día de la humanidad.

Deseo resaltar que la labor de obtener minerales de las entrañas de la tierra es trabajo para unos pocos, no son afortunados pero si intrépidos y aventureros.

Todo comienza con un simple gesto, el de “observar”. En la superficie de la tierra es necesario explorar y estudiar las pistas que la naturaleza nos ofrece, son los indicios de mineralizaciones lo que vamos buscando, con el estudio de las rocas encajantes que afloran a pie de terreno podemos llegar a realizar predicciones muy certeras que nos llevarán a encontrar dichos indicios.

Una vez que hemos conseguido reconocer el terreno y agotados todos los indicios superficiales es necesario utilizar otros métodos para investigar y averiguar lo que se encuentra en profundidad.

Para ello se emplearán técnicas de perforación de sondeos, que nos permite tomar muestras del terreno a diferentes profundidades. Pero la pregunta que deberíamos hacernos es, ¿Cómo y dónde hacer estos sondeos?

Pues bien, una vez adquirido todos los conocimientos previos a nivel geológico del terreno en la campaña de exploración, ahora los trabajos se enfocarán en la línea de indagar sobre aquellos indicios obtenidos previamente que nos indiquen la posibilidad de la existencia de algún recurso minero susceptible de ser aprovechado y económicamente rentable.

Paralelamente, al empleo de perforaciones de sondeos está el uso de técnicas geofísicas y geoquímicas que también arrojarán datos sobre las características del terreno en el área de interés. A partir de este momento, estamos en posesión de poder plantear y planificar la fase de la campaña de investigación a través del desarrollo de una campaña de sondeos y determinar los objetivos concretos que se persiguen con la misma.

Detectada un área de gran interés para la explotación de recursos minerales, que además, económicamente hablando tiene un importante intereses en los mercados, se procede a la planificación de la explotación minera; para ello es necesario trabajar con un equipo humano multidisciplinar, donde van a participar ingenieros, geólogos, medio ambientalistas, economistas, etc., todo enfocado hacia un único objetivo, conseguir hacer lo más rentable posible la extracción de los recursos hallados, respetando en todo momento el medio ambiente y a las personas.

La explotación de minerales mediante minería a cielo abierto, desde los inicios de los albores de la humanidad, es el método de extracción minera más empleado, marcado por la premisa general de no excavar en el terreno si no es estrictamente necesario, aprovechando todo lo que se encuentra accesible desde la superficie.

Explotación a cielo abierto

No siempre es posible poder desarrollar directamente este tipo de explotaciones a cielo abierto, limitaciones del tipo profundidad a la que se encuentra la mineralización, o la existencia de impedimentos de otras índoles de carácter medio ambientales o por seguridad ciudadana, etc., pues bien, llegados a esta situación, podemos optar por una alternativa totalmente diferente que sería la Minería subterránea.

Entendiéndose como tal, aquel tipo de minería la cual requiere de técnicas especiales de profundización, excavación de la roca para construir galerías, cales, piques, etc., conocimientos de orientación en el subsuelo y una serie de técnicas muy especializadas, cuyo empleo en conjunto hace posible el profundizar y la extracción de los recursos del interior de la tierra.

La acción de romper la roca para excavarla ya se hacía desde la prehistoria, desde la Edad de Piedra, solo requerían de conocer y dominar técnicas como el hacer fuego o, poder llevar el agua hasta el punto donde se necesitase, de esta manera, conjuntando fuego y agua el hombre consigue deshacer la roca y poder extraerla a la superficie, donde ya podrá tratarla y obtener la Mena.

Minería por fuego en ‘De re metallica0 (1556) de AGRICOLA

Lógicamente, estás técnicas tan rudimentarias han dejado de emplearse, pero no por ello, se ha dejado de excavar la roca para sacar el valioso mineral. Como algo anecdótico, mencionaré que en las minas de plata de Kongsberg en Noruega, esta técnica se empleó hasta 1890, lo que supone la más tardía aplicación conocida en Europa.

Otras innovaciones importantes que influyeron crucialmente en la minería, serían:

  • La invención de la Pólvora Negra, concretamente en China, descubierta tras mezclar Azufre, Nitrato potásico y Carbón vegetal, se data tradicionalmente alrededor del siglo IX. Un invento antiquísimo, se la puede considerar como una de las más importantes innovaciones tecnológicas del ser humano, ya que ha supuesto un hito en el desarrollo minero y, también, en las obras públicas, sin olvidar el uso militar.

No es hasta mediados del siglo XIX, concretamente 1866, cuando el químico e ingeniero Alfred Nobel inventó la Dinamita, la cual también tuvo innumerables aplicaciones industriales y mineras.

La Revolución Industrial a mediados del siglo XVIII, permitió vivir el mayor conjunto de transformaciones económicas, tecnológicas y sociales de la historia de la humanidad desde el Neolítico . Con las innovaciones en industrialización y el desarrollo de máquinas y herramientas, la civilización moderna vio ampliamente mejorada las técnicas en minería y en las industrias afines, como por ejemplo, la metalurgia, la siderurgia, el transporte, etc.

A principios del siglo XX, con el desarrollo de las herramientas de perforación por aire comprimido, conjuntamente con otros hallazgos anteriores, la minería subterránea entra en una nueva etapa, lográndose alcanzar grandes profundidades.

Otros avances y mejoras en los sistemas de ventilación, sistemas de bombeo de agua, sistemas de sostenimiento y entibado, etc., han posibilitado este desarrollo de la minería.

Desde el momento en el que se obtiene la roca fracturada en el interior de la mina, existe la problemática añadida de extraerla del subsuelo y transportarla hasta la zona donde será tratada para separar la mena de la ganga; pues bien, este gran reto, desde tiempos inmemoriales, se ha conseguido alcanzar mediante el empleo de la fuerza humana.

Posteriormente, esta mano de obra fue sustituida por el empleo de la fuerza animal, animales de tiro empleados para poder realizar este tipo de actividades mineras y, posteriormente, con el desarrollo de la industrialización, este tipo de fuerza de tracción animal será sustituida por el uso de maquinas de vapor y, finalmente, el uso de maquinas con motor de combustión o eléctrico.

El material extraído, es un conglomerado mezclado conocido como TODO-UNO, en general, esta sustancia porta tanto ganga (material no valioso) como mena (mineral). Pues bien, habrá que quedarse con el material valioso, por tanto, en las inmediaciones de las explotaciones existirán instalaciones de tratamiento primario, lo que permite reducir notoriamente el contenido en ganga y, por ende, el elevado coste que de por si implica el transporte del concentrado de mineral, pues la cantidad de material final a transportar hasta las zona industriales será menor.

Siempre se ha perseguido el objetivo de obtener un concentrado de mineral, el cual, posteriormente será transportado hasta las instalaciones de mineralurgia y/o siderurgia donde serán tratados.

Imagino que para un gran sector de la población puede ser complicado de aceptar, y más, a estas alturas de la vida, con las circunstancias adversas que nos rodean a nivel medio ambiental, que la minería es crucial para el desarrollo del la vida humana en el planeta.

Es correcto pensar que la actividad minera es beneficiosa, si la entendemos, de manera general, como un periodo de oportunidades y prosperidad para las personas. Si bien es cierto que como actividad industrial no es una actividad renovable, si es acertado verla como una actividad sostenible, y cada día se lucha más para hacerla ver de esta manera. Es una industria que modifica, transforma y altera el medio en el que se desarrolla pero no lo daña hasta el punto de no poder recuperarse, pues si se toman las adecuadas medidas preventivas se cuida y protege el medio ambiente igual o más que algunas otras actividades industriales, que por ser menor su repercusión negativa a nivel visual, son consideradas actividades menos dañinas, pero no es así, entiéndase como ejemplos la agricultura extensiva, la ganadería intensiva, pesca ilegal, fracking o fracturación hidráulica, etc.

La minería como tal es la principal fuente de materias primas de la sociedad, llegando a entenderse a comienzos de la Revolución Industrial, que el grado de evolución y desarrollo de un país se medía en función de la cantidad de hierro que producía; esta forma de definir y evaluar las riquezas y desarrollo de un país es algo impensable en nuestros tiempos, una aberración.

Además, la minería no solo beneficia a quien la trabaja, pues todas las materias primas que producen son empleadas en industrias afines a este sector, desarrollando productos manufacturados que son cruciales en el día a día de las personas. Por tanto, esta actividad beneficia a todos pues sin ella, muy difícilmente podrías tener las grandes comodidades y desarrollos de los que actualmente gozamos.

Por dar unas pinceladas en el lienzo del desarrollo social y tecnológico, mencionar que:

  • Minerales metálicos (Hierro, cobre, plomo, magnesio, etc.)– desarrollo de industrias como la naval, ferrocarril, automovilística, cosmética, medicinal, alimentaria, etc.
  • Minerales no metálicos (nitratos, sulfatos, fosfatos, mármol, granitos, arenas, etc.)– desarrollo de industrias del tipo de la construcción, fertilizantes o en productos químicos de síntesis.
  • “Tierras raras” (Cerio, lantano, neodimio, tulio, etc.).- desarrollo de industrias dedicadas a las nuevas tecnología y comunicación.

Paralelamente, dejar mención de otro beneficio derivado de la minería, pudiendo mencionar que en aquellas zonas donde se han desarrollado dicha actividad han visto aumentar notoriamente sus poblaciones, esto ha hecho crecer la demanda de productos alimentarios, lo que ha generado un aumento en la producción agraria, pesquera y ganadera de dichas áreas poblacionales, considerándose esta situación como un desarrollo positivo en dichos sectores, potenciado y fomentado por la minería. No olvidar de creación de hospitales, escuelas, etc.

Al margen de la merecida imagen de destrozos y alteraciones que ha producido la actividad minera en décadas pasadas, en las que no existía regulación legal tan amplia como la de hoy día en materia de protección de medio ambiente, restauración de zonas afectadas por actividades mineras, sanciones medioambientales, etc., si es mi intención dejar claro que en la Ley de Minas de 1973 ya se contemplaba la protección al medio ambiente y sanciones por incumplimientos de la misma en la Legislación Española, por tanto, esta actividad es pionera en la protección y conservación de la naturaleza, la flora y la fauna.

Deseo con estas palabras, poder hacer ver a aquellas personas que niegan la crucial importancia que tiene el sector minero, que es una actividad que provoca cambios en el medio que la rodea, pero las cosas hechas con conocimiento y sabiendo hacerse no tienen por qué ser negativas para nadie; importante es aunar esfuerzos, para hacer posible el modelar conciencias y hacer entender a las grandes corporaciones mundiales que no pueden llegar a un lugar, extraerle sus riquezas y abandonarlo sin cumplir con la legislación ambiental existente, y de no cumplirse con la misma, ser sancionadas con todo el peso de la ley.

Reflexión personal: Al fin y al cabo, cualquier actividad en la vida la desarrollan las personas, son ellas las máximas responsables de la repercusión de sus actos y las únicas implicadas en los daños que se derivan de una incorrecta actuación; pero así es cualquier cosa que hagamos en la vida, ¿no creen?

Colombia: 20 de julio de la Independencia a la Resistencia

Colombia es uno de los países con mayor inequidad del planeta, vive desde hace cerca de 90 años una de las violencias sociales más largas y cruentas, que deja más de trescientos mil muertos. Desde el 28 de abril Colombia vive un hecho histórico e inédito, se levantó dolida y dijo “basta ya”, y salió a manifestarse a la calle de forma pacífica en cabeza de su juventud.

Sin embargo el Estado y tal como lo ha venido históricamente haciendo, desató la más fuerte represión por parte de la fuerza pública, asesinando, desapareciendo, violando. La CIDH, organizaciones políticas y sociales internacionales, no dejan de testimoniar el horror sufrido por las y los manifestantes en su legítimo derecho de protestar ante la creciente y continuada pobreza.

El pasado 2 de julio en la Plaza del Antiguo Estadio en horas de la tarde, el Grupo de trabajo Solidaridad por Colombia, conformado por ciudadanas y ciudadanos colombianos residentes en Huelva, quienes a título individual y con una fuerte inquietud de movilizarse en apoyo a la población colombiana, realizaron una reunión de trabajo con objeto de conocer qué siente, piensa y propone este colectivo, a la vez, la niñez también participó a través de sus dibujos expresando sus sentimientos, aun inocentes, frente a la grave situación que vive nuestra amada patria.

Impotencia, dolor, rabia e indignación fueron los principales sentimientos manifestados sobre la violencia estatal con la que ha actuado el gobierno hacia las legítimas protestas ciudadanas; algunos testimonios compartieron experiencias de sus círculos cercanos sobre palizas por parte del ESMAD (Escuadrón Móvil Antidisturbios), detenciones arbitrarias e incluso desapariciones. En el mismo sentido desde la ONG Temblores, organismo que realiza seguimientos y presenta denuncias sobre la criminal conducta del estado colombiano, añaden, además información de abusos sexuales por parte de las autoridades militares y de policía colombianos, de quienes por el contrario se esperaría seguridad y protección al ciudadano.

Para algunas personas de la comunidad colombiana residente en Huelva, desde su impresión sobre la situación, señalaban la vergüenza y preocupación por los niveles de corrupción, la creciente concentración del poder mediante el nombramiento de sus afines en los entes garantes del control, seguimiento y veeduría; sin olvidar el largo historial de incumplimientos a las comunidades afro y originarias quienes se les sigue excluyendo y perpetuando en la pobreza, negándoles lo que por la Constitución de 1991 les pertenece. Sus vidas y territorios fuertemente amenazados por los intereses económicos, han hecho que su resistencia tenga un gran precio porque la lista de asesinatos de líderes y lideresas medioambientales no ha dejado de crecer, como lo confirman diversas investigaciones y campañas, entre ellas “Juntas somos Victoria” de Oxfam Intermón.

El 20 de julio, la citada conmemoración por la independencia del régimen colonialista, ha pasado a ser la fecha señalada por el Comité del Paro Nacional para radicar varios proyectos de Ley que buscan una salida acorde a la realidad que vive el país, concertaciones desde diversos sectores que esperan que el Senado colombiano no les falle, como lo ha hecho con el acuerdo de Escazú; que este Senado reaccione y si tiene algo de dignidad, apruebe estas propuestas, y que sí, dejan patente la cooperación y solidaridad entre la ciudadanía para afrontar los momentos de crisis generalizada en la que se encuentra sumida. 

 

Comunidad de Colombia en Huelva

Ana Rosa Quintana

Un estudio sobre liderazgo y opinión pública realizado no hace tanto en nuestro país concluía que una mayoría amplia de mujeres por encima de los cuarenta años tiene como arquetipo ideal, en un sentido proyectivo, a Ana Rosa Quintana. El dato, aunque irrelevante, considerando sobre todo los datos de audiencia, no deja de resultar llamativo. Más que nada porque ilustra el estado cultural en el que nos encontramos.

Tomar como referente y admitir en el espacio público una antiperiodista con un discurso normalizador de extrema derecha no sería tolerado en otros países de nuestro entorno europeo. Y aquí es pauta común, entre otras razones porque cumple una función estratégica para los herederos de la cultura del estraperlo y la acumulación feudal de la oligarquía que domina el país.

No viene al caso detallar aquí las razones que me asisten en tal sentencia. Da pereza intelectual ocuparse en nuestra columna de Notas Rojas de un caso semejante. Pero sí conviene advertir que los datos de audiencia van acompañados de la credibilidad y confianza del público, como en el caso del vendedor de seguros, pese a su comprobada tendencia a la falsificación y el sesgo ultraderechista en sus opiniones de andar por casa, todo para gloria de los Florentino Pérez y compañía. Por lo que, dado el espíritu y cultura política del país, puede colegirse que España no alcanzará la madurez democrática, más allá de todo formalismo institucional, hasta que los Matías Prats, los Carlos Herrera y otro tipo de gacetilleros del franquismo sociológico dejen de ser un referente de la ciudadanía. Todo proceso constituyente pasa, en otras palabras, por situar en su debido lugar a actores políticos como Ana Rosa Quintana, viva expresión de la sinrazón como negocio. Y que en los últimos tiempos abona el terreno sobre lo peor del atrabiliario modo de vida en Hispania: de la justificación de la violación y normalización de la manada a la defensa de la propiedad privada con la supuesta oleada de ocupaciones de vivienda que asolan el país, a juzgar por sus espacios reiterativos sobre el tema, pasando por la amenaza quinqui en Barcelona o la defensa de los valores ultramontanos de familia, tradición y propiedad. Una crónica reiterativa de tópicos comunes del mundo al revés que cumple un claro objetivo propagandístico, mantener el orden social disciplinando con la filosofía del cuñadismo a las multitudes que exigen pan, trabajo y libertad. No otra función vicaria tiene la crónica de sucesos.

En ‘La monarquía del miedo’, Marta Naussbaum demuestra cómo este dispositivo de poder, el miedo, es un poderoso recurso de control social. Determina por ejemplo el proceso de deliberación pública, promoviendo el individualismo posesivo y el aislamiento, necesarios para la doctrina del shock. La cultura primaria de las emociones viscerales convierte así el discurso ultramontano voxiferante en animal de compañía sin política ni mediación posible contra toda lógica o principio esperanza, alimentando en todo momento la envidia, pecado capital en España y nuestra cultura latina que encubre impotencia e inseguridad, en la forma del ingenio y el engaño que históricamente han marcado nuestra modernidad barroca. En nuestra cultura, la envidia es fuente destructiva de animadversión que reproduce la mediocridad en la política e incluso en la Universidad, por no hablar del mundo de la empresa. Es la política vengativa de lo peor, de los tristes que alimenta el escaparate de lo público. La envidia, como programa del neoliberalismo, no es el secreto de la competencia sino su negación y conecta el programa de Ama Rosa (digo bien) con Supervivientes y los reality de competencia por un mendrugo de pan.

Dejó escrito Kant que la voluntad de hacer daño solo se puede contrarrestar con cultura y educación. Así que más lectura y menos comentarios improvisados en las redes. Que para eso este país es el primero en enterrar bien, o mal. Recordemos casos como el de Blanco White que tan bien analizara Juan Goytisolo a propósito de El Español y su crítica al orden reinante en esta tierra: clasismo, anquilosamiento administrativo, despotismo cultural, fragmentación territorial y persecución al hereje. Seguimos en lo mismo, en pleno siglo XXI, aunque ahora quien preside el tribunal de la inquisición no se llame Torquemada, sino Ama Rosa Quintana, rima asonante que en la práctica es consonancia con un proyecto de país iletrado. No da ni para escribir un libro por sus propios medios, o una columna, que de todo hay en la viña de los recolectores de la acumulación por desposesión.

Por Francisco Sierra Caballero (www.franciscosierracaballero.net). Colección ‘Notas rojas’

Pancomunicacionismo

Un mal de nuestro tiempo es el de la comunicación total o, para ser más precisos, el de la cultura o idea comúnmente aceptada de que todo es comunicación. Si hay una mala política de gobierno, problemas de pareja, conflictos sociales o cualquier tipo de disfunción institucional, básicamente es debido, en el entendimiento general de la gente, a problemas de comunicación. El pancomunicacionismo nos invade resolviendo, supuestamente, los problemas de nuestro tiempo reducidos, en su complejidad, a meros problemas de mediación. Se actualizan así las propuestas de Elton Mayo, pionero de la sociología y la psicología industriales que inspirara en los ochenta toda política de comunicación organizacional en la empresa. Según Mayo, los conflictos o problemas laborales eran un síntoma de desorden mental de la clase obrera. De acuerdo con el ideario de Ford, los simios amaestrados muestran un perfil psicológico primitivo, dada su tendencia natural a las juergas y todo tipo de hábitos incivilizados. La clave pues para la disciplina de la fuerza de trabajo no era otro que educar en un ambiente psicológico adecuado, socializando, por vía de la comunicación, a los trabajadores en las normas necesarias de comportamiento integrado en la producción. La instauración de un medio ordenado y racionalmente funcional exigió a partir de entonces un esfuerzo de pedagogía por el que la comunicación se introdujo en la fábrica, ampliando sus usos domesticadores especialmente en los años ochenta. Ahora, como advirtiera Castoriadis, fundamentar la razón en el lenguaje o la comunicación resulta, a todas luces, absurdo. Hoy que se atribuye a los jóvenes un comportamiento nada ejemplar en el contexto de la pandemia convendría recordar sus críticas a estas nociones aceptadas de Mayo, al menos en varios sentidos. En palabras del filósofo, desde el punto de vista de las rigurosas exigencias de lo que tradicionalmente se llama fundación, tanto lenguaje como comunicación son simples hechos que pueden servir para lo que queramos, menos para fundar algo. El lenguaje es condición necesaria de la razón, y del pensamiento, pero no suficiente. Se trata más bien de un cuerpo maravillosamente vivo que no contiene la razón, aunque sea condición para ello. No hay decir sin hacer, como no hay creación sin representación e imaginario. Lo contrario son fantasías propias del ciberfetichismo por el que las empresas, como ha dejado escrito Morozov, nos venden su discurso disruptivo de la innovación, las patentes y el emprendedorismo como un simple ejercicio de palimpsesto, negando, por principio, u omisión, que todo proceso de acumulación es por desposesión y que en la era de la comunicación total nada es atribuible a los responsables del devastador paisaje del colapso tecnológico. Claro que tratar de explicar esto a profesionales como Ana Rosa Quintana, la gran comunicadora de la nadidad, es quizás una tarea imposible, un ejercicio pedagógico o gramsciano más propio de un columnista que puede andar extraviado en la razón de un tiempo de emergencia de la sinrazón. De hecho, no es que las tecnologías, como escribiera Jordi Soler en El País, dilapiden el sentido común. De la verdad a lo verosímil hemos pasado a la fe en lo artificioso. Promiscuidad, ligereza, velocidad. .. la mentira, sentenciaba Marc Bloch, requiere una sociedad dispuesta a creer, aunque sea a base de rumores y fantasías, esta es la verdadera razón de ser de la caja negra del actual universo de la comunicación total que reside en el fetichismo de la mercancía.

En suma, el pancomunicacionismo es la coartada de la netocracia y la voluntad de validar la lógica de la universal equivalencia. El discurso mediacional anula para ello la virtud de la política instaurando la religión del divisionismo por el pontificado (los vínculos, puentes, puertos y puertas) de la conexión en el espacio público burgués que todo lo admite y devora a condición, claro está, de reproducir el orden reinante. Toda una lección, más aún, en el proyecto de siliconización que nos quieren vender. Menos mal que quedan en las calles diletantes de la filosofía de la praxis. Peor es nada, aunque Ana Rosa nos quiera convencer de lo contrario.

Por Francisco Sierra Caballero (www.franciscosierracaballero.net). Colección ‘Notas rojas’

Foto: Rafa del Barrio

Somos un Pueblo vivo y plural

Por Juan de Dios Ramírez-Heredia Montoya, abogado y periodista

Esta es una declaración personal que redacto con el sosiego y el pretendido equilibrio con que algunas veces en la vida hay que decir las cosas para que todo el mundo las entienda. Y lo hago movido por el mar de fondo que en estos momentos agita a una parte de nuestra comunidad, especialmente a los más jóvenes.

Mi tarjeta de presentación gitana

Me parece innecesario tener que recordar que soy muy mayor, 79 años, que he nacido y vivido en el seno de una familia gitana; que toda mi familia, tíos, primos cercanos y lejanos son gitanos y que pertenezco a una saga gitana de mucho abolengo en la provincia de Cádiz: “Los Gapitos” (correctamente se debería decir: “Agapitos” porque ese era el nombre de mi abuelo). Ahora recuerdo que la rama de los “Agapitos”, es decir, mis bisabuelos eran conocidos como “los Moros”. Gran parte de mi extensa familia vive en Puerto Real, en Jerez de la Frontera, en Chiclana, en Algeciras y en La Línea de la Concepción. Tengo tres hermanos, Mari Carmen, Lourdes y Pepe que son y se sienten profundamente gitanos. Y además me causa mucho orgullo presumir, —déjenme que lo diga así—, de contar entre mis más directos familiares de sangre a artistas gitanos y gitanas de mucha proyección en el mundo flamenco.

Por derecho propio debo rendir recuerdo de homenaje y cariño a mi tía La Paquera de Jerez, prima hermana de mi madre, y a mi primo Pansequito con el que me une, además de los lazos de sangre, un cariño personal consolidado en el tiempo. Igualmente debo mencionar a Antonio Núñez Montoya, “El Chocolate” cuyo parentesco me viene por parte de mi abuela María, bautizada en el Puerto de Santa María. (Nacer, vaya usted a saber dónde. Ella era canastera). Desde aquí igualmente quiero rendir homenaje al recuerdo de mi sobrino Juan Manuel Carpio Heredia, “Juanillorro” hijo de mi hermana Lourdes. Siempre pensé que Juanillorro era una ree ncarnación actual de los viejos gitanos de Jerez que le dieron al cante por bulerías un sello inigualable. Su nombre lo heredó de su padre, mi cuñado, que pudo ser un gran bailaor si hubiera querido. Murió muy joven. Y el broche lo pone mi sobrina Salud Heredia, bailaora, que ha heredado el genio de su abuela Salud y la dulzura de nuestra tía Rosario

Y la saga sigue. De Paca y Manuela, mis primas ―ya solo queda una. La otra se nos fue hace unos años― me queda el recuerdo de que yo canté con ellas en la grabación de su primer disco en Barcelona, cuya letra es de otro genio gitano de la pluma: Antonio Gallardo Molina.

Pero yo faltaría al recuerdo de una de las facetas más importante de la cultura gitana si no dijera que mi abuela María consiguió una acrisolada fama en la provincia de Cádiz como “ajuntaora” ―en otros sitios le llaman de otra forma―. Decían las gitanas que tenía unas manos de algodón. La llamaban de todos los pueblos de la provincia para que diera legitimidad a los matrimonios gitanos. Luego, cuando volvía a su casa con los bolsillos del delantal llenos de peladillas, nosotros la esperábamos para paliar el hambre comiéndonos aquellas almendras causantes de la maltratada dentadura que ahora padezco.

Mi tarjeta de presentación profesional

Seré breve. He ejercido de maestro de EGB durante dos cursos en Puerto Real. He obtenidos dos licenciaturas, una en periodismo hasta alcanzar con brillantez las notas del doctorado y otra en Derecho, además de haber sido galardonado con el título de doctor “honoris causa” otorgado por la Facultad de Educación de la Universidad de Cádiz. Durante más de 12 años he sido director de la Escuela de Formación Profesional San Juan Bosco de Barcelona y como periodista he escrito con asiduidad en La Vanguardia, en Diario 16 y en otros periódicos nacionales, aunque mi principal actividad profesional la he ejercido en RTVE a cuya plantilla he pertenecido y de la que me he jubilado algunos años después de la edad reglamentaria. He escrito y publicado algo más de una decena de libros.

Mi tarjeta de presentación política

Igualmente, breve. He sido Diputado constituyente por Barcelona (1977-1978). Que la Constitución Española lleve mi firma es mi mayor orgullo. Diputado socialista por Almería durante dos legislaturas completas (1979-1986) Diputado al Parlamento Europeo (1986-1999). Lo que supone 23 años continuados de vida parlamentaria. Quiero destacar que he sido presidente de la Comisión de Control Parlamentario de RTVE en el Congreso de los Diputados, así como vicepresidente de la Comisión de Comunicación del Parlamento Europeo.

Y, todo esto, ¿por qué lo digo?

Lo digo porque habiendo luchado tanto a lo largo de toda mi vida por defender a mi pueblo, a pesar de haber logrado un reconocimiento, tal vez inmerecido, de liderazgo no solo de los gitanos sino de buena parte de la sociedad de los gadchés (los no gitanos), siempre, absolutamente siempre, he dicho que yo no soy el representante del pueblo gitano. Yo solo soy un ciudadano español que, además de ser gitano y estar muy orgulloso de serlo, solo represento como cabeza de familia a mis hijos no emancipados y pare usted de contar.

Papel de la Unión Romaní en la sociedad española

Déjenme decir que la Unión Romaní, pionera en España de las organizaciones genuinamente gitanas, que cuenta actualmente con algo más de 18.000 socios —socios de verdad, con ficha personal de adhesión firmada y con datos complementarios comprobados— jamás ha dicho que lo que defiende lo hace en nombre de los gitanos españoles porque eso demostraría un afán de legitimación del que carecemos. Los gitanos y las gitanas de España nunca han tenido la oportunidad de votar democráticamente a sus representantes ante la sociedad. Por esa razón la Unión Romaní manifiesta con absoluta rotundidad que sus propuestas solo representan legalmente la voluntad democrática de sus asociados. Lo que no impide, obviamente, que cuente con la aceptación, el respeto y, a veces, hasta con el respaldo de gran parte de la ciudadanía gitana española.

La super representación del Pueblo Gitano

La Unión Romaní publicó en 2004 un Manual que contenía datos censales de las 430 asociaciones gitanas que existían en España. Hoy esa cifra ha bajado ostensiblemente, de tal manera que de acuerdo con los datos que obran en nuestro poder en España hay 272 organizaciones gitanas que están “vivas”, es decir, que en los últimos años han desarrollado alguna actividad social en beneficio de la población gitana de sus respectivos territorios.

En la actualidad el panorama asociativo de los gitanos y las gitanas españoles es, al mismo tiempo, tan sumamente esperanzador como preocupante. Ilusionante porque en los últimos diez años han surgido un ramillete de asociaciones, generalmente lideradas por gitanos inquietos e inteligentes, que han lanzado a la sociedad española en su conjunto un grito de rebeldía reclamando para sí un papel protagonista a la hora de ser interlocutores válidos ante los poderes públicos. No es una casualidad que en el breve tiempo que lleva implantada en España nuestra joven democracia, hayan sido, hasta hoy, nueve los miembros de nuestra comunidad que han ostentado legítimamente la representación de los españoles en sus respectivas cámaras. La voz de los gitanos y gitanas españoles ha sido asumida por tres parlamentarios de PSOE, tres del Partido Popular, dos de Ciudadanos y uno por Unidas Podemos. Buena cosecha, aunque el farolillo rojo territorial lo ostenta Andalucía en cuyo parlamento autonómico, para vergüenza de su clase política, nunca ha habido un diputado o diputada de nuestra etnia.

Se me acabó el espacio. En el próximo comentario abordaré el peligro que veo en la atomización del llamado “movimiento asociativo gitano”.

La minería, este ‘monstruo’ desconocido

Con este post voy a abrir la sección de Minería de GaiaTitans. Este tema se me ocurrió hace poco, después de una conversación con mis compañeros del máster en la que hablamos sobre los pros y los contras de la minería y sobre la opinión popular de este “monstruo” desconocido.

¿Qué es la minería y por qué se hace? La minería es una actividad extractiva que se lleva a cabo para obtener recursos minerales y energéticos de la corteza terrestre. El recurso es una fuente o suministro del cual se produce un beneficio. La minería es una de las actividades económicas que forman parte del sector primario, junto a la agricultura, la ganadería, la pesca, entre otras ramas. Este sector reúne actividades que proporcionan los productos más importantes para la subsistencia del hombre y de la sociedad. Por lo tanto, el sector primario se considera el sector básico y de suma importancia para un país.

La minería existe desde la Prehistoria. Se cree que la mina más antigua tiene 43.000 años (La Cueva del León, Suazilandia, África), de la cual se extraía hematites para obtener pigmentos. Después, la minería sigue existiendo en el Antiguo Egipto, en Grecia, en Roma, así como en el continente de Asia y en América. Todo el esplendor de los antiguos imperios tiene su origen en la minería. Y no me refiero sólo al esplendor en términos de la belleza de las piedras preciosas, el oro, la plata, los mármoles y de otras rocas que adornan los palacios, las plazas de las ciudades, las estatuas, los templos, etc. Me refiero también al poder de un imperio. Un estado es tanto más independiente, cuánto más autosuficiente es. Es decir, si un país dispone de recursos minerales y energéticos para satisfacer las necesidades de su población, y además dispone de los medios imprescindibles para poder extraerlos y aprovecharlos, entonces este país no va a depender de la economía, ni de las decisiones políticas de otros países. Su economía va a ser más estable y por lo tanto la calidad de vida de las personas será mejor. Todo eso suena muy bien, pero ¿de verdad éste es el fundamento sobre el cual se basa la actividad minera hoy en día?

A algunos de vosotros no se les va a escapar pensar que las empresas actuales buscan yacimientos en todo el mundo, obviamente una empresa canadiense, por ejemplo, no se va a limitar a buscar recursos sólo dentro de Canadá. Entonces, hay empresas extranjeras que explotan recursos de otro país que no es el suyo. Esto es el primer punto que produce opinión negativa entre cierta parte de la sociedad. Si no pensamos en términos radicales, ya que eso, según mi opinión, sería demostrar mediocridad, esta explotación minera por parte de empresas extranjeras sin duda tiene muchos puntos positivos, aunque, por supuesto, tiene negativos también.

Veréis, hay países que no tienen los medios necesarios para extraer sus recursos. Sin embargo, estos recursos son de suma importancia para que la sociedad siga desarrollándose con la misma rapidez. Son sustancias imprescindibles para todos nosotros y sin los que no podremos imaginar cómo será ni un solo día de nuestra vida cotidiana. El oro, el petróleo, las tierras raras, etc., todos son necesarios para que nuestra sociedad funcione: el sistema monetario, el transporte, la tecnología. Así que hay que extraer los recursos estén donde estén, donde la naturaleza los haya originado. Ahora, cómo el país que los tiene va a “jugar sus cartas” es otro asunto. Allí las cosas son muy delicadas. Depende mucho de negociaciones políticas, administrativas, legislativas. Un país debe saber cómo perseguir y defender los intereses de sus ciudadanos y cómo extraer el mayor beneficio para su población. Si todo esto se ha conseguido, el país goza de un crecimiento económico y de una mejora de la vida de las personas. Por lo tanto, la minería como actividad en sí, siempre da beneficio.

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Colombia: Manos arriba, esto es un asalto

Un artículo de las doctoras Mónica Montaño Garcés y Nidia G. Mora Quiñones, residentes en Huelva y docentes de la Universidad de Huelva

Con las manos arriba para sobreponerse al miedo perpetrado por las fuerzas públicas del Estado comandado por el Presidente Iván Duque y su equipo de gobierno, lleva el pueblo colombiano más de  once días de movilizaciones, alentadas con la fuerza y sacrificio – de no pocas vidas -, de sus jóvenes y líderes comunitarios, sin encontrar respuestas a sus demandas de pacificación, gobernanza responsable y justicia social para una vida en condiciones de bienestar y dignidad como corresponde a un país inmensamente rico.

Después de un largo proceso de paz con intervención internacional que la violencia armada entre los diferentes grupos Estado-guerrillas-paramilitares dejó por más de 50 años, se esperaba el renacer colombiano y el momento para superar el dolor y las pérdidas en todos los sentidos.

Los compromisos adquiridos por el gobierno de Duque no se han cumplido, por el contrario se ha agudizado la pobreza, ha regresado la violencia y los fantasmas del terror, el abuso y la violación sistemática de los derechos humanos.

Resulta lamentable que a día de hoy un país con una espectacular biodiversidad, rico no solo en capital humano  sino también en sus recursos, que por cierto, son moneda de cambio con grandes corporaciones en territorios y comunidades de incalculable valor ecosocial, se encuentre ocupando el 83 puesto en el índice de desarrollo humano, habiendo descendido 4 puntos desde 2019 y con más del 42% de su población en riesgo de pobreza extrema.

El gobierno no ha estado a la altura, como muy poco lo han estado los anteriores, sin embargo era la oportunidad de salvar el país y mirar hacia el futuro, una nueva era para reescribir la historia con cambios profundos en la implementación y ejecución de políticas públicas que por fin  reconocieran la dignidad de las personas, sanaran las heridas y   restaurara la justicia administrativa y social. Como ha acontecido  en procesos como los llevados a cabo en otros lugares donde la reparación a las víctimas permitiría cerrar la sangrienta herida.

Es incomprensible que en un país andino con más de 250 variedades de patatas deba comprarse a Bélgica y el sector agricultor y ganadero tenga que botar sus productos porque no hay quien se los compre, que las poblaciones rurales no puedan usar sus semillas y deban usar exclusivamente las certificadas -llámense transgénicas producidas por Monsanto- que con los problemas conocidos de salud se siga defendiendo la fumigación con glifosato, que se priorice la megaminería y el fracking en territorios con una alta diversidad arrinconando a las comunidades, contaminando y agotando los recursos como sucedió en la Guajira, se reforme un sistema de salud para concentrarla en multinacionales que haciendo pagar una póliza por paciente no tendrá derecho a enfermarse, que se pretenda una reforma tributaria acompañada de subida de impuestos a los productos básicos del 19%, gota que colmó el vaso.

Este inconformismo no es de ahora, el 21 de noviembre de 2019 ya hubo un paro de similares dimensiones donde además se reclamaba por los asesinatos de activistas sociales y medioambientales, por la defensa y protección de sus vidas y la no criminalización por el Estado. Eduardo Cifuentes presidente de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) señala la cifra de “904 líderes y defensores de derechos humanos y 276 excombatientes de las Farc-EP” desde la llegada a la presidencia de Duque hasta abril de 2021.

La pandemia fue la excusa perfecta para evadir nuevamente los compromisos ante esa movilización pero las últimas medidas para la salud, la educación y la economía provocaron el llamamiento a salir a marchar este 28 de abril, se leía un cartel “ si no nos mata el virus nos mata el gobierno de hambre”, y ahora se puede decir que se ha producido de verdad.

Entre los informes del seguimiento de la actuación policial en el marco de las movilizaciones  de la ONG Temblores, entregados a la Misión de Naciones Unidas en Colombia, cifran 37 homicidios, 1708 casos de violencia,222 víctimas de violencia física, 22 víctimas de agresión de ojos, 110 casos de disparos de arma de fuego, 10 víctimas de violencia sexual Y 312 intervenciones violentas. 

Hechos que como  Colombiano/as residentes en el exterior escuchamos de familiares y amistades, vividas con gran preocupación al conocer las noticias sobre helicópteros y coches disparando a quienes se manifiestan, a la infiltración de policías  en las protestas para realizar actos vandálicos, camiones con personas golpeadas y mujeres aterrorizadas con un posible abuso sexual.  

En España, someramente se ha ido tratando la noticia; durante esta semana se han reproducido concentraciones en apoyo a la población civil con escasa difusión en los medios informativos y  en algunos, salvo mencionar ataques a la policía, ni mucho menos se ha explicado las causas por las que la ciudadanía colombiana ha decidido continuar el paro.

A los llamamientos de diferentes sectores sociales y colectivos sociales, se han unido profesionales del Trabajo Social, la Medicina, la Psicología, la Educación y seguirán más acudiendo a las manifestaciones convocadas a lo largo del país, como los casos de miembros de la policía y el ejército que se niegan a seguir participando, profesionales del Derecho que se ofrecen a representar a familias ante las autoridades, algunas para buscar a sus seres queridos porque también se están produciendo desapariciones forzosas de personas que han salido y no han regresado a sus domicilios.

Poco a poco la comunidad internacional se va pronunciando, organizaciones internacionales y organismos oficiales están reclamando el cese de la violencia, el ejercicio del derecho a la manifestación pacífica y la protección de la ciudadanía, por ello solicitamos que los partidos y gobiernos se sumen al pueblo colombiano y exijamos al Presidente Duque no más violencia, la desmilitarización del país y la atención a las demandas sociales, así como la apertura de las investigaciones necesarias sobre los crímenes de Estado cometidos contra líderes y sus comunidades.

Cuando la justicia no funciona en ninguno de sus niveles…el poder de un Estado sometido a la corrupción y al pillaje pretende con violencia bajar las manos levantadas por el derecho legítimo que ejerce un pueblo para clamar su bienestar.

McTELE

Nada tan peligroso para la salud como la comida rápida y, para la cultura democrática, el llamado infoentretenimiento, un ecosistema audiovisual de baja calidad, altamente calórica y de acalorados debates tertulianos al modo La Sexta que atentan contra la convivencia y la salud democrática. Tal deriva no es espontánea o accidental, la dialéctica que nos consume resulta de una política de lo peor que ha implantado en España la matriz hegemónica del modelo mamachicho, con la consecuente berlusconización del espacio catódico, lo que explica el caso Ayuso (financiación pública de por medio, como ha revelado Marcos Muñoz en El Público) afectando sobremanera el juego de la comunicación que marca la agenda de los debates con los que nos entre/tienen. Por lo mismo, es previsible que la nueva contrarreforma audiovisual en proceso atente contra los pocos resquicios autónomos de servicio público radiotelevisivo existentes.

La TDT se implantó en España en pleno proceso de desmantelamiento acelerado del Estado del Malestar: en el reino borbónico a más no se pudo llegar. Lo del modelo nórdico estaba bien para pseudosesudos artículos de la revista El Socialismo del Futuro, de Alfonso Guerra, pero no para la práctica. Con esta transformación del sistema televisivo hemos pasado así sin solución de continuidad del NODO, y la RTVE de Franco y sus secuaces, a la McTELE y la comida rápida adulterada para el espíritu nacional sin variar significativamente, lo que no deja de resultar curioso, el llamado franquismo sociológico. Así hoy la caja tonta es el templo ya no de la estupidez sino de la mediación por antonomasia de toda posibilidad de reconocimiento, convertida en agencia matrimonial, consultora pública o agencia de empleo vía formatos como GO TALENT. Pocos analistas sin embargo han avizorado lo que nos viene encima. Quizás solo Bop Pop que ha entendido muy bien el sentido de este lógica del método por la que no es que la televisión hoy sea la escuela paralela, es que el reality show ha remplazado a la educación como instancia de movilidad y ascenso social. El régimen de visibilidad y la nueva economía política de la información personal que vive la generación millenial es el que aprendieron con Belén Esteban, la princesa del pueblo. Otra cosa es el discurso fascista que lo acompaña. Pero para el caso, da lo mismo: la emergencia de las kellys y la gente común en pantalla solo es posible bajo la condición de alimentar el bucle recursivo y asumir la falsa garantía de democratización del espacio público, privatizado como está todo, incluida la calle y el transporte público, en forma de rueda de la fortuna o promoción publicitaria. Cuando los protagonistas de la información del telediario son en más del 60% directivos y de clase alta (no menciono aquí género o raza por resultar obvia la conclusión a la que llegaríamos), la clase obrera tiene apenas un 10 o 15% de presencia, peyorativa como siempre, y en el marco normalizado e instituido en la industria cultural de reclamo singularizado de los concursos y realities en tanto que mano de obra barata al servicio de empresas como ENDEMOL y LA FABRICA DE LA TELE.

En la era de ingeniería social y la sociedad positiva, el Plan Nacional de la TDT puede en esta línea ser considerado un naufragio cultural. Mayor concentración, menos pluralismo, precariedad del sector y homogeneidad de la oferta llevando la lucha de clases por otros medios de representación inenarrables, pues nada cuenta ni nada se espera de esta cultura espectacular. En parte porque el proyecto ha sido pensado por economistas y los secuaces imitadores del capo de Mediaset. En otras palabras, la Agenda Digital es en España más bien un proyecto orientado al consumo y al mercado a lo bienvenido Mr. Marshall. Y aguarden si se aprueba la Ley Calviño del Audiovisual, cuando el 5G se universalice para las comunicaciones móviles y empiece a estar operativo, en el nuevo dividendo digital, un múltiplex Ultra HD en manos de los de siempre. El naufragio terminará ahogándonos en el mar de la contaminación proliferante ya sin posibilidad alguna de salvación. Por ello, ahora más que nunca, en este escenario de la televisión basura cabe volver a ser impertinente, y plantear cosas no evidentes que a uno se le ocurren por pecar de imprudencia o insobornable voluntad partisana. A saber: ¿ Y el cine, y la cultura, y el audiovisual creativo ?. Sabemos que tanto en Bruselas como en Moncloa ni se piensa en ello ni se apuesta por desmontar las bases mediáticas que nos ocupan, salvo como obligación marginal de inversión en la industria europea en virtud de una normativa que ha llegado tarde y no altera la estructura de poder que comanda la matriz colonial de los herederos de Franco en este erial que es nuestro sistema catódico, un espacio feudal que, para más inri, ni es sostenible ni lógico incluso en la propia racionalidad económica imperante, tal y como hoy vemos con la externalización de empresas como Canal Sur. Si sumamos a esto que, no se sorprenda el lector, en medio de la inercia de la destrucción creativa, Ayuso da luz verde a la universidad privada del Grupo Planeta, tenemos el cuadro compuesto para retornar al capitalismo de amiguetes que es el IBEX35.

Clausurada la aventura de la Institución Libre de Enseñanza, y toda tentativa de virtud republicana, la telerrealidad que nos preside promueve de forma proliferante academias privadas para las celebrities, limitándose como sucede hoy toda promesa de movilidad social a una mera cuestión de casting para Gran Hermano a golpe de talonario. En esta dinámica, la producción efímera de audiencias, infieles por naturaleza en la era del mando a distancia que invierte la relación de la telestesia – Dios ha muerto y la caja negra de mi televisor también –abunda en la mercantilización extrema de unos medios mercantilistas de usar y tirar que agudizan como resultado el sentido de la competencia y la individuación del modelo posmoderno de consumo posesivo. A fuerza de la búsqueda del impacto, no sabemos, en fin, si los actores que aparecen en pantalla están infoxicados por la dieta mediática o directamente están posesos, imbuidos por el fragor de la batalla de las mercancías que todo ilumina de oropeles y promesas el mundo que habitamos. Pues, por principio, han de distinguirse y mostrar, por la vía del postureo, que lo que valen es lo que muestran. La posverdad no puede tapar sin embargo lo evidente, la esclavitud del instante y el mercadeo del que son objeto. Como bien dice, con razón, Felipe Alcaraz, cuando los medios callan, los muros hablan. En Buenos Aires, una pintada anónima rezaba: “me engañarás en la nómina, pero no en el trabajo”. La vida fingida en la McTele es, al fin y al cabo, trabajo vivo capturado. El para qué y cómo, en otro capítulo de esta columna.

Por Francisco Sierra Caballero (www.franciscosierracaballero.net). Colección ‘Notas rojas’

Universidad de Huelva: fuertes ante los nuevos desafíos

Por María Antonia Peña, candidata a rectora de la Universidad de Huelva

Tal como hemos tenido ocasión de tratar y debatir en los últimos días ante los distintos colectivos que forman la comunidad universitaria, el período que se abre a partir de las elecciones rectorales del próximo 6 de mayo es de una extraordinaria importancia para la Universidad de Huelva. No en vano, la encrucijada que pronto van a encontrar ante sí los sistemas universitarios español y andaluz es de enorme calado y resulta necesario afrontar los cambios que se nos avecinan con las ideas claras y el paso firme. Ante la trascendencia de estos desafíos, que son para todas y todos, no es indiferente el tipo de apoyo que llevemos a los espacios de negociación donde se dilucidarán estas cuestiones, pues una voz única y sólida es señal inequívoca de seguridad y fortaleza. Los desafíos, naturalmente, conciernen en primer lugar a las Universidades, pero no debe olvidarse que, más allá de su funcionamiento como instituciones educativas y de investigación, estas se proyectan sobre la sociedad como faros de innovación y motores de desarrollo. De ahí su relevancia añadida.

Los dos elementos principales que van a marcar este momento de redefinición para las Universidades son el nuevo marco legal que se halla en vías de ser aprobado por el Gobierno de España, especialmente la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU), y el nuevo Modelo de Financiación que está en fase de negociación con el Gobierno andaluz y que, a la vuelta de unos meses, va a condicionar de manera profunda el día a día de nuestra institución. Para una Universidad como la nuestra, que tiene que conseguir recursos para la dignificación de su plantilla y para impulsar procesos de gran envergadura como el de su modernización digital, lo que salga de esta encrucijada va a ser determinante para los próximos quince o veinte años.

Con toda seguridad, la Ley Orgánica del Sistema Universitario va a transformar algunas de las figuras actuales que dan soporte a nuestro personal y, acompañada por dos reales decretos en preparación, va a establecer los criterios básicos de cuyo cumplimiento dependerá la garantía de continuidad de las actuales Universidades. La reforma de la Ley de la Ciencia, además, va a afectar a nuestra labor como agentes de generación y transferencia de conocimiento y va a obligarnos a adaptarnos con rapidez a los exigentes requerimientos de una estrategia científica competitiva. En esto el reto es doble: aumentar nuestra producción de excelencia y situarla en publicaciones bien posicionadas en los indicadores de impacto, en lo que nos va ayudar la creación de nuestra Editorial Universitaria, que parte de un Servicio de Publicaciones acreditado al máximo nivel.

Tan importante como el ordenamiento legal que se nos avecina es, sin duda, el nuevo Modelo de Financiación que en este momento están debatiendo las Universidades públicas andaluzas con la Junta de Andalucía. Tradicionalmente financiada por debajo de sus necesidades, de lo que han surgido muchos de los problemas de estabilización y promoción que nos han aquejado en las últimas décadas, la Universidad de Huelva está a tiempo de requerir de la administración autonómica un crecimiento razonable de los recursos puestos en el sistema y un reequilibrio de estos a fin de que las Universidades pequeñas sean capaces de converger con las más grandes en la naturaleza y alcances del servicio público que ofrecen, en beneficio del estudiantado y de la sociedad.

De igual modo, por tanto, que en plena pandemia hemos asumido como axioma que “nadie debe quedarse atrás”, desde la Universidad de Huelva pedimos que la misma filosofía impere en el nuevo Modelo de Financiación: que ninguna Universidad de Andalucía se quede por detrás y que, por el contrario, avancemos en un camino nítido de convergencia. Eso aseguraría la igualdad de oportunidades entre individuos y territorios y nos daría la ocasión de profundizar en nuestra oferta formativa y de investigación y de reparar los efectos que los últimos períodos de crisis han tenido sobre nuestra plantilla.

No puede olvidarse que la última crisis económica pasó por las Universidades acentuando la precariedad del empleo y provocando una pérdida de derechos que estamos esforzándonos en revertir. Por ello el Modelo de Financiación que se acuerde debe garantizar en todo momento la suficiencia económica de las Universidades, cubriendo en su integridad los gastos de su personal (el denominado capítulo 1) y los relativos a su funcionamiento básico, sin renunciar a un horizonte que ha de ser de crecimiento y mejora. Es evidente que ha de ser un modelo realista, pero no puede dejar de ser a la vez una apuesta ambiciosa. En el fondo, el esfuerzo que se dedique a las Universidades en formación, investigación y transferencia constituye una fuente dinámica de multiplicación y distribución de la riqueza, situada estratégicamente en los sectores más innovadores. Lo afirmaba en 2019 el informe realizado sobre la “Evaluación del impacto social, cultural y económico de la Universidad de Huelva en su provincia”: cada empleo de nuestra Universidad crea de media en la provincia 2,5 empleos nuevos y cada euro asignado a nuestro presupuesto genera 4 euros de beneficio a la sociedad onubense.

Sin embargo, no basta únicamente con un Modelo de Financiación ordinaria. Se hace precisa una estrategia científica (EIDIA) que pueda avalar y sostener la excelencia de nuestros grupos de investigación. Necesitamos, además, un Plan de Infraestructuras que sirva para proveernos de los equipamientos que aún nos faltan y para hacer de nuestros campus espacios más modernos y habitables. Es ya insostenible, por ejemplo, la carencia de un Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación (CRAI) a la altura de nuestro tiempo, dotación imprescindible para el profesorado y el estudiantado. Incluso sin contar con ese Plan de Infraestructuras, hemos conseguido poner en marcha (sin que le cueste nada a nuestra Universidad) la realización de una ambiciosa Residencia Universitaria en el propio Campus del Carmen. Pero ese Plan es indispensable para poder programar sobre bases sólidas el desenvolvimiento de nuestra Universidad en los años que vienen.

El período que ahora se abre, lleno de desafíos, compone una oportunidad extraordinaria de afirmarnos como Universidad y exigir, en los ámbitos donde va a jugarse nuestro futuro, los medios que nos permitan hacer las políticas que nuestra Universidad necesita: dignificación de la plantilla, ayuda a la investigación y modernización de la docencia para la formación de las nuevas generaciones. Es imposible llegar a eso sin la obtención de recursos y sin una visión clara y global de medio plazo. Para conseguirlo es preciso tener de puertas adentro convicción y fuerza interior y, de cara al exterior, una voz cohesionada, rotunda y legítima. Con la legitimidad democrática y el empuje de la inmensa mayoría, a partir del 6 de mayo nada se nos podrá negar. El ejemplo del 3 de marzo, cuyo clamor colectivo hizo posible la creación de la Universidad de Huelva, nos seguirá marcando el camino allí donde estemos.