El programa de Canal Sur Televisión analiza las secuelas del fuego que arrasó el 90% de la masa forestal del municipio
El espacio ambiental Espacio Protegido, de Canal Sur Televisión, ha puesto voz y rostro a la tragedia que atraviesa Berrocal tras el paso del incendio forestal más devastador del verano en la provincia. Bajo el título ‘Lo que el fuego se llevó’, la televisión pública andaluza se ha adentrado en el corazón de esta localidad para analizar las secuelas de un siniestro que se inició a principios de agosto en el paraje de Raboconejo, en Niebla, y que permaneció activo durante quince días extendiéndose por once términos municipales.
El balance en Berrocal es sobrecogedor: el fuego arrasó el 90% de su superficie forestal, acabando de golpe con los pilares de su economía tradicional, como son el corcho, la apicultura y el turismo rural, y quebrando de forma dramática el paisaje del entorno del río Tinto.

El testimonio de los propios vecinos a lo largo del reportaje compone un retrato desgarrador del impacto psicológico y social de la catástrofe. El alcalde de Berrocal, Ángel Luis Romero, describe a un municipio “completamente desolado, abatido y abrumado” ante una tragedia de dimensiones históricas, confesando la enorme incertidumbre que despierta mirar al horizonte de los próximos diez o quince años. Una amargura a la que suma su voz el apicultor local Abel Calero, quien advierte de la difícil situación de una población envejecida que asume con tristeza que “no volverá a ver su entorno como lo vio”.

El desastre resulta especialmente doloroso al reabrir heridas en un término municipal castigado históricamente por las llamas. Así lo lamenta Luis Daniel Romero García, responsable de un alojamiento rural del municipio, Berrocal Rural, al recordar que, aunque el incendio de 2004 fue un duro golpe, este nuevo fuego “ha empezado por la parte que no se quemó y ha dado vueltas hasta llevarse todo lo demás”. Con su avance se ha perdido temporalmente la estampa singular del río Tinto, un paraje “hermoso y fantástico” que ha quedado reducido a cenizas.
Ruina económica y un parón corchero de cuatro décadas
Más allá de la pérdida paisajística, el fuego ha asestado un golpe mortal a la sostenibilidad económica de la localidad. El ganadero jubilado Ignacio Romero explica cómo las llamas han destruido el alcornocal, la verdadera “esencia del término”, lo que provocará que la cooperativa local no vuelva a recibir corcho en volumen significativo “hasta dentro de 30 o 40 años”. Una parálisis productiva que lleva a Juan Ramón García Bermejo, expresidente de la propia cooperativa corchera, a sostener con firmeza que, aunque la naturaleza terminará por recuperarse, Berrocal “está muerto económicamente” y abocado a su desaparición si no llegan ayudas públicas de forma inminente.

Frente a la desolación, el movimiento ecologista invita también a la reflexión sobre el origen de estas catástrofes. Juan Romero, representante de Ecologistas en Acción, contrapone el modelo de vida tradicional del municipio, basado en la conservación, la biodiversidad y el aprovechamiento respetuoso del monte, con la mano del hombre, recordando que “no son los bosques los que provocan los incendios, sino las personas”.
La emisión de Espacio Protegido deja al descubierto la encrucijada vital en la que se encuentra Berrocal: un pueblo que exige compromisos e inversiones urgentes de las administraciones para evitar su despoblación definitiva.



















