«El escritor tiene que ser notario de su tiempo»

Bernardo Romero, escritor y «hombre de su casa», atiende a Tinto Noticias para hablar sobre su última novela, ‘El Asunto don Simón’

El pasado mes se deba cuenta en TINTO NOTICIAS de la presentación en la Peña Flamenca de Huelva del último trabajo de Bernardo Romero, una novela con la que el escritor onubense presenta al fin a doña Alicia Goles y a Palacios. Esta redacción ha logrado contactar con el autor de ‘El Asunto don Simón’ (Editorial Niebla, 2021), un tipo curioso que rehúye las entrevistas sin ser «una celebridad ni famoso más allá del Huerto Paco, e igual ni en su barrio siquiera», como él mismo reconoce. En todo caso la novela está circulando gracias en parte a un instrumento que no pasa de moda, el boca a boca. Este periódico lo ha pillado en su casa, embadurnado de harina y con las manos en la masa, en este caso elaborando croquetas de buey de mar con alcaparras y cebolleta ¡cruda!

– Pregunta: ¿A quién se le ocurre no pochar la cebolla para hacer croquetas?

– Respuesta: Ni idea. Pero igual mañana te puedo decir el resultado. Una vez hecha la masa me gusta dejarla reposar un día en el frigorífico. En la parte baja y tapada.

(Se lava las manos, se quita el delantal y nos lleva a la terraza de su casa para realizar más cómodamente la entrevista. Ya sentado, se levanta y hace amago de coger una piedra, tras lo que da unos pasos rápidos hacia un gato que se escapa escalando con habilidad entre unas matas de geranio).

P: No es usted animalista, precisamente.

– R: Sí, pero procuro mantenerlos a raya. El otro día uno se escapó con una ristra de chorizos y no lo pude alcanzar. Unos carboneros hicieron un nido en la valla, entre la hiedra, y los putos gatos se cargaron el nido y su contenido. Pero no me interesa que huyan totalmente, tienen a raya a los ratones.

– P: ¿Y esos cacharros que tiene usted ahí?

– R: Es que igual esta noche llueve y me gusta oír las canales. Además el agua de lluvia es muy buena para fregar los cacharros.

– P: Y además tiene tiempo para escribir.

– R: No mucho, la verdad.

– P: De ahí que haya tardado tanto en que ‘El asunto don Simón’ haya visto la luz.

– R: No, eso es culpa de Rafa Pérez, conocido en los ambientes más noctámbulos de la ciudad con el sobrenombre de El Editor. Hemos quedado unas 50 veces para ver lo de la novela, pero siempre terminábamos más o menos afectados. El vino malo nos afecta bastante.

– P: ¿¡El vino malo!?

– R: Sí, suele ser más barato.

– P: Pero mucho antes de la pandemia, tenían ustedes intención de publicar ‘El asunto don Simón’.

– R: Sí, no insista hombre. Ya le digo que la culpa es de Rafael Pérez (a) el Editor y (a) Rabino.

– P: Bien, intentaremos centrarnos. No paramos de escuchar elogios sobre la novela. El personal se lo pasa bien.

– R: Claro, yo escribo para mí y para mis colegas. También para todo aquel que por hache o por be se haga con un ejemplar y lo lea. De alguna manera pasa a ser colega mío, o al menos protector, mecenas a pequeña escala.

– P: Pero además de divertida, la novela tiene mucha profundidad.

– R: Trato de diseccionar el mundo en el que vivimos. Mostrar lo que tenemos alrededor, en definitiva ser honrado conmigo mismo, permanecer asentado firmemente en el suelo. Y con los demás, no mentirles, que eso es cosa de políticos y otras gentes de mal vivir.

– P: Hay muchas referencias literarias, artísticas o filosóficas que se pueden escapar al lector poco atento.

– R: Sí, no pierdo la oportunidad de hacer referencias, pero no crea que lo hago por epatar o por quedar bien, sino porque me divierte. Cuando Palacios da un ciego y oscuro salto para dar a la rama alcance, está preparando el hurto del periódico en la notaría de don Hilario, que está en la plaza San Juan de la Cruz, que nos lleva al poema tras un amoroso lance. Hay un capítulo que es el Orlando furioso de Ariosto, y en otro se desarrolla el asalto de La Hipanyola a la cabaña de La Isla del Tesoro. Hay muchos más, pero no me acuerdo ahora. Igual habría que hacer una edición revistada, corregida y con notas a pie de página, pero eso mejor que lo hagan otros. Cuando yo ya no esté en este barrio ni en ninguno. De momento me quedo con los silencios y la tranquilidad como norma conductual.

– P: Pues la presentación de la novela no fue precisamente silencio ni tranquilidad para las casi 300 personas que allí se dieron cita.

– R: Hombre, de vez en cuanto hay que pasarlo bien.

– P: Tres horas y media para la presentación de un libro no es muy normal.

– R: Bueno, fue la presentación y de paso un poquito de fiesta, que no le viene mal a nadie.

– P: Se gastaría un dineral, pues usted siempre dice que huye de la subvención.

– R: Que va, vino todo el mundo gratis y la Peña no solo cedió el inmenso salón, sino que los profesores de cante jondo se unieron a la fiesta y protagonizaron toda la segunda parte del espectáculo. En cuanto a la subvención no es que esté en contra, es que no se utiliza correctamente y pasa a ser una auténtica perversión. La situación de Andalucía en todos los indicadores de bienestar social y calidad de vida así lo denuncian. Nos hemos pasado cuarenta años observando impasibles no ya escándalos tremendos que son un auténtico récord en el mundo de la corrupción española, sino que el amiguete sentado en la silla de la antesala del despacho oficial o la subvención que persigue publicidad o propaganda electoral es la que designa a dónde van los dineros. Lejos de utilizarse los presupuestos en mejorar las condiciones de vida de los andaluces, se ha estado mangoneando y tirando el dinero a espuertas. Así nos va.

– P: No tiene usted muy buena imagen de los políticos.

– R: Hay excepciones, pero desgraciadamente son eso, excepciones.

– P: Tampoco está exenta su obra de celebradas cargas de profundidad.

– R: Claro, ya le digo que intento diseccionar y mostrar los interiores de este momento que nos ha tocado vivir. El escritor tiene que ser notario de su tiempo. Las fantasías no me valen. Las desprecio tanto como a los malos políticos.

(Le llaman por teléfono y tiene lugar una conversación irreal y no solo porque solo escuchamos a una parte del diálogo, sino porque mezcla a Mozart con Schopenhauer, al Segundo Periodo Intermedio con el mineral de la faja pirítica de Huelva y al chocolate del Dioni con la torre Eiffel. Cuando termina la breve pero intensa conversación se nos queda mirando, como dándose cuenta de que no estaba hablando. Se pone serio, luego sonríe y nos pregunta de qué estábamos hablando. De su novela, le aclaramos. «Ah», dice, y ríe a carcajadas. Nosotros intentamos continuar).

– P: ¿Habrá más aventuras de Alicia Goles?

– R: Desde luego. En primavera, probablemente en marzo, tendremos en las librerías ‘Palacios, falsificador’. Estoy terminándola. Palacios se mete en un lío de falsificaciones y tráfico de obras de arte. Es un mundo desconocido que quiero abordar en esta nueva entrega. Doña Alicia y el señor Comisario hacen lo que pueden para desenredarlo. No te cuento más, pero es una road movie en realidad. Palacios no tiene coche ni carné de conducir, pero anda todo el día en el Damas para arriba y para abajo. Buena parte de la acción se desarrolla en Sevilla, aunque para no gastar dinero en pensiones, todos los días vuelve a Corvera. Es un ir y venir.

(Llaman al timbre y es Pilar Barroso. La pintora es una gran amiga del escritor. Viene de Portugal y le trae vino. Se abrazan y se largan a la cocina. Dos minutos después estamos bebiendo y comiendo al tibio sol de noviembre. Pongo la grabadora en la mesa y el escritor y docente la coge y la pone en un tiesto de albahaca lejos de mi alcance. «Cuando te vayas a ir la coges, verás lo bien que huele. Déjate de entrevistas y prueba este choricito picante, es del Alosno. El fiambre de oreja de cerdo se lo he copiado a Diego el de la Bohemia, no sé cómo no se me había ocurrido a mí antes». Y así acabó la entrevista, bebiendo vino. Después le echa las culpas a Rafa Pérez, El Editor).

La Peña Flamenca de Huelva cumple 30 años con una gran velada literaria y musical

Cientos de onubenses arropan al escritor onubense Bernardo Romero en la presentación de su nueva novela, ‘El asunto don Simón’

La Peña Flamenca de Huelva cumple este sábado la friolera de 30 años, justo el tiempo que ha transcurrido desde aquel 16 de octubre de 1991 en que naciera esta entidad onubense a la que tanto debe el flamenco y que tanto debe, al mismo tiempo, a ese arte propio de la tierra.

El 30 cumpleaños de la Peña ha venido precedido, además, de una gran velada literaria y musical, la que protagonizó en la noche de este viernes el reconocido escritor onubense Bernardo Romero, que presentó su última novela, ‘El asunto don Simón’, publicada por la también onubense Editorial Niebla.

El autor estuvo arropado por los cientos de onubenses que abarrotaron este espacio cultural y quisieron acompañar al polifacético e «inclasificable» escritor, tal y como lo definió la encargada de conducir el acto, la periodista, también onubense, Laura Brito.

Bernardo Romero habló de su novela, pero también de Huelva y de su gente, que es, en definitiva, de lo que trata esta obra, una publicación que pone ante los ojos del lector la vida misma de la ciudad, y todo ello desde el realismo, la ironía y el amor a la gente y a la humanidad, tres aspectos que se unen de una manera única y magistral en este cronista de su tiempo, como demostró el escritor durante su intervención, guiada por los periodistas Javier Chaparro y Raquel Montenegro.

Pero el público que se dio cita en la Peña Flamenca de Huelva no solo disfrutó de las siempre inteligentes, irónicas y divertidas intervenciones de Bernardo Romero. Los asistentes al acto también fueron deleitados por la actuación estelar de Antonio Herrera, la sin par Moni de Huelva, así como del compositor y músico César López Perea, autor del himno del Recreativo; y del guitarrista, poeta y filósofo sevillano Alejandro Martín, uno de los principales intelectuales del país.

El broche de oro de la velada lo puso la actuación de varios cantaores veteranos de la Peña Flamenca de Huelva, como Eduardo Hernández Garrocho, Juan Fernando González o Mario Garrido, entre otros, que pusieron bien alto el listó de esta institución señera onubense.

El acto organizado por la Peña Flamenca de Huelva sirvió además como jornada de puertas abiertas para todos aquellos interesados en conocer el modo, las maneras y los recursos de que dispone la entidad para sacar adelante sus proyectos de formación y de investigación, de salvaguarda de un patrimonio cultural que, con el fandango por bandera, incluye otros cantes que no por menos conocidos dejan de ser de gran interés.

Bernardo Romero presentará su nueva novela en una velada literaria y musical

La Peña Flamenca acogerá el próximo viernes la presentación de ‘El asunto Don Simón’ y actuaciones de La Moni y César López Perea, entre otras

El próximo viernes día 15 y a partir de las nueve de la noche tendrá lugar en la Peña Flamenca de Huelva una velada literaria y flamenca que unirá a artistas y escritores en su escenario. El acto será conducido por la periodista y profesora de Literatura Laura Brito y contará con varias actuaciones, entre ellas una de César López Perea, compositor y músico, conocido por su faceta de profesor de música y autor del himno del Recreativo; y otra del guitarrista Alejandro Martín el Filósofo, doctor en Filosofía con importantes premios literarios detrás y que recientemente ha traducido y anotado el cuarto de los volúmenes que Tecnos ha editado con las obras completas de Nietsztche.

El Filósofo, que estuvo ligado a la Peña varios años, será el encargado de acompañar a los directivos y profesores de cante jondo de la entidad Eduardo Hernández Garrocho, Juan Fernando González y Mario Garrido. La actuación estelar correrá a cargo de Antonio Herrera, la sin par Moni de Huelva, de la que se confiesa fan el protagonista de la novela que se presentará en el transcurso de la velada, El asunto don Simón, de la que es autor Bernardo Romero.

Dos periodistas que estuvieron vinculados a la ciudad de Huelva, Javier Chaparro y Raquel Montenegro, varios años al frente ambos dos del diario Huelva Información, serán los encargados de interrogar al autor de una novela que amparada en el género policíaco trata de diseccionar la vida y las costumbres de la gente corriente, una visión descarnada de lo que nos rodea, con cargas de profundidad directas a la línea de flotación de una realidad que escruta el autor con ironía y medidas dosis de humor.

La velada literaria organizada por la Peña Flamenca de Huelva es además una jornada de puertas abiertas para todos aquellos interesados en conocer el modo, las maneras y los recursos de que dispone la Peña para sacar adelante sus proyectos de formación y de investigación, de salvaguarda de un patrimonio cultural que con el fandango por bandera incluye otros cantes que no por menos conocidos dejan de ser en suma interesantes.

Bernardo Romero: «El auténtico Recre tiene su sede detrás del Palacio de Justicia»

El polifacético escritor onubense Bernardo Romero aborda en una entrevista diversos aspectos de su vida y de Huelva como el turismo, el Recreativo o su paso por la política durante los últimos años del franquismo, al tiempo que nos adelanta algunas pinceladas de su próxima novela

Alguna vez se le ha definido como hombre del Renacimiento y la idea que tenemos de ese término no está muy alejada de lo que conocemos de Bernardo Romero. Escritor, dibujante, diseñador gráfico, periodista, hostelero en tiempos de rocanrol y movidas que orilleaban el lado oscuro o profesor de Historia en las últimas dos décadas.

Menos conocidas pueden ser otras facetas suyas, como la de experto en turismo, labor que desarrolló lejos de las tierras que habita, aunque su Guía del Viajero por la Provincia de Huelva llegara a marcar un hito en el desarrollo turístico onubense o al menos propició que se dieran a conocer aspectos poco conocidos de la provincia.

También su relación con el cine o con el mundo de la política se fueron quedando atrás en el extenso currículo del autor de Huelva en su salsa o La cocina de Huelva, otra de sus pasiones, la que le llevó a ser con 30 años recién cumplidos el miembro más joven que haya ingresado en la Academia Andaluza de la Gastronomía y el Vino.

De todo ello hablamos con él en La Bohemia, un gran restaurante de Huelva y uno de los pocos lugares en el que se le puede encontrar. Sale poco, o eso dice, pero desde luego elige bien, no solo por los deliciosos manjares que cocina el gran chef de este establecimiento, Diego García Cassini, sino también por cómo nos atendió y dispuso todo para que pudiéramos tener esta conversación, de la que sale la primera de una serie de entrevistas a grandes personajes de Huelva que hoy iniciamos en Tinto Noticias.

Pregunta: Está usted encerrado, apenas se deja ver.

Respuesta: Sí, siempre he tenido más miedo que vergüenza. Pero de la pandemia esta no vamos a hablar, que me agobio (pasa a nuestro lado un señor con sombrero y camisa floreada, le grita, se acerca a la mesa alta en la que estamos, se abrazan, se desmascarillan y se besan). Un colega, de cuándo éramos jipis.

– P: Pues no se ve que le tenga usted mucho miedo al virus que digamos. Además, en tiempos complicados estuvo metido en política.

– R: Bueno, en realidad eran ya tiempos de la dictablanda, de la última, no la de Berenguer, pero parecida. El último franquismo fue fácil de driblar y propició que nos pudiéramos organizar en partidos, fundamentalmente de izquierdas, donde se pudo trabajar por la libertad y la democracia. Los del Régimen eran pocos y los pudimos rodear sin problemas. Los tiempos duros, la terrible represión, la muerte y el exilio, no los conocí, toda esa barbarie fue desapareciendo a medida que España intentaba integrarse en su contexto natural, el de los sistemas liberales democráticos. Los setenta fueron otra cosa y tampoco tiene tanto mérito. Incluso quedabas bien en tu entorno. Te veían como una especie de héroe, y ya si te trincaban los de la Brigada Político Social, pues para qué te voy a contar. Fueron tiempos intensos y divertidos. No me quejo, sino todo lo contrario, pero en todo caso contra Franco no se vivía mejor. El cambio de este país desde que llegó la democracia ha sido radical, de una España gris y pobretona hemos pasado a una España en color con unos indicadores de calidad de vida y bienestar social que, pese a quien pese, han mejorado una barbaridad.

– P: Pero en aquellos tiempos, que califica de dictablanda, a usted lo trincaron.

R: En la mismísima calle Concepción, con una mochila hasta las trancas de propaganda subversiva. Panfletos pidiendo amnistía y libertad creo recordar. No me pusieron una mano encima. Incluso me trataron con respeto. Uno de los policías que me escoltaban en la lechera (vehículo policial para el traslado de detenidos) me dijo que no me preocupara, que con el tiempo los de la o íbamos a ganar. Los de la o éramos, en sus escasos conocimientos de teoría política, los del PSOE. Por lo de la o de obrero, de la que parece que ya le va quedando poco. La vida, que te da sorpresas.

– P: Pues no se le ve muy escarmentado de su paso por la política.

– R: En absoluto, incluso he vuelto a tropezar en la misma piedra. Y queriendo además.

– P: Mesa de la Ría.

– R: En efecto, pero sobre eso preferiría ni hablar siquiera, no merece la pena. Un desastre.

– P: También ha sido usted empresario del ramo de la hostelería. Cuénteme cómo pasó.

– R: (El escritor se echa para atrás hasta casi caer del taburete en el que está sentado. Ríe a mandíbula abierta. Se nota que le hemos llevado a tiempos mejores o al menos más divertidos). Lo de los chiringuitos en la playa abiertos hasta el amanecer, los pubs y el rocanrol fue genial. Menos mal que tenía la cabeza peor que ahora, en caso contrario, con el dineral que ganaba entonces, si no me lo llego a gastar en una fiesta sin fin, habría acabado formando parte del sector empresarial, y eso es muy sacrificado. Yo he venido al mundo para disfrutar y para observar detenidamente cómo el mundo no para de dar vueltas. Es entretenido. Ocnos, encerrado en el Hades, no paraba de trenzar juncos para hacer cuerdas que su burra se comía sin remedio. Otros que se entretenían con poca cosa, el uno con el trenzado y la otra sin parar de comer. Intento imitarlos a ambos, al fin y al cabo somos grecolatinos, es nuestra cultura y nuestro momento. Date cuenta de que tras varios millones de años en la Tierra, el Homo más o menos sapiens vio en la aurora de dorados dedos el surgir de la civilización hace poco más de un par de milenios. Ayer como el que dice.

(Intentamos que nos cuente lo de la movida en los años setenta y primeros ochenta, antes de que «una luz», según él, le iluminara para conducirlo a las aulas universitarias. Pero eso pertenece al ámbito privado y por lo tanto «tendría que cobrar por realizar declaraciones», nos asegura la mar de serio. Del viaje a tierras sevillanas regresó con una licenciatura en Geografía gracias a la cual pudo profundizar en dos parcelas que le interesaron sobremanera: la meteorología y el turismo. Sobre este tema giraría buena parte de la conversación.

– P: ¿Qué razón hay para que Huelva sea la provincia litoral con un menor desarrollo turístico de toda España?

– R: Nunca hubo el menor interés en promocionar la provincia de Huelva, tal como se entiende por promoción, es decir, crear las condiciones óptimas para que el sector se hubiera podido desarrollar. Aquí se empezó la casa por el tejado. Llevan décadas tirando el dinero en una promoción absurda e institucional, tipo Fitur o Berlín, pero olvidaron o no cayeron en la cuenta de que es menester crear infraestructuras y por lo tanto el turismo de masas no se pudo desarrollar, aunque habría que añadir que afortunadamente.

– P: Ni el de masas ni el más elitista.

– R: Ese mucho menos. Esto es tierra olvidada, arrinconada. Le voy a poner un ejemplo: enlazar con la Vía de la Plata desde la nacional 435 estuvo en los programas electorales de las elecciones del 79. Han pasado más de cuarenta años y ahí está, nuevamente parada. Es como si estuvieran obsesionados en joder a Huelva. Mientras tengamos profesionales de la política que solo se ocupan de sí mismos, esto no avanza. Hacen falta políticos preparados y sin ataduras al sillón, con compromiso por mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos.

– P: ¿Tiene la marca Huelva posibilidades aún?

– R: No creo. El turismo de cercanías, lo que siempre se ha llamado veraneo, lo ocupa casi todo. Estamos muy atrás y además han surgido en los últimos años destinos mucho más competitivos. La costa adriática o el litoral sur del Mediterráneo, por poner un par de ejemplos cercanos. Si nos vamos a Asia o a América Central encontramos auténticas bicocas y al final todos los hoteles en el mundo están a un mismo vuelo de avión, tienen la misma pulserita, el mismo cuarto de baño y la misma recepción. El turismo de masas no busca calidad, sino precios bajos. Otra cosa sería haber procurado buscar a un tipo de turista como ese al que usted aludía, con mayor poder adquisitivo, que son los menos pero gastan mucho más y resultan más rentables al fin y al cabo. Pero eso nunca ha estado en el horizonte de los responsables políticos, más empeñados en el ladrillo cerca del mar que en desarrollar el sector como es debido, con infraestructuras.

– P: ¿Siempre los políticos tienen la culpa de todo?

– R.- Por supuesto, pero no son los únicos. Hay empresarios muy bestias que solo entienden de números. Hacen un tándem terrible entre unos y otros.

– P: Hablando de partidos, usted siempre fue muy recreativista.

– R.- Sí, y sigo siendo socio, abonado y accionista, pero no voy al estadio desde hace tres o cuatro temporadas. Es bastante desolador que un club de fútbol señero en España se haya convertido en un triste instrumento en manos de la clase política. Esta sociedad anónima desde luego no es el Real Club Recreativo de Huelva, ni tan siquiera es un club. Es eso, una sociedad anónima y, para más inri, municipal, es decir en manos de los intereses partidistas. Un desastre. Pero esto, como todo en la vida, incluida la muerte, tiene solución. El Real Club Recreativo de Huelva, el auténtico club, que tiene su sede detrás del Palacio de Justicia, debería recuperar su sección de fútbol aunque haya que militar en categorías provinciales. Que más o menos es donde vamos a acabar pero con la rémora de una deuda absurda de no se sabe bien cuántos millones de euros.

(El escritor vuelve a saludar a un grupo que al paso le grita algo así como «ole ahí el Agatacristi de Huelva». Se vuelve a levantar, se quita la mascarilla y todo son besos y abrazos. Los recién llegados parece que quieren seguir con la entrevista porque le preguntan por su próxima novela. Al regresar le hacemos la misma pregunta).

– P: ¿Qué proyectos tiene ahora en mente?

– R: El mismo de siempre, vivir y dejar vivir. Pero si se refiere a los aspectos literarios, ninguno.

– P: ¿A qué dedica entonces el tiempo libre?

– R: La lectura, el jardín, pintar garabatos y beber vino con mi editor. Solemos quedar para preparar la presentación de una novela que lleva ya un par de años esperando en la imprenta. Igual hasta hay que cambiar el formato del disco, o ya para cuando la publiquemos habrá sistemas informáticos nuevos no compatibles con el que se envió. Pero no logramos llegar a nada claro, la culpa la tiene el Chachi, porque el vino que nos ponen aquí igual está caducado, por eso se nos nubla la vista y el entendimiento. El resto del tiempo lo dedico a mis clases en el instituto, que en el fondo es de lo que vivo.

– P: Pues de la editorial Niebla nos aseguran que la nueva novela está ya al salir, incluso nos han adelantado el título, El asunto don Simón.

– R: Es una antigua novela, la primera de Alicia Goles. La terminé hará cuatro o cinco años y ya estoy con la tercera de la serie, pero no se va a publicar hasta que termine la pandemia o hasta que las vacunaciones nos lleven a esa inmunidad de rebaño por la que tanto suspiramos. No hay prisas porque no hay que llegar a ningún lado. La vida es estancia, no tránsito, pero eso lo explica Palacios en una de las novelas de la serie de Alicia Goles, de modo que si usted quiere saber más, compre las novelas.

– P: ¿Cuándo?

– R: Cuando salgan, obviamente

– P: Habrá que esperar.

– R: Hombre, no sea pesimista. Esta acabará como han acabado todas las epidemias que nos han acompañado a lo largo de la historia. Muchas más de lo que la opinión pública y las redes sociales puedan sospechar siquiera.

– P: Parece usted adivino, como Casandra Medina.

– R.- No, Casandra es una persona muy seria y no se dedica a las artes adivinatorias. Tiene una sólida formación y sabe de lo que habla, de ahí sus acertadas previsiones. Ella predice, no adivina. Otra cosa es su sentido del humor o su manera de ver las cosas, algo que obviamente no está al alcance de todo el mundo. En cierto modo me recuerda al mito clásico, a la otra Casandra, la que fue cegada por Apolo al no poder retirarle sus poderes adivinatorios, ya que se los había cambiado por ciertos favores sexuales, pero además de cegarla para que no viera lo que tenía delante de sus narices, el cabrón de Febo Apolo procuró que nadie la creyera. A esta Casandra Medina le ocurre lo mismo. Pocos la creen. No sé cómo sigue escribiendo de meteorología, debería hacer como yo, observar y callar, que estamos más guapos. Pasado mañana he quedado con ella y con Alicia Goles, que está cabreada porque escribo sobre ella pero no la dejo que lea lo que escribo y piensa que me lo invento todo. En fin.

(Se levanta, le pide al camarero que le apunte los cafés a los del periódico y el vino a su editor. Desde una mesa más debajo de la calle Rábida, se oye una voz: «Illoooo, Bernardoooo». Y don Bernardo Romero, todo un intelectual con la mascarilla elegantemente colgada de una oreja, cambia de bar, deja La Bohemia para irse a La Paka o al Azafrán. Para colmo el que le llama es su editor, Rafa Pérez, el mismo que nos ha contado que pronto verá la luz El asunto don Simón y que ya está liado con las pruebas de Palacios, falsificador, segunda novela que cuenta las aventuras y desventuras de Alicia Goles. Dos entregas que esperamos vean la luz en lo que resta de año y a las que seguirán otras si el escritor onubense opta por jubilarse de una vez y dedicarse a escribir, porque, como él mismo asegura, escritor es quien escribe y él mayormente lo que hace es leer. Leer, podar los rosales y hablar a sus alumnos de Cernuda, del Caravaggio o del anticiclón de las Azores, de lo que surja o de los que les apetezca ese día. Debe ser alucinante asistir a las clases de este niño que ya debería estar jubilado pero aún no sabe qué va a ser de mayor).

Fotos: Juan F. Caballero