El Rey de Marruecos reafirma las prioridades estratégicas

Su Majestad el Rey Mohammed VI presidió el 4 de noviembre de 2026 en el Palacio Real de Rabat, una sesión de trabajo dedicada al seguimiento de la etapa posterior a la finalización de las labores de la misión de las Naciones Unidas, tras la no renovación de su mandato por parte del Consejo de Seguridad de la ONU en su reunión celebrada el 30 de octubre de 2026.

Un comunicado del Gabinete Real indica que esta reunión se enmarca en la atención constante que el Soberano presta a la cuestión de la integridad territorial y la soberanía nacional, así como en su compromiso de preservar los intereses de los habitantes de las provincias del Sur, a la luz de los últimos acontecimientos registrados en este expediente en el seno de las Naciones Unidas.

En esta sesión de trabajo participaron la jefa de Gobierno, Fatima Zahra Mansouri; el consejero real Fouad Ali El Himma; el ministro del Interior, Abdelouafi Laftit; así como el general Mohamed Berrid, inspector general de las Fuerzas Armadas Reales y comandante de la Zona Sur.

Durante esta reunión, Mohammed VI recordó las grandes directrices establecidas en el comunicado del Gabinete Real del 30 de octubre. Estas se basan en tres prioridades fundamentales: la defensa de la integridad territorial du Marruecos, la preservación de su seguridad nacional y la protección de la estabilidad y la tranquilidad de las poblaciones de las provincias del Sur.

El Rey impartió sus Altas Instrucciones para que éstas directrices sean aplicadas con vigilancia y determinación por todas las instituciones pertinentes, cada una dentro del ámbito de sus competencias. Asimismo, hizo hincapié en la necesidad de preservar la dinámica de desarrollo económico y social de las provincias del Sur, especialmente mediante la continuación de los grandes proyectos estructurantes emprendidos en la región.

En el plano de la seguridad, el Soberano reafirmó el compromiso de Marruecos con el alto el fuego, precisando que este compromiso sigue siendo una constante de la política del Reino, independientemente de la finalización del mandato de la MINURSO. No obstante, señaló las deficiencias de la misión de la ONU en el control del cumplimiento de dicho compromiso y en el seguimiento de las violaciones constatadas.

Para acompañar esta nueva etapa, el Rey ordenó también el refuerzo del dispositivo institucional encargado de coordinar las operaciones relacionadas con la retirada de la misión de las Naciones Unidas. A tal efecto, la Oficina de Coordinación con la MINURSO, dependiente del Ministerio del Interior, se encargará de realizar el seguimiento y acompañamiento del proceso de retirada, en coordinación con las partes interesadas y con un espíritu de cooperación hacia la ONU.

El ámbito diplomático ha ocupado también un lugar central en las directrices reales. El Soberano ha reiterado el compromiso de Marruecos con sus obligaciones internacionales y con su doctrina diplomática, basada en la preservación de la paz y la promoción de la estabilidad, reafirmando al mismo tiempo que el respeto a dichos compromisos es inseparable de la defensa de la soberanía nacional.

Por último, Mohamed VI ha destacado la importancia de los avances diplomáticos logrados por el Reino en torno a su causa nacional. El reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara por parte de varios países amigos y hermanos constituye, según esta orientación, un logro fundamental que refuerza la posición de Marruecos en la escena internacional. Estos socios respaldan la iniciativa marroquí de autonomía como la única solución política capaz de poner fin de manera definitiva a este diferendo regional.

Mediante esta reunión, el Soberano establece el marco político, de seguridad y diplomático para la próxima etapa. Marruecos se propone abordar la fase posterior a la MINURSO con método y determinación, priorizando la continuidad de sus compromisos internacionales, la consolidación de los logros alcanzados y la defensa constante de su integridad territorial.