La aldea zalameña ultima los preparativos para sus días grandes de San Pedro y la Santa Cruz

A escasos días de inaugurar sus tradicionales fiestas patronales en honor a San Pedro y la Santa Cruz, los vecinos de Marigenta (Zalamea la Real) se han volcado en las tareas de conservación y embellecimiento de su entorno más sagrado, con brochas en mano para blanquear la ermita de la Cruz. Este pequeño y pintoresco núcleo urbano, que cabalga de forma magistral entre los paisajes abruptos del Andévalo y los relieves de la Cuenca Minera, se consolida como una de las paradas obligatorias del patrimonio rural onubense

La estampa comunitaria, dominada por el esfuerzo compartido entre los vecinos, anticipa la inminente llegada del primer fin de semana de julio, cuando la aldea rompa su habitual silencio para abrazar el reencuentro en honor a San Pedro y la Santa Cruz. Marigenta encarna a la perfección la resistencia cultural de los pequeños asentamientos rurales, un tesoro histórico que vertebra las dehesas y cuyo poblamiento oficial se remonta documentalmente, al menos, a las Ordenanzas Municipales de Zalamea la Real de 1534

El propio origen nominal de Marigenta es, en sí mismo, un monumento al relato oral. Historiadores y crónicas locales atribuyen su toponimia a una antigua pobladora medieval conocida popularmente como ‘María Gento’ o ‘María Genta’. Una hipótesis alternativa liga el nombre a una evolución lírica de la Virgen, bajo la denominación primigenia de ‘María Gentil’.  Más allá del misterio del nombre, la singularidad de Marigenta estriba en su arquitectura popular y su configuración como refugio de tradiciones ganaderas, agrícolas y textiles —con un histórico apego a la artesanía del lino— que han modelado el carácter hospitalario de sus gentes. Con un censo que oscila según la temporada, la aldea mantiene el orgullo intacto de sus raíces, sabiéndose un eslabón único de la geografía de Huelva. 

El Romero y la Cruz: El Corazón de las Fiestas 2026

El clímax de la identidad marigentera llegará el próximo fin de semana. El programa oficial de las Fiestas de 2026 arrancará el viernes 3 de julio con actividades tradicionales y de convivencia vecinal, dando paso el sábado 4 al esperado ‘Día del Romero’. Esta jornada revivirá la histórica y ancestral ‘Corta del Romero’ en la Estación de Berrocal, una tradición donde los mozos de la aldea demuestran su destreza. Este año, los máximos honores de Mozos recaerán sobre Javier Romero Torres y Helena Alonso Jiménez, quienes encabezarán la emotiva y tradicional Entrada del Romero a las 21:00 horas, acompañados por los sones de la vibrante Charanga Pimentada Brass Band. 

El domingo 5 de julio se consagrará a la devoción con el Día de San Pedro y la Santa Cruz. La solemne Santa Misa y la posterior procesión por las calles de la aldea marcarán la jornada. Las veladas del viernes y sábado contarán además con el despliegue musical de la Orquesta Zafiro y las sesiones de DJ Martínez en la Plaza Nueva, prometiendo noches de reencuentro y “buen rollo” para locales y visitantes. 

Un hito contemporáneo: La espiritualidad de las Hermanas de Belén

El patrimonio de Marigenta no solo mira al pasado, sino que sigue escribiendo páginas en la actualidad. Recientemente, se ha puesto el foco en la aldea tras el asentamiento en la misma de la Familia Monástica de Belén. Cinco religiosas contemplativas han elegido la paz profunda y el aislamiento absoluto de los campos marigenteros para levantar el futuro Monasterio de Nuestra Señora de la Bondad de Dios. Un testimonio vivo de que el magnetismo de esta tierra, que cautivó en su día al mismísimo comunicador Jesús Quintero, sigue plenamente vigente. 

Si te apasiona descubrir los encantos ocultos y silenciosos de nuestro territorio, no te pierdas el viaje a Traslasierra: el refugio blanco de El Campillo donde el tiempo se detiene, o nuestro paseo por El Membrillo Alto: el latido de la dehesay el curioso trazo de la sencillez, dos crónicas esenciales de esta serie patrimonial dominical. Historia viva arraigada al territorio.