La situación de una calle de Zalamea puede llegar a la Justicia en 10 días

Los vecinos presentarán una denuncia si no tienen una respuesta inminente a sus reivindicaciones

La situación de la calle Crucecitas de Zalamea la Real, situada entre la carretera nacional 435 y un taller de reparación de vehículos, será denunciada ante la Justicia a principios de marzo si el Ayuntamiento no atiende antes las peticiones realizadas el pasado mes de junio por la plataforma de vecinos de esta vía.

Así lo acordó recientemente, por unanimidad, la citada plataforma, que reivindica, por un lado, una serie de medidas para mejorar la seguridad de los vecinos, y por otro, que se paralice la actividad de la estación base de telefonía situada en la zona, que carece a su juicio de licencia desde que la instalaron en el año 2000.

En el primer asunto hay, según la plataforma, un «conflicto de intereses» y una «más que evidente desidia y dejadez municipal», mientras que en el segundo se produce, añaden, la «posible comisión de un delito de prevaricación».

Las propuestas de la plataforma fueron trasladadas al Ayuntamiento el pasado 26 de junio a través de un escrito en el que el portavoz del colectivo, Juan Francisco Domínguez Romero, en representación del mismo, solicitó una serie de medidas a la institución municipal, como la instalación de un paso de peatones, el arreglo de las aceras y actuaciones en materia de tráfico.

«En la calle hay un solo paso de peatones situado a unos 30 metros de distancia del acceso por la Carretera Nacional 435, teniendo que transitar los peatones por delante de un taller donde existe una entrada y salida de vehículos y, posteriormente, pasar por diversos desniveles en el acerado para llegar al citado paso de peatones», señaló Domínguez.

Además, el portavoz de la plataforma indicó que, desde 2018, cuando «pintaron de color gris los bordillos amarillos existentes en las aceras de la entrada a la calle por el acceso de la Carretera Nacional 435», se puso en un «innecesario riesgo de accidentes de tráfico» a todos los vehículos que quieran acceder a la calle, ya que, al poder estacionar más vehículos, la entrada «se tapona», indicó.

En cuanto hay «un solo coche parado en el semáforo de la calle, los vehículos que tratan de acceder desde la Nacional 435 se tienen que quedar parados en mitad de la carretera, ya que no tienen espacio físico para poder pasar, con el consiguiente riesgo de accidentes de tráfico que ello implica», continuó Domínguez.

De otra parte, el portavoz del colectivo incide en que «las personas que transitan por la calle tienen que sortear todo tipo de dificultades, las cuales provocan situaciones de riesgo. Un claro ejemplo es el pésimo estado de dejadez y abandono de las aceras, carentes de muchas baldosas, así como también la baranda de la parte baja, que está suelta, y que ya le faltan varios tramos que han desmontado y no han sido repuestos», agrega.

Por ello, desde la plataforma solicitan al Ayuntamiento que, «antes de que ocurra algún accidente o desgracia», se arreglen las aceras, se ponga el paso de peatones solicitado en 2013 en un lugar seguro para las personas, se pinten los bordillos de la parte baja de la calle de color amarillo y se coloquen tanto las señales verticales del límite máximo de velocidad establecido para la población, que «fueron solicitadas a la anterior corporación hace ya varios años», como la señal de giro obligatorio al mismo nivel que había en la entrada de la calle.

Además, el colectivo reclama que «se trate con el propietario el asunto de la antigua casa en ruinas que está al final la calle, casa que carece de techo y de algunas paredes y que está a punto de caerse por el evidente abandono», advierten.