No existe ningún inculpado ni condenado por la muerte de ambos tras todo este tiempo
Este miércoles, 27 de abril, se cumplen nueve años del doble crimen de Almonte, en el que fueron asesinados un padre y su hija de ocho años en el domicilio familiar en 2013. La familia de las víctimas sigue «recordando» a la justicia que «tiene una deuda pendiente con la memoria de ambos», al no existir a día de hoy ningún inculpado ni condenado por las dos muertes.
El único encausado por estos hechos resultó absuelto tras un veredicto del tribunal del jurado de no culpabilidad y con tres sentencias absolutorias.
Ante esto, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de La Palma del Condado ordenó la reapertura de la causa tras ratificar el Tribunal Supremo la absolución del único acusado, al tiempo que un nuevo equipo de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil se puso al frente de la nueva investigación.
Las pocas expectativas de la familia de las víctimas están puestas en el trabajo pericial que se realice para analizar la manta con la que estaba tapada la menor.
No obstante, el Juzgado de Instrucción número 1 de La Palma del Condado acordaba el pasado mes de diciembre la prórroga por otros seis meses más de la instrucción por el procedimiento del caso.
Asimismo, en el marco de la instrucción, el Instituto Nacional de Toxicología informaba de que continuaba en curso el análisis de la manta que cubría a la menor y que no fue estudiada con anterioridad, toda vez que precisaba que se han obtenido «un elevado número de muestras».
Según recogía en el auto, la prórroga del plazo finalizará el 29 de julio de 2022 «sin perjuicio de que pudieran acordarse nuevas prórrogas si ello resultase necesario».
«DEUDA PENDIENTE CON SU MEMORIA»
Así, en esta fecha tan señalada, los familiares de las víctimas, en un comunicado remitido a Europa Press, han recordado a la Justicia «que tiene una deuda pendiente con la memoria y dignidad de ambos». «Han transcurrido nueve años de los viles asesinatos de María y Miguel Ángel sin que la Justicia haya proporcionado el más mínimo aliento para con su memoria y dignidad», sostienen en su escrito.
Así, la familia considera «triste y lamentable» que continúen abocados en tener «que reclamar una cuestión que de por sí el propio sistema judicial debería zanjar para resarcir el honor de unas víctimas que jamás debieron atravesar por tamaña tragedia».
«Mientras las muertes violentas de María y Miguel Ángel sigan impunes el aldabón en la puerta de la Justicia no dejará de sonar por mucho que mire hacia otro lado», han continuado.
Por ello, en el escrito aseguran que «la desesperación se adueña de las familias cuando contemplan que el tiempo transcurre y un doble asesinato tan cruel y dantesco queda sin solución».
En este punto, lamentan que tras otro más «se ven obligados a resignarse sin alternativa alguna, sin respuestas y lo peor de todo, el olvido por parte del sistema de las verdaderas víctimas».
A tenor de ello, recuerdan que el «tiempo pasa y qué hay de María y Miguel Ángel», por ello, se preguntan de manera retórica «cómo puede ser que un ser angelical y su padre sean asaltados de manera terrible en su hogar y sus vidas sean cercenadas a manos de un horrendo y despreciable», toda vez que han criticado que sus familias obtengan por respuesta «es lo que hay» y «confórmense con lo dictaminado porque otra cosa no os queda».
Ante esto, entienden que «asumir esta resolución es un nuevo crimen para unas familias que difícilmente, por no decir imposible, puedan recobrar la normalidad el resto de sus vidas», por lo que sus fuerzas se «diluyen en medio de un desierto donde pregonamos sin ser escuchados, sin ser atendidos. La solución no existe».
En este punto, «los intentos son abortados y el sistema nos dice que pasemos página como si lo que hubiésemos sufrido fuera el robo de una bicicleta», al tiempo que califican «la callada y la indiferencia del sistema como respuestas» son «tan crueles como los mismos arrebatos sufridos», por lo que «la impotencia generada consume las fuerzas como la llama de una vela, de manera lenta e irreparable».
Ante todo este pesar, la familia aguarda «como única esperanza la respuesta del Instituto Nacional de Toxicología ante el análisis de la manta que cubría el cadáver de nuestra pequeña María». Esta es «la única esperanza y baza material» para ello, y aun así «habrá que ver la reacción de la propia Justicia».
«El tiempo pasa y la memoria de María y Miguel Ángel continúa viva únicamente en el corazón de sus familias y de todas aquellas personas de bien que tienen la sensibilidad mínima para considerar que es imposible como ser humano deshacerse en su pensamiento de unos terribles asesinatos que por mucho que la Justicia se empeñe en olvidar, mancharán su cara como están manchadas las calles de Almonte por las pisadas sanguinolentas de su asesino», finaliza el comunicado.