El cementerio de Nerva acoge este viernes el estreno de ‘Al otro lado del muro’, una estremecedora representación dramática que rinde homenaje a las víctimas de la represión franquista

El viernes, 6 de noviembre, a las 17:30 horas, el cementerio de Nerva acogerá el estreno de Al otro lado del muro, una representación dramática escrita y dirigida por el dramaturgo local José Gregorio Prieto. La iniciativa, organizada por el Ayuntamiento de Nerva en el marco de los actos conmemorativos del Día de Recuerdo y Homenaje a las Víctimas del Golpe Militar, la Guerra Civil y la Dictadura, traslada la creación teatral a un escenario de alto valor simbólico para rendir tributo a quienes sufrieron la violencia política del periodo.

Tal y como explica Prieto a Tinto Noticias en una entrevista, no escribe esta obra desde la distancia del pasado o de casos lejanos, sino que se enfrenta al papel cuando desgranó Al otro lado del muro desde el desgarro de quien lleva esas cicatrices cosidas a su propia genealogía.

Para José Gregorio Prieto, asumir la autoría de esta obra ha sido mucho más que un compromiso profesional o artístico. Es la segunda ocasión en la que el dramaturgo decide adentrarse en la represión franquista, un terreno en el que la creación dramatúrgica se confunde inevitablemente con la propia biografía. “Es una historia inspirada en la represión franquista, un tema queme toca de lleno. Me he inspirado en muchas historias que conozco; de hecho, a mi abuela la raparon y le dieron de beber aceite de ricino, y a mi abuelo lo llevaron en el camión”.

Las palizas, el rapado de pelo a las mujeres y las ejecuciones no son para el director sucesos lejanos, sino antecedentes familiares directos que marcaron su entorno personal. Abordar este periodo implica para él “recuperar la memoria de estas personas y convertir el testimonio histórico en un ejercicio de responsabilidad compartida”.

La propuesta escénica traslada al espectador al encierro en una celda. Dos personas represaliadas, un hombre y una mujer, habitan espacios contiguos. Separándolos, un muro infranqueable; uniéndolos, la urgencia vital de la palabra y el latido común del desamparo. Según ha explicado el autor “La obra está basada en una cárcel, con personas represaliadas. Y a través de un muro mantienen una conversación. Hablan del miedo, de la nostalgia, del ruido que oyen fuera, de los camiones”.

Ese ruido sordo de los motores que se aproximan en mitad de la noche, presagio de los paseos y las ejecuciones, funciona como una amenaza latente que sacude la escena. Sin embargo, en medio del horror, la voz humana logra imponerse. El muro deja de ser solo piedra para convertirse en el único canal de refugio, en el puente sobre el que dos almas suspendidas entre la vida y la muerte comparten sus temores, el amor por los suyos y los recuerdos de un mundo que se desmorona al otro lado.

Adentrarse en la memoria histórica en tiempos convulsos requiere no solo sensibilidad artística, sino también un firme coraje personal. Prieto no oculta las dudas y reticencias que a menudo asaltan a un creador al tratar temas que aún despiertan susceptividades o viejos prejuicios. “Me baso en hechos reales. A veces me da miedo señalarme con ciertos temas, pero ahora más que nunca hay que ser valientes”. Prieto ha indicado que la obra “es muy dura, pero también emocionante. Necesitamos que estas historias y estas personas se recuerden, que no se olviden”.

Esa valentía se materializa sobre las tablas gracias a la labor actoral de Javier y Pilar, los encargados de prestar su piel y sus gargantas a los dos protagonistas. Prieto resalta emocionado el trabajo del elenco: “Los actores, Javier y Pilar, son magníficos. Espero llegar al corazón de la gente con esta obra”.

Un acto de justicia emocional

El estreno de Al otro lado del muro va mucho más allá de la representación teatral convencional. El montaje busca agitar la empatía del espectador y “devolver la dignidad a quienes sufrieron el horror del encierro y el olvido”.

El teatro se convierte así en un artefacto de resistencia contra la desmemoria. Al cruzar el umbral del cementerio de Nerva, las palabras de Prieto y la entrega de sus actores no pretenden abrir viejas heridas, sino sanar aquellas que permanecían ocultas tras el muro del silencio.