Una de las funciones que queremos desarrollar en el Archivo Histórico Minero de la Fundación Río Tinto (AHMFRT) es la difusión cultural de los Archivos, como estrategia de acción implicada para la asunción colectiva de los valores del patrimonio, identidad, conocimiento y memoria.

Para ello estamos preparando un programa de educación patrimonial permanente que estaría dirigido por una parte a la ciudadanía en general de la Cuenca Minera y por otro lado a los colectivos educativos, para abrirles el archivo y enseñar el método archivístico y algunas técnicas de trabajo utilizadas para la organización y conservación de los documentos, pero sobre todo, donde archivos y documentos sean entendidos como instrumentos didácticos.

Mientras definimos el proyecto, ya estamos poniendo en práctica esta experiencia didáctica. Ayer, 20 de febrero, tuvimos la 1ª visita del 2º curso del Bachillerato de Humanidades del I.E.S. “Cuenca Minera”. Para hacerla más eficaz, dividimos el curso en dos grupos de 11 y 10 alumnos, que visitarían el archivo en distintos días.

La visita comenzó, para romper el hielo, entrando en contacto con documentos de extrema complejidad, para que pudieron comprobar la dificultad de enfrentarse a la lectura de algún tipo de letra, como la gótica, que les fue mostrada con un facsímil del Privilegio del rey Don Pedro I el Justiciero, a la ciudad de Sevilla de 1351, donde es imprescindible el conocimiento de Paleografía como ciencia auxiliar de la Archivística. Pero rápidamente le quitamos el miedo ya que la mayoría de los documentos del AHMFRT son de la edad contemporánea por lo que son de fácil lectura.

Conocieron el proyecto archivístico del AHMFRT de primera mano y aprendieron algunos de los métodos de organización de archivos. Hicieron prácticas y ejercicios relacionados con los instrumentos de descripción que siguieron realmente muy interesados. Después trabajaron y conocieron las distintas tipologías documentales, con documentos originales (Documentación cartográfica, documentación en imagen, ideográfica, documentos especiales, los novísimos soportes, etc.), y algunas copias de los primeros documentos relacionados con las minas de Rio Tinto como el informe de Diego Delgado de 1556 con letra humanística.

Y la sorpresa final, la más emotiva, se produjo cuando se les pregunto a los alumnos si sus antepasados habían trabajado en las minas. Evidentemente contestaron todos que sí, y cuando descubrieron que todos tenían una relación efectiva directa con los documentos del archivo la percepción de estos alumnos cambió. De repente un patrimonio documental que se les antojaba ajeno, empezaba a formar parte de su historia, la vida de sus bisabuelos, abuelos, padres, estaban recogidas en aquel archivo, que algunos antes no sabían ni para que servía. De la sorpresa pasaron al interés, y todos quisieron saber el legajo donde estaban conservados los documentos relacionados con la vida laboral de sus familiares y todos preguntaron numerosas cuestiones.

En fin, para el AHMFRT, es una experiencia muy positiva, la de implementar programas de “aprender fuera del aula”, desarrollando cuestiones patrimoniales prácticas, y esperamos que haya servido para incrementar el interés de un colectivo fundamental para el reconocimiento del patrimonio documental minero.

Artículo de Juan Manuel Pérez López, director del Archivo Histórico Minero de la Fundación Río Tinto