La familia reclama una alternativa viable que permita su desplazamiento a los institutos de Riotinto o Nerva
Una madre de la localidad de El Campillo ha decidido presentar “una queja formal” ante la Junta de Andalucía para reclamar una solución urgente que permita a su hija menor de edad continuar sus estudios de FP de grado medio en el instituto. La familia denuncia que la menor se enfrenta a una seria traba de acceso a la educación al no disponer de opciones de transporte público para acudir a los institutos cercanos, situados en Riotinto y Nerva, ubicados a 3 y 6 kilómetros de distancia, respectivamente.
El problema viene provocado por la falta de cobertura en la red de desplazamientos de la zona, que viene mermándose cada año. Así lo ha recogido la madre de esta menor en sus redes sociales, donde ha lamentado que “en el pueblo donde vivimos, El Campillo, nos encontramos ante una situación en la que cada vez resulta más complicado que siga con sus estudios”. Y esto se debe a que “no disponemos de transporte público en horario lectivo y se nos prohíbe un trasporte escolar gratuito por el hecho de cursar un FP grado medio. Según comentan, por ser enseñanza post obligatoria”, detalla la progenitora en su escrito.
Esta barrera deja al descubierto una marcada desigualdad respecto a otras modalidades educativas postobligatorias, como el bachillerato, dentro de la misma zona. “¿Por qué una niña de 16 años que quiere estudiar un FP grado medio no tiene derecho a trasporte escolar y si quiere estudiar bachillerato sí, si ambas son post obligatorias? ¿Tenemos que dejar de trabajar para poder llevarla a su horario lectivo? ¿De verdad una chica de 16 años tiene que irse a vivir fuera de casa para poder estudiar?”, se pregunta la afectada.
La situación resulta insostenible para el entorno de la menor al carecer de alternativas públicas para desplazarse de forma diaria. “No estamos hablando de que mi hija pueda coger un autobús cada mañana, desplazarse a otra localidad y volver a casa por la tarde. Ese transporte no existe. Y cuando no hay transporte público, las posibilidades de una familia no son las mismas que las de alguien que vive en una ciudad con conexiones de autobús o tren. Por eso considero que no se puede plantear una solución sin tener en cuenta la realidad del lugar donde vivimos”, manifiesta.
Ante el escenario de tener que contemplar la salida de la estudiante del hogar familiar, la madre subraya que “mi hija tiene 16 años. Es menor. Para muchas cosas todavía depende de nosotros. Y, sin embargo, en esta situación parece que se da por hecho que puede marcharse a vivir fuera de casa para continuar sus estudios o dejar de estudiar”. Del mismo modo plantea: “¿Y qué pasa con las familias que vivimos en zonas donde no hay transporte público? ¿Tenemos que asumir que nuestros hijos deben separarse de su familia para poder estudiar?”.
Frente al expediente abierto en la Administración, la madre insiste en que no solicita un trato preferente, sino el análisis particularizado de su realidad. “No estoy pidiendo privilegios. No estoy pidiendo que se incumpla ninguna norma. Estoy pidiendo que se estudie nuestro caso y que se tengan en cuenta todas las circunstancias. Que se escuche a la familia. Que se tenga en cuenta que estamos hablando de una menor. Que se tenga en cuenta dónde vivimos y la falta de transporte público. Y que se busquen alternativas antes de plantear una solución que supone un cambio tan importante en la vida de una chica de 16 años”, sostiene.
“Detrás de ese expediente hay una niña de 16 años que simplemente quiere poder estudiar sin tener que alejarse de su casa porque donde vivimos no existe un transporte público que le permita desplazarse”, concluye la madre.




















