Investigadores del Hospital de Riotinto demuestran que la deficiencia de yodo en las embarazadas afecta a la calidad de la leche materna

Aseguran que aún se conoce poco sobre los beneficios que otros compuestos aportan al desarrollo del bebé

Un equipo de investigación de la Universidad de Huelva y el Hospital de Riotinto ha confirmado que existen hasta 31 compuestos nutricionales de la leche que se ven alterados por unos bajos niveles de yodo en la madre en el momento del parto, como el selenio o el zinc, fundamentales para el desarrollo neurológico del bebé. Establecen así una clara relación entre el aporte de este elemento durante el embarazo y la posterior transmisión de nutrientes durante la lactancia.

Según ha indicado la Fundación Descubre en una nota de prensa, este trabajo demuestra la importancia del yodo en la producción de una leche materna que provea de todo lo necesario al lactante. En este sentido, han indicado que algunos elementos, como el hierro o el ácido fólico, forman parte de los suplementos que cualquier mujer debe incorporar a su dieta durante el embarazo pero que, sin embargo, «aún se conoce poco sobre los beneficios que otros compuestos aportan al desarrollo físico y neurológico del bebé».

En esta línea, los expertos profundizan en los procesos metabólicos que pueden verse afectados ante la falta de alguno de esos elementos no tan conocidos.

Así, en el artículo ‘Iodine deficiency disturbs the metabolic profile and elemental composition of human breast milk’, publicado en la revista Food Chemistry, desarrollan por primera vez el análisis metabolómico de la leche materna ante un déficit de yodo de la madre. Este examen minucioso que determina qué compuestos se ven alterados, ha confirmado que esta carencia provoca que la leche sea también deficitaria de otra serie de elementos fundamentales para el correcto desarrollo del bebé.

El estudio ha consistido en el análisis metabolómico que caracteriza las moléculas pequeñas del organismo, los metabolitos, y cómo se comportan. La metabolómica ofrece información sobre lo que ha ocurrido o está ocurriendo en un momento exacto, no como la genética, que plantea lo que podría suceder.

Con esta técnica se puede conocer también la influencia de alguna sustancia específica en la aparición o desaparición de otros compuestos, establecer biomarcadores que permitan un diagnóstico efectivo o monitorizar modificaciones que se producen tras algún tratamiento. Además, se han encontrado relaciones directas con el análisis combinado de minerales como el selenio, cobre, zinc, hierro y manganeso.

En el caso de este trabajo, se ha realizado el análisis simultáneo de miles de metabolitos en busca de cambios para cuantificar la diferencia de estas moléculas entre madres con déficit de yodo y otras con los niveles normales.

«Con el estudio metabolómico conocemos qué ocurre en un momento concreto. Es decir, determinamos la información del último mecanismo de acción de los compuestos: genes, proteínas y metabolitos. Así tenemos una información más real de lo que medimos», ha indicado la investigadora de la Universidad de Huelva Tamara García, autora del artículo.

Yodo para tener buena leche

Tras conocer los niveles de yodo en el momento del ingreso hospitalario para dar a luz, se seleccionaron a 40 mujeres, la mitad con niveles normales y la otra mitad con déficit. 48 horas después del parto, se tomaron muestras de leche materna. Las mujeres participantes en el estudio estaban sanas, era su primer parto y no existían complicaciones perinatales ni ninguna patología infantil.

Los resultados de la investigación han confirmado que la concentración de selenio, zinc y cobre era significativamente menor en el grupo con deficiencia de yodo. Estos minerales pertenecen a diferentes vías metabólicas que afectan al aporte de moléculas importantes de la madre al hijo mediante la lactancia, como los glicerofosfolípidos, compuestos involucrados en el neurodesarrollo.

Así, demuestran que la deficiencia de yodo afecta negativamente a las principales vías metabólicas, es decir, a la asimilación de compuestos por el organismo. Concretamente, han encontrado diferencias en el metabolismo de los lípidos, fundamentales en el mantenimiento de las membranas celulares y para la supervivencia de las células, y en el ciclo de los aminoácidos, presentes en las proteínas y con un papel clave en casi todos los procesos biológicos, ya que funcionan como vínculo para llevar nutrientes al cuerpo.

También existe una desviación en el ciclo de los ácidos tricarboxílicos, fundamentales en la respiración celular, y en la glucólisis, principal ruta para el metabolismo de la glucosa y la obtención de energía inmediata.

Según ha indicado la Fundación Descubre, esta publicación abre nuevas vías para estudios destinados a profundizar en los componentes beneficiosos que incluye la leche materna y que contribuyen a mejorar la salud y el desarrollo de los lactantes.

El trabajo ha sido financiado mediante los proyectos ‘Especiación química, metabolómica y microbiota para el estudio de la interacción materno-infantil a través de la leche materna y otras muestras biológicas’ y ‘Especiación Quiral de Yodo en Leche Materna Humana Mediante Espectrometría de Masas Orgánicas e Inorgánicas. Impacto en la Microbiota del Recién Nacido e Influencia de Compuestos Orgánicos Persistentes’ de la Consejería de Transformación Económica, Industria, Conocimiento y Universidades.

También por el de ‘Estudio ómico y metaómico del efecto de los contaminantes a través del eje microbiota intestinal-cerebro. Del modelo animal al celular (Mamomics)’ y ‘Biología de sistemas de la señalización en microorganismos’ del Ministerio de Ciencia e Innovación y el Programa Operativo plurirregional de Economía basado en el conocimiento de la Unión Europea.