Isabel Naylor da nombre a una sala de la Casa 21 de Bella Vista

La Fundación Río Tinto rinde homenaje a una «figura fundamental en la transmisión del legado británico de Huelva»

Uno de los espacios más singulares de la ‘Casa 21’ del barrio de Bella Vista de Minas de Riotinto lleva desde este viernes, 3 de mayo, el nombre de Isabel Naylor. Fundación Río Tinto (FRT), propietaria del citado inmueble, muestra así su reconocimiento a la figura de esta antigua vecina del barrio inglés, recientemente fallecida en Huelva, sin cuya aportación no habría sido posible recrear el modo de vida de sus habitantes a finales del siglo XIX y principios del XX, tal y como han recalcado desde la propia Fundación.

Los seis hijos de Isabel, Carmen, Cinta, Lucía, Alfonso, Carlos y Gladys Méndez Naylor, han asistido a un sencillo acto en el que se ha descubierto una placa con el nombre de su madre y la leyenda ‘In loving memory’, situada en la puerta de paso al comedor. Los familiares de Isabel Naylor han estado acompañados por el director general de Fundación Río Tinto, José Luis Bonilla, y los directores del Museo Minero y del Archivo Histórico de la Fundación, Aquilino Delegado y Juan Manuel Pérez.

La ‘Casa 21’, sección etnográfica del Museo Minero, es uno de los principales atractivos del Parque Minero de Riotinto. Cuando FRT decidió la musealización de la casa para retrotraerla al estado más parecido al de su construcción hacia 1883, se tomó contacto con Isabel -siempre dispuesta a colaborar con todo lo relacionado con el patrimonio británico-, que además de residente del barrio en los años 40 del siglo XX aportó sus conocimientos de los años vividos en Inglaterra. «Ella cogió un cuaderno –recuerda Aquilino Delgado- y fue pegando fotos de revistas de decoración británica, indicando los elementos que había que instalar en las habitaciones de la casa desde el salón, comedor, dormitorios, cocina, etc.».

Siguiendo sus consejos se adquirió el 80 por ciento del mobiliario, llegándose a construir otros como el reposapiés de la chimenea del salón al no ser posible encontrar uno original. «Su única petición –comenta el director del Museo- fue montar personalmente la mesa del comedor para el tea time. Para ello donó la vajilla de té completa, tetera, cubre tetera y cubertería. Desde entonces la mesa sigue igual que ella la dejó en 2005. Cada vez que se limpia se vuelve a colocar del mismo modo». Precisamente por ello el homenaje de este viernes ha tenido lugar a las cinco, tradicional hora del té. Además de los elementos del comedor, Isabel donó mobiliario para otras dependencias de la casa, así como láminas y libros originales para el salón.

Fue igualmente importante su colaboración con proyectos del Archivo Histórico de FRT. Su director, Juan Manuel Pérez, recalca que Isabel tenía debilidad por Riotinto, «desde que su padre Thomas Liddle Naylor empezara a trabajar en 1942 como ingeniero mecánico en Talleres Mina. Se sentía muy orgullosa de su padre, le encantaba regodearse con los certificados conservados en el archivo de todas las empresas en las que trabajó. A Isabel le encantaba recibir cada año a la Esquila en el club de Bella Vista donde había crecido y vivido su primera juventud hasta los 23 años, cuando se traslada a Huelva por el nombramiento de su padre como Jefe de Talleres Huelva en 1955».

Desde este viernes, esta «gran mujer», como la califican desde la Fundación, es recordada con la placa conmemorativa en su «barrio inglés» como homenaje a su «sensibilidad cultural para la salvaguarda del patrimonio y el conocimiento de la historia onubense. Siempre preocupada por el entendimiento y convivencia de las dos culturas, supo armonizar –dice Juan Manuel Pérez- su patriotismo británico, heredado de su padre, con su amor a la tierra onubense que la vio nacer. Nadie como ella supo aunarlas, con actos como depositar cada año las flores en la tumba del soldado William Martin, que le mereció la obtención de condecoraciones como la ‘Medalla de Huelva’ y la ‘Medalla extranjera del Imperio Británico'».

Riotinto llora la muerte de Isabel Naylor

Fallece la mujer que dejaba flores en la tumba de William Martin, que hace unos años fue nombrada socia honorífica del Club Inglés ‘Bella Vista’ de Riotinto, pueblo al que volver «me da años de vida», decía

No nació en Minas de Riotinto, pero era una riotinteña más, hasta el punto de que siempre decía que sus mejores momentos los pasó en Riotinto y que volver a este pueblo le daba más años de vida. Se trata de Isabel Naylor, la mujer que cuidaba y dejaba flores en la tumba de William Martin -‘el hombre que nunca existió’- y sin duda una de las personas más entrañables de la historia reciente de la provincia de Huelva, que ha fallecido este domingo en su casa de la capital onubense a los 86 años de edad.

Naylor deja un gran vacío en Riotinto, pueblo al que llegó en los años 40, cuando su padre, de nacionalidad inglesa, empezó a trabajar en las minas de Riotinto como jefe de Locomotoras, tras lo que se marchó con su familia a Huelva en el año 56 al ser trasladado su padre a los talleres que la misma compañía minera tenía en la capital onubense.

Desde entonces, Isabel Naylor nunca ha perdido su vinculación con Riotinto, municipio al que visitaba a menudo y en el que hace unos años fue nombrada socia de honor del Club Inglés de Bella Vista en un acto en el que fue presentada por su gran amigo el riotinteño Rafael Cortés, quien recuerda cómo la propia Naylor siempre decía que «venir a Riotinto me da más años de vida», así como que «mis mejores tiempos fueron los que pasé en este pueblo».

Uno de los momentos que Naylor no quería perderse era cuando la Esquila se presentaba precisamente ante el club inglés. Siempre que podía, acudía al pueblo por esas fechas con sus hijos y nietos y se quedaba en la propia barriada inglesa en la que vivió cuando residía en la localidad.

Además, tal y como también recuerda el propio Rafael Cortés, Isabel Naylor colaboró en todo lo que pudo, aportando objetos ingleses, con la Casa 21 de Bella Vista, que actualmente forma parte del Parque Minero de Riotinto que gestiona la Fundación Río Tinto, al tiempo que siempre ayudó a historiadores e investigadores que han escrito sobre la presencia inglesa en Riotinto y en toda la provincia.

En Huelva ha destacado fundamentalmente por la labor callada que hizo durante décadas dejando flores cada año en la tumba de William Martin, una labor que fue iniciada por su padre en los años 40. Isabel lo acompañó desde pequeña y continuó con este gesto desde los 18 años hasta este pasado año, en el 75 aniversario del hecho histórico por el que se encontró el cadáver, tal y como recoge Rafael Moreno en el libro ‘El Reportaje. Una aventura narrativa’, publicado por el Ayuntamiento de Punta Umbría en 1999.

En los últimos años ya realizaba esta visita anual junto a su hija, Gladys Méndez, quien seguirá llevando a cabo esta labor, tal y como ella misma le ha transmitido este domingo al propio Rafael Cortés.

Isabel Naylor fue reconocida en 2013 por la Diputación Provincial de Huelva, que le entregó la Medalla de Oro de la Provincia de Huelva por «encarnar la relación entre Huelva, la compañía minera y la presencia inglesa en nuestra provincia», un reconocimiento que le llegó después de que en el año 2000 fuera condecorada por el gobierno inglés con la Medalla del Imperio Británico. A todos estos galardones se une la Medalla de la Ciudad de Huelva 2019, que se le entregó el pasado 19 de enero en la Casa Colón de Huelva.

Su funeral tendrá lugar a las 13.00 horas de este lunes en el tanatorio Atlántico.