Rodríguez Centeno revela hechos casi desconocidos de la guerra a través de una novela

El escritor e investigador nervense, director del Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Facultad de Comunicación de Sevilla, publica ‘La paciencia de la araña’

El escritor e investigador nervense Juan Carlos Rodríguez Centeno ha dado a conocer hechos hasta ahora poco conocidos de la guerra civil española a través de una novela, ‘La paciencia de la araña’, una publicación ambientada en los primeros meses de la contienda y que, aunque tiene a Sevilla como escenario principal, recrea acontecimientos acaecidos en otros lugares como la Sierra de Huelva, Madrid y Salamanca. 

Todos los hechos que se relatan en la obra se basan en acontecimientos reales que posteriormente son ficcionados por el autor, doctor y experto en Ciencias de la Información que actualmente dirige el Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.

La novela arranca con un hecho poco conocido pero real: un comando falangista se reúne en Sevilla para organizar una operación de rescate a José Antonio Primo de Rivera, preso en Alicante, tras lo que, mientras se planifica la operación, el protagonista es testigo de la vida en la ciudad y de los acontecimientos, anécdotas y sucesos que se producen en la misma.

Por la novela desfilan personajes reales como el Duque de Alba, el banquero Juan March, el general Queipo de Llano, el terrible jefe de la represión Manuel Criado, artistas flamencos como Manuel Vallejo o la Niña de la Puebla, toreros como El Algabeño o el cardenal Ilundáin, entre otros, así como personajes ficticios: ganaderos, jerarcas nazis, combatientes italianos, nobles, buscavidas, etc. Y todo ello mientras las tropas de Franco se aproximan a Madrid y todos piensan que la guerra terminará pronto con una fácil victoria.

Además de la exposición de acontecimientos reales acaecidos durante la guerra civil, a Juan Carlos Rodríguez Centeno le ha interesado especialmente «narrar la doble vida de la ciudad», por un lado «alegre, festiva, eufórica y luminosa», pero por otra parte «terrible», con «asesinatos, fusilamientos, represión, cárcel, venganzas, etc», destaca el propio autor en declaraciones a TINTO NOTICIAS -El periódico de la Cuenca Minera de Riotinto-.

‘La paciencia de la araña’ es la primera novela de Juan Carlos Rodríguez Centeno, que cuenta con más de 30 publicaciones académicas entre libros, artículos o ponencias, todo un ejemplo de la amplia trayectoria investigadora de este nervense que nació en Minas de Riotinto en 1968 y pasó toda su infancia y adolescencia en Nerva, hasta los 18 años, cuando se trasladó a Madrid. Allí estudió Ciencias de la Información en la rama Publicidad, tras lo que marchó a Sevilla, donde se doctoró y es profesor de la Facultad de Comunicación desde 1995.

Juan Carlos Rodríguez Centeno es hijo de los nervenses Carlos Rodríguez y Carmela Centeno. Su abuelo materno, Felipe Centeno, procedía de Riotinto y fue un industrial de cierta relevancia en Nerva, donde tuvo varios negocios, como una fábrica de aguardientes, anises y gaseosas, un estanco y hasta una banca privada, algo muy usual por entonces en lugares alejados de las capitales, mientras que su abuela materna, Carmen Hinojosa, procedía de El Campillo, donde fue Miss Salvochea, y es descendiente directa del bandolero José María El Tempranillo.

Por su parte, la familia de su padre era de procedencia obrera. Sus abuelos paternos, Claudio Rodríguez y Eloína Domínguez, procedían de Linares de la Sierra, desde donde se trasladaron a Nerva. Él era minero y trabajó toda su vida en la Fundición, al igual que su hijo, Carlos Rodríguez, que empezó a trabajar en Explosivos Riotinto con 14 años, tras lo que estudió peritaje de Minas y, hasta su jubilación, trabajó siempre en la misma empresa.

Juan Carlos Rodríguez Centeno guarda grandes recuerdos de su infancia en su pueblo. «Al poco de yo nacer, mi padre fue trasladado a Huelva, pero nuestra vinculación con Nerva era continua. Mis abuelos continuaron allí y nuestras visitas al pueblo eran asiduas: fines de semana, fiestas de san Bartolomé, La Villa, etc. Tengo muchos recuerdos de mi infancia en el paseo y otros lugares de Nerva», continúa.

A continuación, cuando se fue a estudiar a Madrid, con 18 años, «empecé a perder vinculación con la Cuenca», señala Rodríguez Centeno, pero esta se recupera hace tres años, cuando «mi madre compra una casa en Nerva», por lo que «actualmente paso fines de semana y festivos en el pueblo y sus alrededores», concluye.