Rocío Díaz: «La memoria histórica no es abrir heridas, es impedir que se repitan»
El Cementerio Municipal Santa Bárbara de Minas de Riotinto alberga los trabajos de su quinta fase de exhumaciones en de dos nuevas fosas comunes, donde el Ayuntamiento de la localidad estima que se encontrarán alrededor de otras 40 nuevas víctimas del franquismo, lo que elevaría a más de 180 el número total de personas exhumadas en el camposanto riotinteño.
El equipo dirigido por el arqueólogo Andrés Fernández espera concluir la exhumación de todos los cuerpos en menos de tres meses, para a partir de ahí realizar los estudios antropológicos correspondientes, a los que les seguirán los análisis genéticos.
Se trata de «un proyecto que persigue dignificar nuestra Memoria Democrática y que no hubiera sido posible sin el impulso y financiación de la Dirección General de Atención a las Víctimas de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática», subrayan desde el Consistorio.
La alcaldesa de Minas de Riotinto, Rocío Díaz Cano, visitó este mismo miércoles el cementerio para comprobar in situ los trabajos que se están desarrollando «bajo esta tierra roja de Riotinto» en la que «no solo hay huesos. Hay historias interrumpidas, vidas arrancadas y familias condenadas al silencio durante décadas», agrega.
«Esta es la quinta fase de la fosa común de Riotinto. Y cada resto que aparece no es pasado: es memoria que vuelve, es dignidad que se rescata poco a poco de la tierra. En la Cuenca Minera, donde el trabajo era duro pero la vida aún tenía esperanza, la represión franquista dejó una herida profunda que nunca terminó de cerrarse», prosigue.
Para Rocío Díaz Cano, «aquí hay personas que fueron señaladas, perseguidas y asesinadas, personas que nunca tuvieron un entierro digno, personas a las que se les quiso borrar. Y sin embargo, hoy, mientras algunos repiten con ligereza eso de con Franco se vivía mejor, la tierra responde, responde con huesos que cuentan otra verdad, una verdad incómoda, pero necesaria, porque no se puede idealizar lo que se construyó sobre el miedo, la violencia y el silencio», expone.
La alcaldesa de Minas de Riotinto defiende que «la memoria histórica no es abrir heridas, es impedir que se repitan, es mirar de frente lo que pasó para que nunca más vuelva a ocurrir. Hoy, en Minas de Riotinto, la tierra habla, y nosotros tenemos la responsabilidad de escucharla», concluye.




















