Vecinos y organizaciones de diferentes municipios donan masivamente productos de primera necesidad, sobre todo sanitarios

La ola de solidaridad surgida en el corazón de la Cuenca Minera para paliar la difícil situación humanitaria en Venezuela tras los seismos ha arrojado un balance sumamente positivo. Tras varias jornadas de intensa movilización vecinal en diferentes localidades, los organizadores ultiman el recuento final de las donaciones con la certeza de haber despertado una respuesta ciudadana formidable, encauzada a través de redes locales y el tejido asociativo de los municipios.

Jesús Hernández, uno de los principales promotores de la iniciativa y coordinador de la ayuda de varios municipios, ha calificado a Tinto Noticias la recogida como “muy positiva”, si bien prefiere no ofrecer cifras definitivas debido a que todavía queda un municipio por computar para completar el balance total. El goteo de aportaciones ha sido constante y ha abarcado principalmente medicinas, comida y ropa. Sin embargo, la gestión logística de estos últimos enseres obligará a un cambio de planes. Las dificultades derivadas de los altos costes que supone el envío de paquetes al país latinoamericano han llevado a los organizadores a tomar la decisión de seleccionar y destinar la ropa a un fin más cercano. Para este volumen de textil, Hernández detalla que su intención actual es “buscar una fundación aquí a la que le haga falta”, priorizando de este modo la viabilidad económica y asegurando que la ayuda textil mantenga su propósito benéfico en el entorno local.

El destino de los productos de primera necesidad, como los alimentos no perecederos y los fármacos, sí está plenamente garantizado en el territorio transatlántico. El portavoz asegura que ya dispone de “contactos en Venezuela, con personas de confianza para que recepcionen los productos allí y se haga el reparto” de manera directa y segura entre la población civil. Esta red de seguridad resulta clave en un escenario donde las carencias continúan siendo extremas. El propio Hernández recuerda la urgencia del envío y asegura que allí “hace falta de todo”, al tiempo que aprovecha para reflexionar con cierta amargura sobre el comportamiento de la opinión pública ante este tipo de crisis humanitarias, lamentando que “los primeros días todos estamos muy pendientes de lo que pasó pero que ya se va dejando”.

Una parte fundamental del éxito de esta campaña se ha concentrado en El Campillo, donde la plataforma impulsora, Campillo Solidario, ha querido hacer público su profundo agradecimiento por la implicación masiva del municipio. A través de un comunicado emitido en sus redes sociales, ha expresado su gratitud hacia el entramado social de la localidad, reconociendo el apoyo vital prestado por organizaciones de diversa índole. En su mensaje oficial, han destacado la participación activa de la Hermandad de la Santa Cruz, ACAMACUM, Hermandad de la Virgen de Granada, Manos Unidas e iglesia de nuestro pueblo de El Campillo, “por sumarse desde el primer momento a esta iniciativa”.

La movilización no solo ha dependido de las entidades, sino del compromiso individual de centenares de familias que han llenado los puntos de recogida habituales. En el mismo comunicado difundido en redes, los coordinadores ensalzaron el papel de los vecinos que se han volcado desinteresadamente, remarcando que “cada caja, cada bolsa y cada medicamento entregado es un gesto de esperanza para quienes más lo necesitan”. Con las últimas donaciones recibidas y el recuento final en marcha, la comarca vuelve a reafirmar su carácter hospitalario y su capacidad para movilizar recursos de forma urgente cuando más se necesita.