Miles de onubenses se desplazaron a Sevilla para asistir al regreso de El Último de la Fila 36 años después del recordado concierto de Colombinas
Llegaron con calor y alegría a partes iguales, sonrientes, con algo de nerviosismo y con mucha expectación. Más de 70.000 personas llenaron el pasado 27 de junio el Estadio de La Cartuja de Sevilla para disfrutar del regreso de El Último de la Fila. Entre ellas, miles de onubenses llegados desde todos los rincones de la provincia que no quisieron perderse el gran acontecimiento musical del año, al menos para quienes ya acumulan algunas décadas a sus espaldas.
Desde la Sierra hasta la Costa. Desde el Andévalo hasta el Condado. Desde la capital hasta la Cuenca Minera. Las carreteras A-476, N-433, A-66 y A-49 se convirtieron aquella tarde en una larga ruta hacia la memoria.
No se trataba únicamente de asistir a un concierto. Era un reencuentro con las canciones que acompañaron una época de sus vidas, probablemente la más añorada.
El regreso de Manolo García y Quimi Portet ha sido uno de los acontecimientos musicales más importantes del año en España. Tras casi tres décadas sin actuar juntos, El Último de la Fila volvió a los escenarios con una gira que ha agotado entradas concierto tras concierto y que en Sevilla reunió al público más numeroso de todo el recorrido.

Durante más de dos horas de concierto sonaron algunos de los temas más emblemáticos de la banda. El recital comenzó como terminaban muchos de sus directos de hace décadas, con Huesos. Después llegaron canciones como Insurrección, Aviones plateados, Mi patria en mis zapatos, Como un burro amarrado en la puerta del baile o Llanto de pasión.
La noche dejó una imagen especialmente significativa para la provincia de Huelva. Las redes sociales se llenaron durante todo el fin de semana de fotografías, vídeos y testimonios de onubenses que hicieron este viaje hacia la nostalgia. Grupos de amigos, familias completas y varias generaciones compartieron una experiencia que tuvo mucho de reencuentro colectivo.
Especialmente llamativa fue la presencia de aficionados llegados desde la Cuenca Minera. Cientos de personas procedentes de Nerva, Minas de Riotinto, Zalamea la Real, El Campillo, Campofrío y Berrocal se desplazaron hasta Sevilla para asistir a un concierto que hasta hace unos años parecía imposible que pudiera celebrarse.
Y es que para buena parte de ellos el regreso de El Último de la Fila tiene un significado especial. Muchos conservan todavía el recuerdo de aquel 4 de agosto de 1990, cuando Manolo García y Quimi Portet actuaron por primera vez en la Plaza de Toros de La Merced dentro de la programación de las Fiestas Colombinas de Huelva.
Aquel concierto formaba parte de la gira de presentación de Nuevo pequeño catálogo de seres y estares, uno de los discos más importantes de la historia del grupo catalán y una de las obras fundamentales del pop español de finales del siglo XX.

Y aquel vínculo entre las Colombinas de 1990 y La Cartuja de 2026 no solo estuvo presente en el público. También sobre el escenario. Como curiosidad, cuatro de los músicos que acompañaron a Manolo García y Quimi Portet en aquella gira de Nuevo pequeño catálogo de seres y estares volvieron a formar parte de la banda que actuó en Sevilla: Antonio Fidel al bajo, Pedro Javier González a la guitarra española, Ángel Celada a la batería y Juan Carlos García a los teclados, la percusión, la batería y los coros.
Junto a ellos, el regreso de El Último de la Fila incorporó nuevos músicos como Josep Lluís Pérez y Sara García a las guitarras eléctricas, además de Irene Miller y Eva Reina en los coros. Un detalle que contribuyó a reforzar la sensación de continuidad entre aquel concierto de las Colombinas y el celebrado treinta y seis años después en La Cartuja.
Fue también una gira especialmente comprometida con las causas sociales y medioambientales. El disco incluía referencias a organizaciones como Amnistía Internacional y Greenpeace, junto a otras dieciocho entidades ecologistas de todo el país que aparecían en la contraportada. Además, parte de la recaudación de aquella gira se destinó a estas organizaciones y en los conciertos se distribuía material divulgativo y merchandising de apoyo a sus campañas.
Treinta y seis años después de aquella gira, de aquel concierto de Colombinas, muchas de aquellas personas volvían a encontrarse en La Cartuja con las mismas canciones. Algunas peinando ya canas. Otras acompañadas por hijos e hijas que ni siquiera habían nacido cuando El Último de la Fila se separó. Distintas generaciones unidas por un mismo repertorio.
Entre el público también se encontraban algunos de los seguidores más fieles del grupo en la provincia. Allí estaban, en un concierto más, los hermanos Sánchez Domínguez, de Zalamea la Real. Luis y Merchi aparecen incluso en la portada del disco Todo es ahora en directo de Manolo García. También la zalameña Merche Bonaño Mojarro, que ha visto actuar a Manolo García en diecisiete ocasiones y que, una vez más, ocupaba la primera fila junto a un grupo de amigas.


Pero quienes probablemente se llevan la palma son una quincena de valverdeñas y valverdeños para quienes la cita de Sevilla supuso el concierto número treinta y uno entre actuaciones de El Último de la Fila y conciertos de Manolo García en solitario. Una cifra que da una idea de la fidelidad que la música del artista sigue despertando décadas después.

Porque El Último de la Fila es uno de esos pocos grupos que, cuarenta años después de su nacimiento, continúan formando parte de la biografía sentimental de varias generaciones.
Quizá por eso, al terminar el concierto, muchos regresaron a Huelva con la sensación de que no habían asistido únicamente a una actuación musical. Habían vuelto a encontrarse con una parte de su propio ser, de su propia historia.
Y probablemente por eso también, si El Último de la Fila anunciara una actuación en Huelva para estas próximas Colombinas, la Plaza de Toros de La Merced se quedaría pequeña y el concierto tendría que celebrarse en el Estadio Iberoamericano Emilio Martín.



















