Los vecinos reclaman visibilidad y apoyo para afrontar la recuperación
«Mientras el incendio originado en Niebla el pasado 6 de agosto continúa avanzando, uno de los municipios más devastados por la catástrofe apenas aparece en titulares, mapas o crónicas. Se trata de Berrocal, localidad de la Cuenca Minera de Huelva que concentra una tercera parte de las más de 38.000 hectáreas afectadas por el fuego. Los datos la sitúan como uno de los territorios más castigados por el incendio que amenaza con convertirse en el peor desastre ambiental de la historia de Andalucía».
Así se sienten los vecinos de este municipio, que explican que, según las estimaciones disponibles, entre el 90 % y el 95% del término municipal de Berrocal ha resultado arrasado por las llamas, unas 12.000 hectáreas. Sin embargo, sus vecinos denuncian que «la dimensión de la tragedia que vive el municipio apenas está teniendo reflejo en la cobertura mediática».
A través de un comunicado remitido a TINTO NOTICIAS, señalan que «la paradoja resulta difícil de comprender para quienes llevan días observando cómo desaparece buena parte de su entorno. Aunque el incendio recibe el nombre de la localidad donde se originó, gran parte de sus consecuencias se están produciendo en Berrocal, donde el fuego ha arrasado explotaciones ganaderas, colmenas, fincas, senderos, parajes naturales y recursos ligados al turismo rural y a la economía local», añaden.

Los vecinos consideran que, pese a la magnitud de los daños sufridos, la realidad de Berrocal apenas está teniendo presencia en la cobertura informativa de la catástrofe. “No pedimos más atención que nadie. Todos los pueblos afectados merecen ser escuchados. Lo único que reclamamos es que también se conozca lo que está ocurriendo en Berrocal y la dimensión de las consecuencias que este incendio tendrá para nuestro pueblo durante muchos años. Resulta difícil de entender que una parte tan importante de esta tragedia esté ocurriendo aquí y que nuestro nombre apenas aparezca cuando se habla del incendio”, señalan.
La situación adquiere una dimensión aún más dolorosa por la memoria colectiva de la localidad. En 2004, Berrocal ya sufrió de forma especialmente intensa las consecuencias del gran incendio originado en Minas de Riotinto que hasta ahora se consideraba el peor registrado en Andalucía y que marcó profundamente a sus habitantes. Veintidós años después, el municipio vuelve a contemplar cómo el fuego devora buena parte de su territorio.
Este sábado se cumple una semana desde que sus habitantes tuvieron que abandonar sus viviendas y todavía no tienen fecha de regreso, agregan, tras lo que indican que, mientras tanto, la incertidumbre se suma a la angustia de contemplar desde la distancia el avance de un incendio que ha transformado radicalmente el paisaje de una localidad estrechamente vinculada a su entorno natural. “Volvemos a vivir imágenes y sensaciones que creíamos que no tendríamos que revivir. Detrás de cada hectárea quemada hay mucho más que una cifra: hay recuerdos, proyectos de vida, familias, animales, viviendas y un patrimonio natural que tardará décadas en recuperarse”, explican.

Los vecinos insisten en que el impacto del incendio no podrá medirse únicamente en hectáreas quemadas. «Será cuando se extinga el último foco cuando comience un largo proceso de reconstrucción ambiental, económica y social para un municipio que afronta una de las mayores tragedias de su historia reciente», subrayan. En este sentido, reclaman que la recuperación del territorio ocupe un lugar prioritario y que las distintas administraciones impulsen medidas de apoyo, ayudas específicas y planes de restauración y reforestación acordes a la magnitud de los daños. “Cuando desaparezcan las cámaras y la actualidad se traslade a otros asuntos, nosotros seguiremos aquí intentando reconstruir lo perdido. La recuperación de Berrocal será larga y necesitará apoyo institucional, recursos y compromiso durante muchos años”, recalcan.
Por todo ello, los vecinos de Berrocal hacen un llamamiento para que la realidad de lo ocurrido en el municipio no quede diluida entre las cifras globales del incendio y que se garantice el respaldo necesario para afrontar la recuperación de un territorio profundamente afectado por el incendio: “Berrocal existe. Berrocal está sufriendo. Berrocal sigue luchando. Berrocal merece ser escuchado.” Contar lo que está ocurriendo allí también es contar la verdadera dimensión de esta tragedia».



















