Los pre-benjamines de ambos municipios se unen a los anfitriones para disfrutar al aire libre junto a sus familias
Hay mañanas de sábado que se guardan en la retina no por los goles que entran por la escuadra, sino por el buen ambiente, las risas y el buen jugar. Eso es precisamente lo que se vivió el pasado fin de semana en Aracena con la celebración del Torneo de Fútbol 7 «Gruta de las Maravillas», una cita que reunió a los niños y niñas de la categoría Pre-Benjamín de las escuelas de El Campillo y Zalamea la Real en una jornada donde los marcadores pasaron a un absoluto y necesario segundo plano.
Organizado por la Concejalía de Deportes del Ayuntamiento de Aracena, el torneo fue el escenario perfecto para demostrar que el deporte rey, a estas edades, es sinónimo de valores, compañerismo y, sobre todo, mucha diversión.
El resultado fue lo de menos; la convivencia lo fue todo
Desde las 10:00 de la mañana, los campos se llenaron de color y nervios entremezclados con ilusión. Sobre el césped se dieron cita las escuelas participantes: la E.M.F. Fermín López (El Campillo), la E.M.F.B. Zalamea La Real y los anfitriones de la E.M.F.B. Aracena (que dividieron su alegría en dos conjuntos, Aracena A y Aracena B).
¿Quién ganó? Ganaron todos. En en las retinas de los espectadores no se apuntaron los tantos, sino el buen desarrollo de los encuentros, los choques de manos y los ánimos constantes entre compañeros. Los niños y niñas de las tres localidades mineras y serranas lo pasaron en grande, corriendo detrás del balón bajo el lema que presidía la jornada: ¡Vive el fútbol, vive la pasión!







Familias unidas por el deporte al aire libre
El gran ambiente no estuvo solo dentro de las líneas del terreno de juego. Los alrededores se convirtieron en una fiesta familiar. Padres, madres, familiares y hermanos aprovecharon el fantástico sábado para disfrutar del aire libre, compartir confidencias, algún que otro refrigerio y, por supuesto, dejarse la voz animando a cada uno de los pequeños.
Al final, la matinal futbolística de este 16 de mayo se cerró como deben cerrarse siempre estos eventos: con los rostros cansados pero felices de los futbolistas, la satisfacción de las familias por una mañana de convivencia redonda y la certeza de que el fútbol base de la Cuenca Minera goza de una salud de hierro gracias a la ilusión de sus canteras.



















