La famosa imagen de Pastor Cornejo inspira obras de arte urbano en el resto de España
En Zalamea la Real se hizo famosa una fotografía que, sin proponérselo, se convirtió en parte del imaginario popular de toda España: la de las «señoras tomando el fresco». Captada en el verano de 2006 por el vecino Pastor Cornejo Márquez, mostraba a seis mujeres mayores sentadas en la puerta de casa, en plena conversación, durante una noche calurosa.
Lo que era una costumbre de siempre en los pueblos -sacar la silla a la calle y compartir confidencias- terminó siendo un fenómeno cultural en internet. El meme se viralizó en redes sociales y WhatsApp, convertido en símbolo de los «grupos de WhatsApp de antes» o en una especie de «Sálvame» improvisado. Pero detrás de la broma había mucho más: un retrato genuino de la vida comunitaria.
Zalamea, cuna del fresco
Que la imagen naciera en Zalamea la Real no es casualidad. El municipio siempre ha mantenido vivas sus tradiciones, desde la romería hasta la costumbre de reunirse en las calles al caer la tarde. Esa foto, sin embargo, traspasó las fronteras locales y dio visibilidad a una forma de vida que muchos reconocen con cariño, incluso quienes nunca han pisado el pueblo.
Por eso, cada vez resulta más evidente que Zalamea debería contar con un mural dedicado a las mujeres al fresco, un homenaje artístico que recuerde a sus protagonistas, pero también a todas las vecinas que, generación tras generación, hicieron de las puertas de sus casas un punto de encuentro y memoria colectiva.
La Carlota se adelantó
El poder simbólico de esta imagen es tal que incluso fuera de Zalamea ha inspirado obras de arte urbano. En La Carlota (Córdoba) ya existe un mural basado en la famosa fotografía, lo que demuestra hasta qué punto esta escena se ha convertido en un icono cultural reconocible para cualquiera que haya vivido el verano en un pueblo andaluz.
Si en La Carlota ya se le ha rendido tributo en sus muros, con más razón debería hacerlo Zalamea, como lugar de origen de la instantánea. Sería un acto de justicia cultural y también una oportunidad de poner en valor, turísticamente, uno de los memes más entrañables de internet.
Mucho más que un meme
El «fresco» fue siempre un espacio de comunidad: allí se compartían preocupaciones, noticias, risas y silencios. Allí se tejía buena parte de la vida social, sobre todo femenina.
La prueba de su fuerza simbólica está en las reacciones que sigue generando. Muchas personas han comentado en redes que se identifican con esas mujeres porque les recuerdan a sus madres o abuelas. Incluso Chenoa llegó a publicar que se veía reflejada en esa estampa, como tantas otras que han vivido en primera persona las noches de verano en la puerta de casa.
El mural sería, por tanto, algo más que una anécdota divertida: sería un tributo a esas mujeres invisibles que dieron vida a las calles y que hoy merecen ocupar un lugar en la memoria pública.
En tiempos de pantallas y redes, Zalamea tiene la oportunidad de recordar que el primer «chat» colectivo se hizo a pie de calle, con una silla, un abanico y muchas ganas de conversar.




















