La pedanía combina una profunda riqueza arqueológica con el singular legado de su arquitectura sacra tradicional
La aldea de El Pozuelo constituye uno de los enclaves con mayor peso histórico y patrimonial dentro del término municipal de Zalamea la Real y de la comarca de la Cuenca Minera. Integrada en la red de núcleos rurales que vertebran el territorio, esta pedanía destaca tanto por su entorno natural como por la preservación de sus tradiciones y elementos arquitectónicos, entre los que figura de manera central su templo parroquial, así como por los dólmenes ubicados en su territorio.
El devenir histórico de la localidad se refleja de forma singular en la evolución de su iglesia, cuya construcción data del siglo XVIII, habiendo sido la obra inicial ejecutada por el maestro albañil Domingo Alfonso, quien proyectó originalmente una iglesia de tres naves.
El deterioro del edificio primitivo obligó a replantear su estructura a finales del siglo XVII. Tal y como recoge la información oficial dispuesta en el lugar, “a finales del siglo XVII, se encontraba totalmente en ruinas y se llevó a cabo una profunda restauración”, proceso en el que “el maestro de obras de Fregenal, Pascual González, decidió derribarla por lo costosa que sería su restauración”. Las obras del nuevo templo finalizaron pocos años después, de modo que “en 1708 se termina la obra de la nueva iglesia”, periodo tras el cual “posteriormente se llevaron a cabo otras intervenciones”.
En el aspecto formal, la edificación actual mantiene las líneas de la arquitectura popular propia de la zona. La reseña municipal señala que “actualmente contamos con un edificio de una planta, exento, construido en piedra encalada y cubierta a dos aguas con teja curva”. Respecto a sus detalles de fachada y accesos, el texto oficial especifica que “es un edificio bastante tosco, con una portada enmarcada por cuatro pilastras y un frontón partido, coronado por una cruz en su parte central y dos pináculos”, añadiendo que “en el lateral izquierdo podemos señalar el acceso al cuerpo de campanas, así como al tejado de la iglesia”.

Junto a su patrimonio edificado, El Pozuelo conforma un referente de la identidad rural de Zalamea la Real, vinculando su devenir cotidiano a la puesta en valor de sus recursos culturales y a la conservación de la memoria histórica local.
La población de El Pozuelo se caracteriza por una reducida comunidad de habitantes inscritos en el padrón municipal del Instituto Nacional de Estadística (INE), conformando una pequeña pedanía eminentemente rural. El núcleo poblacional cuenta con una población residente fija que ronda una veintena de vecinos, cifra que se incrementa estacionalmente en periodos festivos o estivales.
En su término radica el Conjunto Arqueológico de los Dólmenes de El Pozuelo, uno de los yacimientos de época megalítica más destacados de la Península Ibérica y de Europa. Declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Zona Arqueológica por la Junta de Andalucía en junio de 2002, este complejo funerario se remonta al período Calcolítico entre los años 3000 y 2800 a. C. El yacimiento está integrado por cinco unidades, con delimitaciones específicas: Los Llanetes, donde se ubican cuatro dólmenes; La Veguilla, con tres construcciones funerarias; El Riscal, con dos, y Los Rubios y Martín Gil, con un sepulcro cada una.

Recientemente, las inmediaciones rurales y forestales de El Pozuelo han sido afectadas de manera directa por las consecuencias del gran incendio forestal originado en el municipio de Niebla. Este siniestro se situó como el fuego forestal de mayor extensión registrado en España en el presente año, tras calcinar decenas de miles de hectáreas. Durante el desarrollo de la emergencia, las autoridades autonómicas y de la dirección del Plan INFOCA procedieron a la evacuación preventiva de decenas de vecinos del núcleo poblacional de El Pozuelo hacia Zalamea la Real, al tiempo que los efectivos de extinción desplegaron unidades de protección del entorno natural y de los bienes arqueológicos circundantes.




















