El alcalde asegura que hoy martes “es el primer día que nos dan esperanza de que esto se puede acabar”
Las viviendas de Berrocal están a salvo. Es la buena noticia que nos da su alcalde, Ángel Luis Romero, que asegura que ha sido “una lucha titánica de dos días” para lograr salvarlas del incendio, que finalmente no ha entrado en el núcleo urbano.
El olor a humo impregnaba el ambiente cuando las sirenas rompieron en mil pedazos la tranquilidad de la Cuenca Minera el pasado sábado en torno a las 20 horas. El fuego, originado en el vecino término de Niebla unos días antes, avanzó sin tregua devorando todo a su paso hasta arrinconar a los vecinos de Berrocal, El Pozuelo, El Membrillo y Marigenta, obligando a evacuar a sus habitantes. Luego se han sumado Las Delgadas, Monte Sorromero y El Madroño, ya en la provincia de Sevilla. “Estaban todos los ingredientes en el caldero y nos ha tocado”, lamenta el alcalde de Berrocal al hacer balance de una catástrofe que ha golpeado con dureza a toda la comunidad.
El desalojo de la población del municipio berrocaleño se produjo de forma abrupta, interrumpiendo de golpe las fiestas de San Lorenzo. Sin embargo, en medio del desconcierto, la solidaridad y apoyo familiar funcionó como un reloj. La evacuación fue “fantástica, se desarrolló estupendamente”, ha recalcado el regidor, destacando que “las redes familiares están activas”. Al estar el municipio lleno de visitantes por los festejos, las familias reaccionaron de inmediato acogiendo y poniendo a salvo a los vecinos más mayores.
A nivel emocional, el impacto para los habitantes de Berrocal está siendo estremecedor. Al ser preguntado sobre el sentir general del pueblo, el alcalde ha expresado que “ahora es adrenalina, miedo, angustia, esperanza… Estamos espídicos”. No obstante, la tensión acumulada empieza a pasar factura a medida que transcurren las horas. Romero reconoce que están “muy cansados, esperando que todo termine para que empiece la pesadilla real”, una paradoja que refleja el temor a regresar y contemplar el desolador paisaje que ha dejado el fuego, pues según ha argumentado el alcalde, son conscientes de que les espera “una realidad sumamente negra”.

A pesar del dolor por la tierra devastada, la resistencia del operativo ha logrado evitar una tragedia aún mayor. La gran noticia entre tanta ceniza es que se ha conseguido proteger el casco urbano. Salvar las casas del pueblo “ha sido una lucha titánica de dos días y se ha conseguido”, ha celebrado el regidor con alivio.
En este sentido, Romero no ha querido dejar pasar la oportunidad de mostrar su profundo agradecimiento al despliegue de la UME, el Consorcio de Bomberos, el Plan Infoca, la Guardia Civil, Protección Civil y los servicios de Emergencias, valorando especialmente la enorme calidad humana mostrada en los momentos más críticos. Para ejemplificar esa entrega, el alcalde ha relatado con emoción cómo “hoy los servicios sanitarios han ido a buscar a dos vecinos que estaban desalojados porque tenían una prueba médica”, demostrando que la atención a las personas ha estado por encima de todo.

Tras horas de incertidumbre y lucha incesante contra las llamas, la luz empieza a abrirse paso entre la humareda. Desde el puesto de mando avanzado, el alcalde transmite un hilo de fe al confirmar que este “es el primer día que nos dan cierta esperanza de que esto se puede acabar”.




















