Juan Romero reclama una mayor participación de las comunidades locales

Ecologistas en Acción de Huelva y la Plataforma Fuegos nunca más apuntan a la planificación al margen de las habitantes de las zonas rurales y ajena a los efectos del cambio climático, los cultivos de eucalipto en zonas de sierra y la merma de los medios humanos y materiales del INFOCA, como las causas principales de las grandes dimensiones de los incendios.

Berrocal «vuelve a estar en el foco de un grave incendio forestal, por tercera vez en las últimas décadas. Por segunda vez sus habitantes sufren una evacuación forzosa. De nuevo está amenazado lo que quedaba de su medio de vida complementario, el corcho, la apicultura y el ganado».

Según ha señalado el portavoz Juan Romero, «desde el mismo punto donde se ha iniciado este incendio forestal el pasado día 7 en el término municipal de Niebla, el lugar llamado la Venta de las Tablas, se originó otro incendio en 1976 durante una corta de eucaliptos. Ardió entonces más de la mitad del término de Berrocal, con más de 6.000 hectáreas y todo el sur del valioso monte público de la Finca La Pata del Caballo (de Escacena del Campo).

En los años 80, nuevamente fue una corta de eucaliptos lo que provocó un segundo gran incendio forestal que afectó al término de Berrocal, esa vez se inició en el pueblo vecino de Paterna del Campo.

El 27 de julio de 2004, desde la barriada de Los Cantos de Minas de Riotinto, partió un gran incendio forestal que terminó recorriendo más de 34.000 hectáreas, casi 8.000 en Berrocal, afectó a 14 municipios de las provincias de Huelva y Sevilla y acabó con la vida de dos personas.

Consecuencias de estos grandes incendios forestales

Las consecuencias inmediatas y a largo plazo se suman. Por supuesto, Berrocal ha perdido población, más de la mitad que hace 50 años; y su medio de vida histórico fundamental: el corcho, la apicultura y el ganado, ya no lo es.

Berrocal ha perdido y sigue perdiendo con cada incendio bosque, dehesas, animales y aves. Este incendio actual incluso puede acabar con linces y la rica biodiversidad animal de ciervos, jabalís, gamos y pequeños mamíferos, águilas reales y cigüeñas negras que están en la zona Red Natura 2000 del Corredor Ecológico del Tinto. Algunas personas que viven en Berrocal se preguntan si la sociedad y las instituciones han aprendido algo de los incendios forestales y sus nefastas consecuencias.

La participación ciudadana es llave para conocer mejor nuestros montes, para planificar un nuevo Plan Forestal Andaluz que se aleje de las últimas adecuaciones sin sentido enfocadas únicamente a primar la mercantilización de los montes. La eficacia estribaría en una planificación forestal enfocada hacia una mejora de los servicios ecosistémicos forestales y su biodiversidad, que prime su adecuación a las nuevas condiciones del cambio climático para su preservación per sé.

Sólo mejorando el monte para su resiliencia y revisando la relación de la gente rural con sus montes, adecuando determinadas actividades riesgosas, devolviendo la ganadería extensiva al monte, abriendo tanto cercado para que los animales se desplacen a las zonas de agua y cría y hagan su función en la naturaleza, mantendrán los montes su significado para estos pueblos rurales, muy rurales: su vida y trabajo.

¿Qué hay tras los incendios forestales, que no aprendemos nada para evitar que se expandan sin control?, se preguntas las vecinas y vecinos de Berrocal, y probablemente los de Los Gallardos, y los afectados de los pueblos de Ávila y Madrid entre otros.

Lo que está ayudando a hacer más potente, incontrolado y rápido el fuego

según Juan Romero, «asistimos a explicaciones oficiales que cargan todo el peso en las nuevas condiciones imprevisibles de los incendios forestales, que son consecuencias sin duda en buena parte del cambio climático, como la generación de un comportamiento meteorológico propio con cambios de viento imprevisibles, pirocúmulos y otros fenómenos, así como la demostrada reducción de medios humanos y materiales para la extinción».

Especialmente, se insiste en que la prevención ha de llevarse a cabo en invierno y se enfoca a la maximización de cortafuegos que después no se mantienen. Pero, como se ha demostrado nuevamente en Berrocal, no por ser más grandes detienen ni reducen la fuerza del fuego. Ni carreteras, ni ríos, ni cortafuegos son obstáculo, ¿cómo los atraviesa el fuego, que supuestamente se transmite de copas y a ras de suelo?

El pueblo de Berrocal ya lo ha sabido en los varios incendios de gran magnitud que ha tenido que superar y en el actual iniciado en Niebla. La vegetación mediterránea sabe tratar con el fuego, la exótica, no. Alcornoques, encinas, olmos, castaños, frenos, son especies que retardan el avance del fuego, ardiendo lentamente, con gran poder calorífico, pero sin propagarlo. Sin embargo, pinos resineros y sobre todo eucaliptos, mantienen el agua interna hasta la ebullición, explotando sus cortezas incandescentes a veces kilómetros. Las hojas del eucalipto tienen un aceite de combustión larga.

Así, anoche, aunque el fuego estaba a 10 kilómetros del caso urbano de Berrocal, además de llover cenizas, en su plaza, sus calles y azoteas caían trozos de corteza de eucalipto y hojas que aún estaban ardiendo. La plantaciones de eucalipto en zonas de sierra y serranía como la de Berrocal son grandes propagadoras de incendios. Así lo afirmaba en declaraciones de 2025 Juan Romero, miembro de Ecologistas en Acción y presidente de la Plataforma Fuegos Nunca Más: “Hay zonas de Huelva en que un incendio no lo para ni Dios; son bosques butaneros, y aquí cerca de Berrocal uno de los puntos críticos es el Alto de los Barreros y Peñas Blancas”, zona que está ahora mismo cerca del incendio de Niebla.

Así, es fácil responder a la incógnita que planteaba el señor Sanz sobre el “misterio de tantos focos”, ya que anoche había 754 focos en el incendio de Niebla que estaba acercándose e hizo evacuar a los habitantes de Berrocal, Marigenta, El Pozuelo y El Membrillo, según la página de incendios forestales en tiempo real basada en la información de satélites de la Nasa y Eumesat, así como fuentes oficiales entre ellas el INFOCA.

«Lo que pedimos desde Berrocal y desde Huelva»

Ecologistas en Acción de Huelva y la Plataforma Fuegos nunca más reclamamos una mayor y real participación de las comunidades rurales junto con equipos científicos multidisciplinares, que entre ambos diseñen mejores objetivos para las políticas de gestión forestal andaluza.

Instamos a la Junta de Andalucía a realizar una apuesta por una gestión forestal más enfocada al monte mediterráneo como proveedor de servicios ecosistémicos con la consideración primordial de que están enormemente condicionados por los efectos del cambio climático.

Las zonas forestales rurales andaluzas deben estar en el centro como lugares de vida y trabajo, como generadoras de bienestar para sus vecinas y vecinos, así como para toda la sociedad; con políticas con objetivos claros y predominantes que incluyan la preservación de las especies de árboles nativas y la biodiversidad y planificación adecuada de los eucaliptos, desplazándolos de los espacios forestales y montes a zonas agrícolas marginales.

Para estas dos asociaciones ciudadanas, urgen una ordenación adecuada del territorio, una política y actuación administrativa ejemplares, el cumplimiento de la normativa en materia de protección y dotar sobradamente con fondos y recursos humanos y materiales, para mantener un mundo rural actualizado y vivo donde el monte siga siendo proveedor de salud, vida y trabajo.