La vigesimotercera edición del encuentro cierra el fin de semana con un fuerte respaldo de los vecinos y se reafirma como gran motor social

El municipio de El Campillo ha vuelto a demostrar la fortaleza de su tejido vecinal tras el cierre de la XXIII Edición del Encuentro de Asociaciones y Grupos de El Campillo y Traslasierra. La cita, convertida ya en un clásico del calendario de la Cuenca Minera de Riotinto, se ha saldado con un balance extraordinario de participación, consolidándose como el principal escaparate del dinamismo, el talento y la convivencia de la zona.

A pesar de las previsiones meteorológicas adversas y las altas temperaturas que apretaron durante todo el fin de semana, las personas asistentes respondieron masivamente a la llamada. Lejos de retraer al público, el intenso calor sirvió para poner de manifiesto la resiliencia y el compromiso de unos vecinos decididos a mantener viva una tradición que pone en valor el corazón de sus pueblos.

El arranque del evento estuvo marcado por una inauguración oficial de carácter marcadamente institucional y social. Los miembros de la corporación municipal de El Campillo, con el alcalde a la cabeza, dieron el pistoletazo de salida acompañados por el equipo de los Servicios Sociales Comunitarios de la Diputación Provincial de Huelva, reafirmando el respaldo técnico y político que este tipo de iniciativas merece a nivel provincial.

A lo largo de las jornadas, el recinto se convirtió en un hervidero de actividad donde las asociaciones locales expusieron el fruto de su trabajo anual. Desde muestras artesanales y culturales hasta iniciativas solidarias, el encuentro reflejó a la perfección los valores de la cooperación y la participación ciudadana, sirviendo además de inspiración para otros colectivos de la Cuenca Minera que se acercaron a compartir la experiencia.

Con el eco de esta vigesimotercera edición aún reciente, El Campillo y Traslasierra cierran un fin de semana de hermandad comarcal y comienzan ya a trabajar en los retos del próximo año. El éxito cosechado deja claro que el compromiso asociativo de la Cuenca Minera es un motor imparable que no para de crecer.