Andrés Ángel completa el Camino de Santiago y llega a Fisterra con su bici, el nombre de Nerva, la torre del Ayuntamiento y la bandera albiceleste
Fisterra, punto final del Camino de Santiago, recibió este miércoles a Andrés Ángel, un nervense que «lleva toda la vida luchando contra su destino» y que por quinta vez ha culminado este recorrido, como han destacado desde el Ayuntamiento de Nerva, que ha felicitado a este vecino de la localidad por una hazaña que, asegura, «no deja de tener su simbolismo».
Andrés llegó con su bicicleta a la localidad gallega de la Costa de la Muerte, que históricamente ha sido conocida como el «fin del mundo» (Finis Terrae), portando en su indumentaria y en su equipaje los símbolos que le califican como «nervense por los cuatro costaos»: la Concha de Santiago con el nombre de Nerva, la bandera albiceleste y el maillot con la torre del Ayuntamiento.
«Esa misma torre con la que Bienvenida Pérez exigió ser enterrada en Canton (Oiho) después de haber tenido que dejar atrás nuestra tierra, una vez que su pareja, Luis Ruiz Sanz, fuese asesinado el 26 de agosto de 1936», han subrayado desde el Consistorio nervense.
Desde el Ayuntamiento han explicado que «esta es la quinta vez que Andrés hace el Camino de Santiago». «La primera fue acompañado de un puñado de nervenses, los Bertos, los Insersa, y desde entonces no puede vivir sin enfrentarse al cumulo de emociones que encierra el camino, la soledad ante la naturaleza, el esfuerzo llevado al límite, la incesante lluvia, el frío intenso que en alguna ocasión no le permitía ni firmar la finalización de la etapa o la convivencia con otros peregrinos», añaden.
El propio Andrés Ángel relata así su experiencia: «No soy capaz de explicar lo que significa encontrarte a solas con tus pensamientos, envuelto por la naturaleza, disfrutando el sonido de la lluvia, de los pájaros, del agua corriendo por los arroyos, el de las ruedas de la bicicleta, el del aire, el de las ramas removidas por el viento, el del silencio. A veces mis pensamientos se iban a mi familia, a mis padres que tanto echo de menos, a los problemas cotidianos”.
«La convivencia es indescriptible, la mayoría son extranjeros, las cenas comunitarias transcurren intentando contarnos las vivencias de la jornada a través de gestos, pues ni siquiera compartíamos un idioma que nos permita entendernos», prosigue, tras lo que admite que «ha sido durísimo»: «He sufrido desniveles de hasta un 25%, arrastrando la bicicleta por piedras, gravilla y adoquines, ha llovido todos los días, sin parar, he sufrido la humedad, el frio, el barro que hacía que las ruedas se quedasen clavadas, pero mañana estaré huérfano, porque me queda mucho tiempo hasta volver y ya estoy pensando en el camino del año que viene”.
Desde el Ayuntamiento del municipio han felicitado a Andrés Ángel «por llevar a Nerva por bandera allá por donde vas y regocijarnos del inmenso corazón que tiene ese nervense errante, que tarde o temprano ha de regresar a su tierra, a su casa, a esta Nerva varada eternamente en la orilla del Tinto, que mantiene sus puertas abiertas, añorando su regreso».
























