Tras excavar la fosa común del municipio y las pruebas de ADN
El Ayuntamiento de Zufre (Huelva) ha entregado a sus familiares los restos óseos de Antonio Carrascal Lema, una víctima de la represión franquista que fue localizada durante los trabajos arqueológicos desarrollados en el cementerio municipal y, posteriormente, identificados mediante análisis genético.
El acto ha sido promovido por el Ayuntamiento serrando, representado por su alcalde, Santiago González, y ha contado este pasado lunes con la participación de la fiscal delegada de Derechos Humanos y Memoria Democrática de la Fiscalía Provincial de Huelva, Lourdes Moya, así como con representantes institucionales vinculados al proceso de recuperación de la memoria democrática, según han indicado en una nota los arqueólogos encargados de los trabajos de investigación y exhumación, con la dirección Adriana Martín y Félix Bizarro.
Los restos fueron localizados en 2024 en una fosa común del cementerio municipal e identificados mediante análisis genético realizado por la Universidad de Granada. Señalan los arqueólogos que con este acto «se cierra, al menos para su familia, una herida abierta durante noventa años».
Antonio Carrascal Lema tenía 32 años cuando fue asesinado el 29 de septiembre de 1936. Natural de Higuera la Real (Badajoz), había nacido el 19 de enero de 1904, estaba casado con Dolores y tenía una hija, Josefa, cuya memoria estuvo especialmente presente durante el acto.
Bracero de profesión, desde 1933 había sido presidente de la Oficina de Colocación Obrera de Zufre y concejal en la corporación provisional del Ayuntamiento. El 29 de septiembre de 1936 fue fusilado en el cementerio de Zufre junto a otras cuatro personas: Calixto Garzón Movilla, Luis Sánchez Mallofret, Martín Vázquez Labrador y Lucas Delgado Maya.
Sus restos fueron localizados en el interior de la fosa número 4, junto a otros dos individuos varones. La intervención arqueológica permitió documentar evidencias directas de la violencia sufrida, entre ellas el cable de hilo de cobre que aún sujetaba sus muñecas tras la espalda y un proyectil alojado en el cráneo.
Desde el año 2024 se han desarrollado tres intervenciones arqueológicas en el cementerio de Zufre, que han permitido la exhumación hasta el momento de 18 víctimas de la Guerra Civil, todas ellas varones, repartidas en ocho fosas. En la campaña actualmente en curso se ha localizado además tres nuevas fosas, comenzando la exhumación de la primera con tres nuevos individuos.
La entrega de los restos de Antonio Carrascal Lema constituye la primera identificación genética lograda en el marco de estos trabajos en Zufre. La historia de Antonio, como la de muchas otras víctimas de la represión franquista, permaneció durante años condenada al silencio.
Su identificación y entrega «no solo representan un acto de reparación familiar, sino también un ejercicio de justicia institucional y democrática». Ayer, en Zufre, Antonio Carrascal Lema «volvió a ocupar el lugar que nunca debió perder: el de una persona con nombre, historia y familia», han remarcado los arqueólogos.



















