El poeta y filósofo participa en los Cursos de Verano de la UNIA en La Rábida
Frente a la inmediatez digital y la adicción a las pantallas, es necesaria la pausa reflexiva que ofrece la cultura desde la métrica y la palabra. Así lo ha manifestado Jorge Riechmann, poeta y ensayista, durante su participación en el curso de verano Voces del extremo: poéticas de la contracultura organizado en la Sede de La Rábida de la Universidad Internacional de Andalucía para debatir el papel del lenguaje poético como resistencia social y ecológica.
«Necesitamos crear un espacio de silencio alrededor del verso y desengancharnos de la adicción a los algoritmos. La propia poesía propicia eso, creando un espacio donde pueden ocurrir cosas», ha planteado. A su juicio, la aparente complejidad o «resistencia» de ciertos textos no constituye una barrera, sino un «tropiezo» positivo que invita a volver a ellos en diferentes momentos vitales para activar la conciencia.
Cuestionado sobre la capacidad real de los versos para frenar la resignación colectiva, Riechmann ha matizado el alcance del arte, apelando a la responsabilidad social de la ciudadanía. «Los poemas pueden ayudarnos, pero no van a salvarnos por sí solos; para salvarnos necesitamos formas de coordinación, construcción de comunidad y acción colectiva hacia las cuales la poesía puede ayudarnos a avanzar», ha explicado.
Uno de los ejes de trabajo de Riechmann aborda la parálisis de la sociedad ante la crisis climática. «No se debe a la falta de datos, pues ya desde comienzos de los años 70 teníamos un buen diagnóstico científico. El problema apunta a una desconexión de nuestra verdadera condición terrestre», ha aseverado el poeta, remarcando que, si no se transforma la forma de vivir, producir y consumir, el porvenir se presenta «bastante negro».
En este sentido, ha matizado que la sociedad no se enfrenta a un problema aislado, sino a una «policrisis ecológico-social que requiere una transformación muy a fondo». Ante esta coyuntura, el ensayista sitúa a la literatura de la disidencia como una palanca para derribar los principales mitos del modelo actual.
«Uno de los tabúes más importantes es la separación con el resto del mundo y de la naturaleza. Existe una ilusión de que somos seres superiores o desconectados, cuando en realidad somos ecodependientes e interdependientes», ha argumentado Riechmann, defendiendo que el arte lírico facilita la tarea cultural de reconexión imprescindible para el cambio.
Cursos de Verano
Jorge Riechmann participa en el curso de verano Voces del extremo: poéticas de la contracultura organizado del 20 al 22 de julio en la Sede de La Rábida de la Universidad Internacional de Andalucía. Un encuentro que reúne arte, literatura, estética y medioambiente para un análisis crítico de la iconosfera actual, donde el arte y la estética inundan las vidas de los ciudadanos, sólo que convertidos en meros espectadores y consumidores de mercancías.
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