José Miguel Nieto explica que puede ser «un antes y un después» en las aguas afectadas por la minería
La Universidad de Huelva ha puesto en marcha un ambicioso proyecto científico-tecnológico que aspira a sentar las bases de la recuperación ambiental integral de la cuenca del río Odiel, una de las zonas históricamente más afectadas por la actividad minera en Europa. La iniciativa, desarrollada en colaboración con LifeWatch ERIC y la Agencia de Medio Ambiente y Agua, destaca por su carácter innovador y su potencial estratégico a escala global.
Según explica José Miguel Nieto, profesor de Geología de la UHU, el proyecto arranca con una reunión institucional orientada a coordinar las actuaciones en la parte alta de la cuenca del Odiel, donde se implementarán soluciones avanzadas para el tratamiento de aguas afectadas por la minería. “Se trata de un proyecto singular que va a marcar un antes y un después en la restauración ambiental de toda la cuenca”, subraya.
El núcleo de esta iniciativa es una tecnología desarrollada y patentada por la propia Universidad de Huelva: el sustrato alcalino disperso (DAS). Este sistema destaca por su sostenibilidad y eficiencia, ya que no requiere consumo energético en su funcionamiento. “Todo el proceso opera por gravedad, lo que implica un coste energético cero”, detalla Nieto. Además, la tecnología no solo permite depurar el agua, sino que también concentra los metales presentes en ella, abriendo la puerta a su aprovechamiento.
Este aspecto cobra especial relevancia en el actual contexto geopolítico, marcado por la creciente demanda de materias primas críticas y estratégicas. El proyecto podría convertir los residuos mineros en una fuente secundaria de recursos, incluyendo no solo metales base, sino también tierras raras. “Esto situaría a Andalucía en una posición estratégica a nivel mundial”, añade el investigador.
El proyecto cuenta con un presupuesto global superior a los 10 millones de euros, de los cuales 3,5 millones se destinan a la construcción de una planta DAS en el efluente procedente de mina Poderosa. Por su parte, la Universidad de Huelva gestiona más de un millón de euros, destinados principalmente a la contratación de personal investigador, el desarrollo científico del proyecto y los trabajos de campo y análisis. Aunque la iniciativa se ha formalizado recientemente, los trabajos comenzaron de forma anticipada a finales del pasado año, una vez definidos los objetivos. “Queríamos avanzar lo máximo posible desde el inicio y no perder tiempo”, explica Nieto.
Con un horizonte de ejecución de tres años y fecha de finalización prevista en diciembre de 2028, el proyecto permitirá poner en marcha una planta de tratamiento única en el mundo. Esta instalación servirá como modelo para futuras actuaciones en otras zonas afectadas por la minería, consolidando el papel de la Universidad de Huelva como referente internacional en soluciones ambientales innovadoras.
La iniciativa nace de una clara vocación investigadora: dar respuesta a los problemas derivados de la minería histórica en la provincia de Huelva y en la Faja Pirítica Ibérica. Ahora, con este proyecto, esa vocación se traduce en una propuesta concreta con impacto científico, ambiental y económico, llamada a transformar el territorio y a posicionarlo en la vanguardia de la transición ecológica.



















