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El periódico de la Cuenca Minera

La recuperada matraca de Zalamea llama la atención en Andalucía

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La también conocida como ‘matrácala’ fue restaurada en 2016 por la asociación Amigos del Patrimonio y la Hermandad de Penitencia

La matraca de Zalamea, un tradicional instrumento musical que fue recuperado en 2016 por la asociación Amigos del Patrimonio y la Hermandad de Penitencia de la localidad, ha sido noticia estos días en el conjunto de Andalucía con motivo de la llegada de la Semana Santa, hasta el punto de que este jueves fue objeto de un reportaje en el programa ‘Andalucía Directo’ de Canal Sur Televisión.

La matraca de campanario, también conocida popularmente en Zalamea con el nombre de ‘matrácala’, que sustituía a las campanas y se utilizaba en muchos pueblos españoles para hacer callar a la multitud durante la Semana de Pasión, fue restaurada por ambas organizaciones con el objetivo de recuperar el sonido particular de las tardes de Viernes Santo, tras lo que pudo oírse en la Semana Santa de ese mismo año.

Los trabajos de restauración contaron con la ayuda de José ‘el Chispa’, pues se llevó a cabo en su propia cochera, donde la deteriorada madera fue sustituida por una de castaño antigua, que “por sus características de sonoridad es la madera ideal para tal objetivo”, destacaron entonces los promotores de la restauración, en la que se conservó tanto la estructura antigua como otras partes que se podían aprovechar: los badajos, algunas de las chapas metálicas y el mecanismo interior central.

La matraca

La matraca es un instrumento musical de percusión que consta de un cuerpo o tablero de madera al que se le unen unos martilletes móviles, que pueden ser de madera o de metal y se encargan de golpear el cuerpo de madera sobre el que se sitúa también una placa de metal para incrementar la intensidad sonora.

Las matracas de campanario sustituían a las campanas, cuya misión era hacer callar a la multitud. Se utilizaba en Zalamea la Real, al igual en otros muchos pueblos de la geografía española durante la Semana Santa. Su objetivo era enmudecer a la gente en los días de la Pasión o despertarlos en maitines cuando no se podían usar las campanas.

En algunos sitios también sonaban durante el desfile procesional de hermandades de penitencia. En el caso de Zalamea, sustituía el toque de campanas con el fin convocar a la población a los Santos Oficios en tardes de Viernes Santo, anunciar la salida procesional del Santo Entierro o avisar, en el Sábado Santo, de la Misa más importante del año.