Expertos de la Universidad de Huelva participan en el desarrollo de un nuevo material bioinspirado
Expertos de la Universidad de Huelva han participado en el desarrollo de un nuevo material para baterías que abre la puerta a una nueva generación de baterías de litio-metal que no solo son más respetuosas con el medio ambiente, sino que superan las limitaciones de potencia de las baterías actuales.
Esta investigación apuesta por sustituir materiales caros y difíciles de conseguir por otros mucho más abundantes y sostenibles. Se trata de convertir el azufre -un subproducto masivo de la industria petroquímica- y el catecol, en una herramienta tecnológica de alto valor, demostrando que la economía circular y la electroquímica de vanguardia pueden ofrecer soluciones reales para la descarbonización del transporte y la electrónica portátil.
El avance ha sido realizado por un equipo en el que se encuentran los investigadores de la UPV y de la UHU Nicolas Goujon y Juan Cubero-Cardoso y que está liderado por Juan Urbano, de la Universidad de Huelva, miembro de la Unidad Asociada I+D+I al CSIC Análisis Agroalimentario, Salud y Economía Circular (ASEC), y David Mecerreyes, del centro POLYMAT adscrito a la UPV, formando parte de los resultados de una investigación que han sido publicados en la revista científica Journal of Materials Chemistry A, una de las publicaciones internacionales de referencia en este ámbito.
Los investigadores subrayan que estos nuevos copolímeros (materiales fabricados mezclando distintos componentes químicos para combinar las ventajas de cada uno) no solo destacan por su rendimiento, sino también por su proceso de síntesis «verde», realizado sin disolventes y bajo principios de química sostenible.
Además, los expertos explican que el catecol aporta estabilidad y permite que la batería cargue muy rápido, mientras que el azufre ayuda a almacenar más energía, pues en las pruebas experimentales, el rendimiento obtenido superó ampliamente al de algunos materiales utilizados hoy en día en baterías comerciales, logrando densidades de potencia de hasta 3118 kW/kg, una cifra significativamente superior a los materiales inorgánicos estándar como el fosfato de hierro y litio (LFP).
Por otra parte, el nuevo sistema tiene un importante componente ambiental, pues el azufre utilizado procede de residuos generados por la industria petroquímica, lo que permite darle una segunda vida a un material abundante y poco aprovechado. A esto se suma que el proceso de fabricación se ha diseñado siguiendo principios de química sostenible, evitando el uso de disolventes contaminantes.
Los autores del estudio consideran que este avance demuestra que es posible desarrollar baterías más eficientes y, al mismo tiempo, más respetuosas con el medio ambiente. La tecnología podría contribuir en el futuro a impulsar un transporte menos contaminante y una electrónica portátil con menor impacto ambiental.


















