El científico Ricardo Amils avisa de que la revisión del Plan Hidrológico puede ser «nefasta» para el Paisaje Protegido del Río Tinto

El documento no recoge la singularidad de este espacio y la necesidad de que las aguas no sean alteradas

El catedrático Ricardo Amils advierte ha difundido un artículo a los medios de comunicación en el que advierte sobre «las nefastas consecuencias que para Huelva tendrá la propuesta de revisión del Plan Hidrológico de los ríos Tinto, Odiel y Piedras» en el que no se contempla la singularidad del Paisaje Natural Protegido del Río Tinto.

Los perjuicios más importantes son consecuencia de ignorar el origen de las características singulares de las aguas de la cuenca del Tinto, intentando imponer unas condiciones que no se corresponden a las que naturalmente posee el río, facilitando el desarrollo de actuaciones que pudieran alterar significativamente la singularidad del río y como consecuencia su interés tanto cultural como científico, asegura Amils

Singularidad del Río Tinto y el Plan Hidrológico

Según Amils, en estos momentos se está procediendo a la recogida de alegaciones al Plan Hidrológico de los ríos Tinto, Odiel y Piedras y «nos encontramos con la paradoja de que la administración no es capaz de apreciar la singularidad que el cauce del río Tinto posee y la necesidad de que no sea alterada con el fin de preservar su interés tanto cultural como científico».


«Desafortunadamente -prosigue- esta falta de apreciación es consecuencia de la leyenda negra sobre el origen del río Tinto y que desde siempre ha señalado a la actividad minera, que ha existido en la zona en los últimos cinco mil años, como la causante de las condiciones atípicas de acidez y de concentración de metales existentes en sus aguas. Tanto es así, que esta noción ha propiciado en los últimos años la instalación de un vertedero de residuos peligrosos procedentes de distintas partes de Europa precisamente con la excusa de que sus lixiviados verterían a un río contaminado».


En esta columna Amils pretende rebatir este concepto con la pretensión de que la administración pueda «reconsiderar cualquier actuación irreversible que se pretenda imponer al cauce del Río Tinto». «Necesitamos recapitular para entender la génesis de la situación en la que nos encontramos», asegura.


Desde hace años, concretamente treinta y cinco, «nuestro grupo de investigación está trabajando para comprender la génesis del río Tinto, por la sencilla razón de que los datos acumulados durante años contradicen la noción establecida de que el río Tinto es producto de la contaminación minera».


«Quiero que quede claro que esta no es una columna en defensa de la actividad minera que históricamente ha obviado los problemas ambientales creados, sino que con los conocimientos de que disponemos hoy en día se puede desarrollar una minería ambientalmente sostenible, sobre todo en una zona donde abundan los minerales de interés para el desarrollo por ejemplo de los motores de los coches eléctricos, probablemente la única solución hasta el momento para evitar la contaminación debida al uso de motores de explosión utilizados para el transporte de personas y mercancías».


Según Amils, el análisis de los resultados de datación de las terrazas más antiguas que se han formado en el cauce del Tinto, realizadas por investigadores de la Universidad de Huelva, demostraron ya hace años sin lugar a duda una antigüedad de millones de años a la geoquímica de las aguas del Tinto responsables de su origen, lo que no concuerda con la actividad minera más antigua en la zona que como ya hemos dicho ha sido convenientemente datada en unos cinco mil años. Sin dejar de lado los problemas ambientales creados por esa actividad minera, que como ya hemos mencionado hoy en día se pueden no solamente controlar sino mitigar eficientemente, está claro que estos datos exoneran a la actividad minera de la zona como el origen de las características singulares de las aguas del Tinto.


«Necesitamos por lo tanto buscar una explicación alternativa», avisa Amils. Teniendo en cuenta la enorme cantidad de sulfuros metálicos existentes en la Faja Pirítica Ibérica (FPI), y que hoy en día «conocemos la idiosincrasia de microorganismos capaces de oxidar esos minerales para obtener energía favoreciendo su disolución, pensamos que un posible origen podría estar en el subsuelo profundo de la Faja Pirítica Ibérica en donde la confluencia de los minerales, el sustrato, en contacto con los microorganismos, los catalizadores, y el agua, un solvente que abundan en esta zona, pondrían en marcha el proceso de oxidación de la pirita y de otros sulfuros metálicos».


Con el fin de demostrar la posible existencia de ese posible biorreactor se han desarrollado varios proyectos de perforación, MARTE en colaboración con la NASA y IPBSL en colaboración con la Universidad de Braunschweig, realizado varias perforaciones a distintas profundidades en condiciones controladas, con el fin de estudiar el microbioma existente en el subsuelo de la FPI.


Los resultados obtenidos se han publicado en las mejores revistas científicas de microbiología ambiental los cuales han sido sometidos a la crítica de revisores especialistas tal y como es habitual en el ámbito científico.
Este trabajo ha permitido demostrar la capacidad de un número importante de microorganismos, todos ellos identificados y algunos aislados en el subsuelo de la Faja Pirítica, precisamente en la zona conocida como Peña de Hierro, de oxidar sulfuros metálicos en condiciones anaerobias, es decir en ausencia de oxígeno, ya que en el subsuelo ese elemento brilla por su ausencia.


Este trabajo no solamente tiene interés para entender como el biorreactor subterráneo es capaz de generar las condiciones iónicas que encontramos en la cuenca del Tinto, sino que además están sirviendo como modelo de posible vida en el subsuelo de Marte, una vez que se ha establecido que la vida en la superficie del planeta rojo es imposible y que se ha podido detectar agua en estado líquido a distintas profundidades en dicho planeta.
Precisamente la presencia en la cuenca del Tinto de minerales generados por la actividad microbiológica y que han sido identificados en Marte ha propiciado que hoy en día se reconozca a la cuenca del Tinto como el mejor análogo geoquímico y mineralógico de Marte.


Esa es la razón por la que investigadores de la NASA, de la ESA y de muy distintas universidades de diferentes partes del mundo lo utilicen como banco de pruebas para la instrumentación que en estos momentos o en futuras misiones nos proveerán de datos esenciales para saber si hay o ha habido vida en Marte y para generar modelos de posible vida en el subsuelo del planeta rojo.


Llama la atención que la administración no sea capaz de evaluar convenientemente el potencial que la existencia de un lugar con estas características tenga no sólo a nivel de interés local o nacional, sino internacional, contradiciéndose profundamente ya que en 2004 declaró a la cuenca del Tinto como Paisaje Natural Protegido mediante el decreto 558/2004 debido precisamente a la singularidad de sus aguas.


Ya en su día la Junta tuvo intenciones de remediar el Tinto, en este caso para recuperar agua utilizable para la agricultura, por suerte un informe que se solicitó a la UNESCO paró en ese momento estos proyectos basándose en el interés científico del río y sobre todo porque toda la inversión realizada se hubiera perdido ya que «es imposible ponerle puertas al campo».


«Por mucho que se empeñen en eliminar los metales en el cauce del río los microorganismos continuarán su trabajo silenciosos en el subsuelo, porque les va la vida, vertiendo los productos de su metabolismo al río, tal y como han venido haciendo desde hace millones de años. En otras palabras, que no hay manera de cambiar la idiosincrasia del río porque es natural, no es producto de la contaminación».


«Caso distinto es la del nefasto vertedero de Nerva que en estos momentos está incorporando al río elementos desconocidos que no pertenecen al ecosistema, y la necesidad de controlar que la actividad minera de la zona no incorpore una mayor concentración de elementos que los que corresponden a la actividad natural».


«Queda finalmente añadir que en el caso no deseable de que se decida intervenir para cambiar las condiciones peculiares del río, los responsables se van a encontrar con una denuncia de la comunidad científica internacional frente a las instancias europeas correspondientes con el único propósito de defender la existencia de un ecosistema peculiar para el disfrute de las próximas generaciones».